Myrna Grimaldo, diputada panista en Nuevo León, ha elevado su voz una vez más para reforzar el apoyo a las familias de desaparecidos en el estado. Esta petición surge en un momento crucial, donde las desapariciones forzadas continúan siendo una herida abierta en la sociedad nuevoleonense. Con un enfoque en las infancias afectadas, Grimaldo busca no solo aumentar el presupuesto destinado a estos núcleos familiares, sino también garantizar una atención integral que mitigue el impacto psicológico y económico de estas tragedias. En un estado que lamentablemente ocupa posiciones deshonrosas en el ranking nacional de desapariciones, esta iniciativa representa un llamado urgente a la acción legislativa.
El contexto de las desapariciones en Nuevo León
Las desapariciones en Nuevo León han marcado la agenda pública durante años, convirtiéndose en un problema endémico que afecta a miles de familias. Según datos oficiales, el estado se ubica consistentemente entre los primeros lugares a nivel nacional en casos reportados, lo que subraya la magnitud de la crisis. Myrna Grimaldo, al presentar su propuesta, resalta cómo este fenómeno no solo roba vidas, sino que genera un impacto devastador en los seres queridos que quedan atrás, particularmente en los niños y adolescentes que pierden a un progenitor o familiar cercano.
Infancias como víctimas indirectas
En el corazón de la petición de Myrna Grimaldo se encuentran las infancias víctimas indirectas de las desapariciones. Estos menores, que superan los 600 casos registrados hasta febrero de 2025 por la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (CEEAV-NL), enfrentan desafíos que van más allá de lo económico. La pérdida de un padre o madre genera traumas profundos, inestabilidad emocional y, en muchos casos, precariedad material que agrava su vulnerabilidad. Grimaldo enfatiza que el apoyo actual, aunque pionero desde 2019, cubre apenas el 26% de las necesidades estimadas, dejando a cientos de niños en un limbo de incertidumbre.
Desde la implementación del programa estatal, las familias reciben un bono mensual de 1,200 pesos a través de monedero electrónico, un esfuerzo que, sin embargo, resulta insuficiente ante la inflación y el costo de vida en Nuevo León. Myrna Grimaldo argumenta que este monto no alcanza para cubrir gastos básicos como educación, salud mental o incluso alimentación adecuada, especialmente cuando las entregas irregulares —a veces pospuestas hasta septiembre— interrumpen la continuidad del soporte. Esta irregularidad, denunciada por las propias asociaciones, es un obstáculo que perpetúa el ciclo de sufrimiento para estas familias de desaparecidos.
La propuesta de Myrna Grimaldo para un apoyo ampliado
Myrna Grimaldo propone un incremento presupuestal de 10 millones de pesos específicamente para ampliar la cobertura y elevar el monto del apoyo económico. Esta solicitud, presentada durante la Glosa del informe de gobierno esta semana, fue dirigida directamente al Secretario de Gobierno del Estado. La legisladora panista, quien ha hecho de esta causa su bandera en dos ocasiones consecutivas, insiste en que el momento es propicio, dado que la Comisión de Presupuesto ha convocado Mesas de Trabajo para discutir el presupuesto entrante. En estas instancias, las voces de las familias de desaparecidos deben resonar con fuerza.
Atención integral: más allá del dinero
El refuerzo del apoyo a familias de desaparecidos no se limita a lo financiero, según detalla Myrna Grimaldo. La diputada aboga por una atención integral que incluya servicios psicológicos, orientación educativa y programas de reinserción social para los menores afectados. En un estado donde las desapariciones en Nuevo León han dejado huellas imborrables, integrar estos elementos es esencial para romper el silencio y el estigma que rodea a estas víctimas indirectas. Grimaldo, respaldada por asociaciones como las Buscadoras de Nuevo León y Amores de Nuevo León, subraya que sin esta visión holística, cualquier incremento presupuestal sería mera cosmética.
