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Empresa traslada Los Tubos a taller fantasma en Guadalupe

Los Tubos, el icónico monumento de San Pedro Garza García, enfrenta un traslado envuelto en controversia mientras la empresa Urbanismos Rosales SA de CV, adjudicada para esta obra por 9.9 millones de pesos, registra su sede en un taller automotriz de Guadalupe. Este proyecto, que busca modernizar la zona urbana con un nuevo distribuidor vial, ha generado sospechas de irregularidades en la licitación pública. La reubicación de Los Tubos no solo representa un cambio en el paisaje de Nuevo León, sino que pone en tela de juicio la transparencia en las contrataciones municipales.

El contrato MSP-OPMRP-024/25-CP, publicado en el sitio oficial del municipio, detalla que Urbanismos Rosales se encargará de desinstalar, trasladar, fabricar y montar la escultura conocida como La Alianza, apodada Los Tubos. Los trabajos iniciaron el 16 de junio de 2025, con un plazo límite extendido hasta el 11 de noviembre. Sin embargo, la dirección registrada de la empresa, en el número 200 de la avenida Israel Cavazos en la colonia Cerro Azul de Guadalupe, no corresponde a una constructora. En su lugar, opera el Grupo Raga, un taller de alineación, balanceo y venta de llantas establecido desde hace años.

Esta discrepancia ha levantado alarmas sobre la posible existencia de empresas fantasma en las licitaciones de Nuevo León. Investigaciones locales revelan que la ubicación exacta del taller se encuentra en la colonia Niños Héroes, a solo cuatro cuadras del límite con Cerro Azul, lo que sugiere una nomenclatura alterada en los documentos oficiales. Urbanismos Rosales, fundada en 2008 ante el notario público número 27 de Nuevo León, con escritura 7191 y folio mercantil 110313*1, está representada por Julián Alberto Vega García. A pesar de su registro formal, la ausencia de infraestructura adecuada para una obra de esta magnitud cuestiona su capacidad real.

Sospechas de corrupción en la licitación de Los Tubos

Irregularidades en el proceso de adjudicación

La adjudicación de la reubicación de Los Tubos se dio en una licitación pública nacional presencial, firmada el 13 de junio de 2025 por María de los Ángeles Galván García, titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas de San Pedro. El Periódico Oficial del Estado de Nuevo León, del 18 de junio, detalla el fallo, donde Urbanismos Rosales superó a una segunda participante con una propuesta de 9 millones 499 mil 137 pesos. Fuentes consultadas indican que este concurso podría haber sido manipulado desde su origen, involucrando un entramado de empresas prestanombres para evadir restricciones en licitaciones.

En el contexto de las obras públicas en San Pedro Garza García, esta no es la primera vez que surgen dudas sobre la integridad de los procesos. El proyecto integral incluye la construcción de un distribuidor vial en la intersección de avenida Gómez Morín, Calzada Del Valle y avenida Vasconcelos, adjudicado por separado a Consorcio Constructivo Proyectos SA de CV por 28 millones 789 mil 824 pesos, bajo el contrato MSP-CPM-RP025/25-CP. Juntas, estas intervenciones buscan revitalizar una zona clave de Nuevo León, pero el costo total supera los 38 millones de pesos, financiados con recursos públicos.

Expertos en contrataciones gubernamentales destacan que el uso de direcciones inexactas o compartidas con negocios ajenos al sector construcción es una práctica común en casos de corrupción en Nuevo León. La reubicación de Los Tubos, un símbolo cultural de San Pedro desde su inauguración en la década de 1980, no solo implica desafíos técnicos —como el desarme de sus 12 tubos de concreto reforzado que miden hasta 20 metros de altura—, sino también un debate sobre la preservación del patrimonio urbano. El municipio argumenta que el traslado a un nuevo sitio cerca del Parque Rufino Tamayo permitirá una mejor integración con el entorno vial, pero críticos ven en ello un pretexto para priorizar el desarrollo inmobiliario.

Impacto comunitario y ambiental de la reubicación

Preservación del patrimonio en medio de la modernización

La comunidad de San Pedro Garza García, conocida por su alto nivel socioeconómico y su enfoque en la planificación urbana, ha expresado división ante la reubicación de Los Tubos. Vecinos y activistas culturales argumentan que el monumento, diseñado por el artista Luis Barragán, representa la identidad moderna de Nuevo León y su remoción podría diluir el legado arquitectónico de la región. Por otro lado, autoridades municipales insisten en que el proyecto mejorará la movilidad en una zona congestionada, beneficiando a miles de residentes y visitantes diarios.

Desde el punto de vista ambiental, el traslado implica el manejo de materiales pesados y la excavación para una nueva cimentación, lo que podría generar polvo y ruido en las semanas venideras. Aunque el contrato incluye cláusulas para minimizar impactos, no se detallan medidas específicas de mitigación ecológica, un aspecto clave en proyectos de esta escala en Nuevo León. La obra forma parte de una tendencia más amplia en el estado, donde la urbanización acelerada choca con la necesidad de sostener espacios icónicos como Los Tubos.

En términos económicos, la inversión en la reubicación de Los Tubos subraya el compromiso de San Pedro con infraestructuras que fomenten el crecimiento. Sin embargo, el escrutinio sobre Urbanismos Rosales resalta la importancia de auditorías independientes en las licitaciones de Nuevo León. Si se confirma el uso de prestanombres, podría desencadenar revisiones en otras obras municipales, afectando la confianza pública en la administración local.

La controversia alrededor de la empresa Urbanismos Rosales SA de CV no se limita a esta dirección registrada; reportes previos sugieren patrones similares en contratos estatales. Mientras el plazo para completar el traslado de Los Tubos se acerca, el municipio ha prometido actualizaciones, pero la opacidad inicial alimenta el debate. En un estado como Nuevo León, donde la transparencia es un pilar para atraer inversión, casos como este podrían repercutir en la percepción general de gobernabilidad.

Fuentes cercanas al Periódico Oficial del Estado mencionan que el fallo de licitación se basó en evaluaciones técnicas estándar, aunque sin profundizar en verificaciones de campo para las sedes de las proponentes. Por su parte, recorridos independientes por plataformas locales como TELEDIARIO han corroborado la presencia del taller Grupo Raga, un negocio con décadas de operación en Guadalupe, lo que añade capas a la narrativa de posible simulación en el concurso. Finalmente, declaraciones de la Secretaría de Infraestructura indican que el proyecto avanzará según lo planeado, priorizando la seguridad y el cumplimiento, tal como se detalla en documentos notariales de 2008 que fundaron la empresa involucrada.

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