Este lunes, la avenida Morones Prieto en Monterrey se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para los automovilistas. La implementación de un carril de contraflujo, anunciada por el municipio, generó desconcierto y congestionamientos en las primeras horas de su operación. Conductores reportaron dificultades para entender cómo incorporarse a esta vía reversible, diseñada para aliviar el tráfico tras el cierre de carriles exprés en la avenida Constitución.
La medida, que estará en prueba durante una semana, busca desahogar la circulación afectada por las obras de las líneas 4 y 6 del Metro. Sin embargo, la falta de claridad en la señalización y la poca información previa dejaron a muchos automovilistas confundidos. El carril, exclusivo para vehículos ligeros, opera de 6:30 a 9:30 de la mañana, pero su arranque no fue precisamente un éxito.
El contraflujo inicia en la intersección de Prolongación Madero con la avenida Churubusco y termina en la avenida Venustiano Carranza. Desde allí, los conductores pueden seguir hacia el centro de Monterrey o continuar por Constitución rumbo a San Pedro o Santa Catarina. La velocidad máxima permitida es de 50 kilómetros por hora, y no hay accesos ni salidas intermedias en los 9.5 kilómetros del tramo.
Durante el primer día, la afluencia en el carril reversible fue baja, ya que muchos conductores desconocían cómo utilizarlo o si les convenía. Esto provocó que el tráfico en los carriles regulares de Morones Prieto y en la avenida Constitución se mantuviera intenso, especialmente en zonas como el Parque Fundidora y desde Guadalupe.
Las autoridades municipales, encabezadas por el alcalde Adrián de la Garza, aseguraron que el carril estará bajo monitoreo constante para evaluar su efectividad. Sin embargo, la implementación ha generado críticas por la falta de preparación y comunicación. Conductores señalaron que la señalización no era clara, lo que complicó aún más la circulación en una de las arterias más transitadas de la ciudad.
El cierre de los carriles exprés en Constitución, vigente hasta el 31 de agosto, ha obligado a las autoridades a buscar alternativas para reducir el caos vial. Sin embargo, la reducción de carriles en Morones Prieto, especialmente en el paso a desnivel de Pío X, afectó también a quienes circulaban de poniente a oriente, generando más embotellamientos.
Para quienes se dirigen a Guadalupe, las complicaciones se intensificaron al cancelarse la entrada a Churubusco, obligando a los automovilistas a desviarse desde los carriles exprés hacia los ordinarios. Esto, sumado a la confusión general, convirtió el trayecto en una experiencia frustrante para muchos.
A pesar de las dificultades, el municipio insiste en que el contraflujo podría ahorrar hasta 25 minutos en comparación con los carriles regulares. El recorrido en el carril reversible toma aproximadamente 7 minutos, pero su éxito dependerá de ajustes en la operación y una mejor comunicación con los ciudadanos.
Mientras tanto, el tráfico en Monterrey sigue siendo un reto diario. Las obras del Metro y los cierres viales han puesto a prueba la paciencia de los automovilistas, quienes exigen soluciones más efectivas y una planeación que realmente facilite la movilidad en la ciudad.
La Secretaría de Movilidad de Monterrey recomendó usar vías alternas como las calles Libertad o 5 de Febrero en la colonia Independencia, o avenidas como Lázaro Cárdenas y Alfonso Reyes. Sin embargo, con el tráfico “a vuelta de rueda” en Morones Prieto, los conductores esperan que las autoridades ajusten pronto esta estrategia para evitar más caos.


