Mazapán de la Rosa, la icónica marca mexicana de dulces tradicionales, ha vuelto a encender la llama de las tradiciones nacionales con su tradicional concurso del Día de Muertos, un evento que une a miles de colaboradores en un homenaje vibrante a la cultura mexicana. Este año, el concurso del Día de Muertos se llevó a cabo en las instalaciones de la planta en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, atrayendo la participación entusiasta de los más de 3 mil 100 empleados que forman parte de esta emblemática empresa. La celebración no solo resalta el espíritu festivo de la fecha, sino que fortalece los lazos comunitarios y familiares dentro de la compañía, convirtiéndose en un pilar de la identidad corporativa.
La Tradición del Concurso del Día de Muertos en Mazapán de la Rosa
El concurso del Día de Muertos representa mucho más que una competencia creativa; es una expresión viva de las raíces mexicanas que Mazapán de la Rosa, fundada en 1947, ha preservado a lo largo de sus más de siete décadas de historia. Cada noviembre, las instalaciones de la empresa se transforman en un verdadero ofrenda colectiva, donde los trabajadores despliegan su ingenio y devoción por las costumbres ancestrales. Este evento anual, que se remonta a varias décadas atrás, busca no solo entretener, sino también educar y recordar la importancia de honrar a los difuntos con alegría y colorido, elementos esenciales de la festividad.
En su esencia, el concurso del Día de Muertos fomenta la participación activa de toda la plantilla laboral, desde operarios hasta administrativos, creando un ambiente de camaradería que trasciende las jerarquías. Enrique Michel Velasco, presidente de la compañía, ha destacado repetidamente cómo estas iniciativas fortalecen el sentido de pertenencia. "Somos compañeros de vida", afirma, subrayando que eventos como este generan motivación y orgullo en el equipo. De hecho, la alta tasa de involucramiento en el concurso del Día de Muertos refleja el compromiso de Mazapán de la Rosa con el bienestar de sus colaboradores, un valor que se extiende a otras celebraciones anuales como el Día de las Madres o la posada navideña.
Categorías del Concurso del Día de Muertos: Creatividad sin Límites
El concurso del Día de Muertos se divide en cuatro categorías principales que capturan la diversidad de las expresiones artísticas ligadas a la tradición: altares de muertos, catrinas, catrines y calaveritas. Cada una de estas secciones permite a los participantes liberar su imaginación, incorporando elementos simbólicos como el papel picado, las calas de cempasúchil y las figuras de azúcar que evocan la dulzura de la vida y la muerte.
Los altares de muertos, por ejemplo, son elaborados con meticuloso detalle, representando ofrendas personales que incluyen fotografías, velas y platillos típicos. En la categoría de catrinas y catrines, los concursantes se visten con elegantes trajes inspirados en la icónica figura de la muerte glamorosa, creada por el grabador José Guadalupe Posada. Finalmente, las calaveritas literarias añaden un toque satírico y poético, con versos ingeniosos que celebran la efimeridad de la existencia. Esta variedad en el concurso del Día de Muertos asegura que haya espacio para todos los talentos, desde el arte visual hasta la palabra escrita.
Ganadores del Concurso del Día de Muertos: Talentos Reconocidos
La edición de este año del concurso del Día de Muertos coronó a destacados talentos entre sus colaboradores, premiando la dedicación y la originalidad en cada categoría. En la sección de catrines, Rafael Barrios se llevó el primer lugar por su interpretación impecable de un catrín moderno con toques contemporáneos que fusionan tradición y moda actual. Le siguieron Narciso García en segundo puesto y Jesús Leonardo de la Torre en tercero, cuyas creaciones destacaron por su precisión en los detalles y el uso de materiales reciclados, alineándose con prácticas sostenibles.
En catrinas, Janette Zavala conquistó el jurado con un diseño que incorporaba elementos florales exuberantes y maquillaje artístico, evocando la elegancia etérea de la muerte. María Antonia Gutiérrez y Yesenia García completaron el podio, con atuendos que rindieron homenaje a figuras históricas mexicanas, añadiendo profundidad cultural a sus presentaciones. Estos premios no solo reconocen el esfuerzo individual, sino que inspiran a la comunidad laboral a seguir explorando su creatividad en futuras ediciones del concurso del Día de Muertos.
Altares y Calaveritas: El Corazón Poético del Evento
La categoría de altares de muertos vio como ganadora a la Cavemil, cuyo altar impresionó por su simetría y la integración de aromas tradicionales que transportaron a los visitantes a un mercado de ofrendas. La Lechera ocupó el segundo lugar con una estructura innovadora que incorporaba luces LED para simular el resplandor de las velas, mientras que el departamento de Intendencia aseguró el tercero con un montaje que enfatizaba la diversidad regional de las tradiciones mexicanas. Estos altares en el concurso del Día de Muertos sirven como recordatorios colectivos de la herencia prehispánica y colonial que define nuestra identidad.
Por su parte, las calaveritas premiadas brillaron por su ingenio lingüístico. Rosario Romero Jiménez se alzó con el primer premio gracias a una serie de versos que satirizaban con gracia las rutinas diarias de la empresa, conectando lo cotidiano con lo sobrenatural. Janette Zavala, ya destacada en catrinas, repitió éxito aquí con calaveritas que jugaban con rimas inesperadas, y María del Refugio Romero cerró el trío de ganadoras con composiciones que honraban a seres queridos, infundiendo emotividad al humor tradicional. El concurso del Día de Muertos, a través de estas calaveritas, mantiene viva la tradición literaria que Diego Rivera y Frida Kahlo tanto apreciaron en su tiempo.
Impacto Cultural y Social del Concurso del Día de Muertos
Más allá de los premios, el concurso del Día de Muertos en Mazapán de la Rosa genera un impacto profundo en la comunidad de Tlajomulco de Zúñiga y más allá. Al involucrar a miles de colaboradores, la iniciativa promueve la preservación de tradiciones en un mundo cada vez más globalizado, donde las costumbres locales corren riesgo de diluirse. La empresa, con su arraigo en Jalisco, se posiciona como un baluarte de la cultura mexicana, utilizando el evento para educar a generaciones más jóvenes sobre el significado del Día de Muertos como puente entre vida y eternidad.
Desde un punto de vista social, este concurso fomenta la inclusión y el empoderamiento, especialmente entre mujeres y grupos subrepresentados que a menudo lideran las categorías de catrinas y calaveritas. La alegría palpable en las instalaciones, como describe el presidente Michel Velasco, se traduce en mayor motivación laboral y retención de talento, beneficios tangibles para una compañía que depende de su fuerza humana. En un contexto donde las empresas buscan diferenciarse, el concurso del Día de Muertos destaca como un modelo de responsabilidad cultural corporativa.
La cobertura de eventos como este, capturada en imágenes vibrantes que muestran sonrisas y creaciones únicas, resalta cómo Mazapán de la Rosa integra la tradición en su ADN operativo. Según relatos de participantes en conversaciones informales, la experiencia anual renueva el aprecio por las raíces mexicanas, inspirando incluso proyectos comunitarios fuera de las puertas de la fábrica.
En ediciones pasadas, similares celebraciones han sido documentadas en publicaciones locales que enfatizan el rol de las empresas jaliscienses en la salvaguarda del patrimonio intangible. Estos esfuerzos colectivos aseguran que el concurso del Día de Muertos perdure como un faro de identidad, mucho después de que las ofrendas se disuelvan en el aire otoñal.


