La aplicación de vacunas en Nuevo León ha experimentado una preocupante disminución en los últimos años, a pesar del crecimiento poblacional en el estado. Este fenómeno, que pone en riesgo la salud pública, refleja desafíos estructurales en el sistema de salud estatal y una posible falta de interés de la población en protegerse contra enfermedades prevenibles. En un contexto donde las enfermedades respiratorias como la influenza y el Covid-19 siguen siendo una amenaza, la baja en la cobertura de vacunación en Nuevo León plantea interrogantes sobre las estrategias de las autoridades locales para garantizar la inmunización de sus habitantes.
Según datos recientes, en Nuevo León se ha registrado una reducción significativa en la aplicación de vacunas, especialmente contra influenza y Covid-19, a pesar de que la población del estado ha crecido de manera constante. En 2024, la Secretaría de Salud estatal tenía como meta aplicar 1.5 millones de dosis contra la influenza y más de 700 mil contra el Covid-19, pero los números actuales muestran un cumplimiento muy por debajo de lo esperado. Este descenso en la aplicación de vacunas es alarmante, considerando que el estado ha liderado en casos de enfermedades como la influenza, con un 24% del total nacional de contagios en la temporada 2024-2025. La falta de vacunación adecuada podría estar contribuyendo a esta situación, dejando a la población más vulnerable a brotes de enfermedades prevenibles.
Uno de los factores que podrían explicar esta disminución en la aplicación de vacunas en Nuevo León es la falta de campañas efectivas de concientización. A diferencia de otras entidades, donde las autoridades han reforzado la comunicación sobre la importancia de la inmunización, en Nuevo León parece haber un estancamiento en estas iniciativas. La población, especialmente en áreas urbanas como Monterrey, no está respondiendo con la misma intensidad que en años anteriores, lo que podría estar relacionado con la desinformación o la desconfianza hacia las vacunas. Además, la logística para distribuir y aplicar las dosis en centros de salud y espacios públicos no ha sido suficiente para cubrir la demanda de una población en crecimiento, que en 2020 alcanzó los 5.78 millones de habitantes.
Otro aspecto crítico es la falta de acceso en ciertas zonas del estado. Aunque se han instalado módulos de vacunación en lugares públicos, como el centro de Monterrey o plazas principales en colonias como Las Alamedas, estos esfuerzos no han logrado llegar a todos los sectores de la población. Las zonas rurales, como municipios alejados de la zona metropolitana, enfrentan mayores dificultades para acceder a las vacunas, lo que agrava la desigualdad en la cobertura. Esta situación se ve reflejada en el bajo porcentaje de vacunación en grupos vulnerables, como mujeres embarazadas, donde solo el 55% cuenta con el esquema completo contra enfermedades como la tosferina, una enfermedad que ha colocado a Nuevo León en el primer lugar nacional con 31 casos confirmados en 2025.
La Secretaría de Salud de Nuevo León ha reconocido que, a pesar de los esfuerzos por acercar las vacunas a la población, los resultados no son los esperados. La titular de la dependencia, Alma Rosa Marroquín, ha hecho un llamado a los padres de familia y a las mujeres embarazadas para que acudan a vacunarse, destacando que las dosis son seguras, gratuitas y están disponibles en centros de salud, así como en instituciones como el IMSS e ISSSTE. Sin embargo, la respuesta ciudadana sigue siendo limitada, lo que podría estar relacionada con una percepción de menor riesgo tras la disminución de casos graves de Covid-19 en comparación con años anteriores. Por ejemplo, en la temporada invernal 2024-2025, se registraron solo 13 casos de Covid-19 en el estado, una cifra mucho menor que los 2,635 del año previo, lo que podría haber generado una falsa sensación de seguridad.
El contexto nacional también juega un papel importante en esta problemática. México ha enfrentado desafíos en la distribución de vacunas, con reportes de desabastecimiento en algunos estados que han llevado a “oportunidades perdidas” para la población. En Nuevo León, aunque no se han reportado problemas graves de suministro, la falta de una estrategia robusta para promover la vacunación ha impactado en los resultados. Comparado con otras entidades como la Ciudad de México, que lidera en cobertura de vacunación con un 97%, Nuevo León se encuentra rezagado, ocupando el cuarto lugar en casos de Covid-19 en 2024, con un 6.3% del total nacional. Esta situación pone en evidencia la necesidad de fortalecer las políticas de inmunización en el estado.
A nivel regional, la Organización Panamericana de la Salud ha advertido sobre el aumento de enfermedades prevenibles por vacunación en América Latina, como el sarampión y la tosferina, debido a la baja cobertura. En Nuevo León, esta tendencia es especialmente preocupante, ya que el estado no solo enfrenta el desafío de mantener la inmunización contra influenza y Covid-19, sino también contra otras enfermedades como la tosferina, que ha mostrado un repunte significativo. La Semana Nacional de Vacunación 2025, que se llevó a cabo del 26 de abril al 3 de mayo, buscó aplicar 1.8 millones de dosis en todo el país, pero los avances en Nuevo León no han sido suficientes para alcanzar las metas establecidas.
La situación en Nuevo León refleja un problema multifacético que combina factores logísticos, de comunicación y de percepción pública. Para revertir esta tendencia, las autoridades estatales necesitarán implementar estrategias más agresivas, como campañas de concientización dirigidas a grupos específicos, mayor presencia de módulos de vacunación en zonas rurales y urbanas, y una comunicación clara sobre los beneficios de las vacunas. La experiencia de otros estados, donde la cobertura ha sido más exitosa, podría servir como modelo para mejorar los resultados en Nuevo León.
La información sobre la disminución de vacunas en Nuevo León ha sido recopilada a partir de reportes recientes de la Secretaría de Salud estatal, que ha proporcionado datos detallados sobre las metas de vacunación y los casos de enfermedades prevenibles. Asimismo, declaraciones de funcionarios como Alma Rosa Marroquín han sido clave para entender los esfuerzos que se están realizando, aunque los resultados aún no son los esperados. Por último, los datos sobre el contexto nacional y regional, incluyendo las campañas de vacunación y las estadísticas de enfermedades, provienen de reportes oficiales que han circulado ampliamente en los últimos meses.