Luisa Castellanos, representante de las Buscadoras, ha sido clara al respecto: la necesidad de las familias es inmensa, y el recurso actual no se ajusta a la realidad de un estado que lidia con miles de casos abiertos. "Siempre hemos ocupado los primeros lugares a nivel nacional deshonrosamente en el tema de desaparición", afirma, recordando cómo Nuevo León ha fallado en contener esta plaga social. Por su parte, Juana Catalina Stala Lozano y Sara Torres de Amores de Nuevo León añaden que los niños merecen una vida digna, con acceso inmediato a terapias y apoyo escolar que les permita soñar con un futuro sin el peso de la ausencia.
Desafíos presupuestales y la urgencia legislativa
En el marco del tiempo presupuestal actual, Myrna Grimaldo ve una ventana de oportunidad para que los ciudadanos con problemáticas como las desapariciones en Nuevo León sean escuchados. La presidencia de la Comisión de Presupuesto, al convocar mesas de trabajo, abre la puerta a que propuestas como la suya ganen tracción. Sin embargo, la diputada advierte que sin un compromiso real de los legisladores, el 74% restante de infancias afectadas seguirá en la sombra, agravando desigualdades que ya son alarmantes en el estado.
Irregularidades en la entrega de apoyos
Una de las críticas más punzantes en la propuesta de Myrna Grimaldo radica en las irregularidades de la entrega de recursos. Familias reportan pagos demorados que coinciden con periodos electorales o fines de ejercicio fiscal, lo que sugiere una politización del sufrimiento humano. Estas demoras no solo frustran a las madres y padres que luchan por estabilidad, sino que exponen fallas sistémicas en la CEEAV-NL. Grimaldo demanda una reforma que asegure pagos puntuales y transparentes, alineados con el calendario anual, para que el apoyo a familias de desaparecidos sea un derecho efectivo y no una promesa intermitente.
La magnitud del problema en Nuevo León exige soluciones audaces. Con más de 600 casos documentados y estimaciones que superan ampliamente esa cifra —incluyendo aquellos no reportados por miedo o desconfianza—, el incremento propuesto por Myrna Grimaldo podría servir de modelo para otros estados. Imaginar un futuro donde cada niño huérfano por desaparición reciba no solo 1,200 pesos, sino un monto ajustado a la inflación y complementado con becas educativas, es el horizonte que persigue esta iniciativa. La diputada panista, con su trayectoria en defensa de derechos humanos, posiciona esta petición como un paso hacia la justicia restaurativa.
Además, el énfasis en la atención psicológica resuena con expertos que han estudiado el impacto de las desapariciones en Nuevo León. Estudios locales indican que el 80% de los menores afectados desarrollan trastornos de ansiedad o depresión si no reciben intervención temprana. Myrna Grimaldo, al integrar esta dimensión, alinea su propuesta con recomendaciones de organismos estatales, asegurando que el refuerzo del apoyo trascienda lo inmediato y fomente resiliencia a largo plazo.
En las discusiones de las Mesas de Trabajo, se espera que voces como la de Grimaldo amplifiquen el clamor de asociaciones civiles. Estas entidades, forjadas en el dolor colectivo, aportan datos valiosos que contrastan con las cifras oficiales, revelando un subregistro que podría duplicar las necesidades reales. El desafío presupuestal no es solo numérico; es ético, recordándonos que detrás de cada estadística hay una familia de desaparecidos luchando por reconstruirse.
Como se ha mencionado en reportes de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas, hasta febrero de este año, los registros confirman al menos 600 casos de infancias impactadas, aunque cifras federales podrían elevar ese número. De igual modo, declaraciones de Luisa Castellanos en foros recientes destacan la urgencia de ajustes en la entrega de recursos, basadas en testimonios directos de familias en Nuevo León. Finalmente, en el contexto de la Glosa del informe de gobierno, el Secretario de Gobierno recibió la propuesta de Myrna Grimaldo, lo que abre expectativas sobre su inclusión en el presupuesto estatal, según fuentes cercanas al legislativo.


