Las prensas representan el corazón pulsante de la periodística en Guadalajara, donde las letras cobran vida en cada tirada, transformando ideas en realidad tangible. En el mundo de la impresión periodística, estas máquinas no son meros artefactos mecánicos, sino guardianes de la historia y la innovación. Desde sus orígenes humildes hasta las versiones más avanzadas, las prensas han evolucionado para mantener el compromiso de un medio como EL INFORMADOR con la calidad y la vanguardia. Esta evolución de las prensas en Guadalajara no solo refleja avances tecnológicos, sino también la dedicación inquebrantable a informar con precisión y atractivo visual.
Evolución Histórica de las Prensas en la Imprenta Periodística
La historia de las prensas en Guadalajara comienza en 1917, cuando EL INFORMADOR incorporó su primera máquina, conocida como "Manuelita". En esa era de la impresión en caliente, las prensas operaban con métodos manuales que requerían precisión artesanal. Los textos llegaban por telegrama o teletipo, en mayúsculas sin puntuación, y eran corregidos por especialistas antes de ser fundidos en líneas de metal mediante linotipos. Las prensas como "Manuelita" armaban páginas con tipos móviles, creando cajas de metal o madera para encabezados y contenido. Una vez lista la página, se preparaba un troquel en cartón húmedo, se inyectaba plomo para formar la pieza de impresión, y la prensa la transfería directamente al papel por ambos lados.
El Proceso Manual en la Etapa Inicial
En los primeros años, el manejo de imágenes en las prensas era un arte en sí mismo. Las fotografías se procesaban con técnicas de revelado fotográfico en blanco y negro, recibiendo material nacional e internacional por radio e imprimiéndolo en papel fotosensible. Luego, se grababan en metal con tonos ajustados para la reproducción. Estas prensas, instaladas en el edificio de Independencia 300, simbolizaban la transición de Guadalajara hacia una ciudad moderna, donde la información se democratizaba a través de la tinta y el papel. La evolución de las prensas en Guadalajara durante este periodo marcó un hito en la imprenta periodística local, permitiendo que miles de lectores accedieran a noticias frescas cada mañana.
Durante la década de 1970, las prensas experimentaron un salto cualitativo con la llegada de la etapa en frío u offset. Esta innovación reemplazó los métodos calientes por láminas de aluminio con relieve sutil, utilizando agua para limpiar las áreas no imprimibles y tinta en las secas para adherirse al papel. Modelos como el Urbanite de la marca Goss, de los cuales EL INFORMADOR poseía tres, revolucionaron la producción. Estas prensas offset priorizaban la eficiencia sin sacrificar la nitidez, un avance que se mantuvo vigente por décadas en la región jalisciense.
Transición Tecnológica: De Urbanite a Community
La evolución de las prensas en Guadalajara alcanzó un nuevo nivel en 1968 con la adopción del modelo Urbanite, diseñado para ciudades compactas y enfocado en velocidad. Sin embargo, EL INFORMADOR siempre optó por equilibrar rapidez con calidad, lo que llevó en 2014 a la introducción del modelo Community. Esta prensa, apodada "La Roja", fue inaugurada por el entonces gobernador Aristóteles Sandoval y sirvió hasta octubre de 2025. Durante su vigencia, "La Roja" permitió una mayor automatización, con controles remotos que optimizaron el flujo de trabajo en la imprenta periodística.
Reingeniería en los Años 90 y la Llegada del Color
En la década de 1990, bajo la dirección de Don Carlos Álvarez del Castillo Gregory, EL INFORMADOR emprendió una reingeniería profunda que incluyó la adquisición de la máquina Community "prensa blanca". Esta etapa privilegió la calidad en textos e imágenes sobre la inmediatez, integrando procesos que elevaban el estándar de la impresión en Guadalajara. A partir de 1998, las prensas incorporaron el color, haciendo el periódico más atractivo para los lectores. Los editores ahora accedían a agencias nacionales e internacionales, mientras los reporteros locales redactaban en procesadores de texto o dispositivos móviles. La paginación se automatizó, permitiendo diseños visibles en monitores, una transformación que Juan Carlos Álvarez del Castillo Barragán vivió desde sus inicios en el diario.
Esta modernización de las prensas no solo mejoró la estética, sino que consolidó la presencia digital de EL INFORMADOR, unificando redacciones para web e impreso. La evolución de las prensas en Guadalajara se convirtió en un modelo para otros medios regionales, demostrando cómo la tecnología puede preservar la esencia informativa sin perder relevancia. En 2020, "Manuelita" fue exhibida en un evento multitudinario con autoridades locales, colocada detrás de un ventanal en la fachada del edificio central, y en marzo de 2025, reubicada a la explanada de la Biblioteca Juan José Arreola, cerca del Ágora Jenkins, como tesoro histórico de Jalisco.
Innovaciones Actuales en la Imprenta Periodística
Hoy, las prensas continúan su legado con la adquisición del modelo más reciente de Community, bautizada "Doña Stella" en honor a la madre del director Carlos Álvarez del Castillo Gregory. Esta máquina representa el pináculo de la evolución de las prensas en Guadalajara, instalada en nuevas facilidades en el cruce de Nicolás Régules y Carteros, en la colonia Moderna, cerca de la estación de ferrocarril del parque Agua Azul. "Doña Stella" automatiza procesos con mayor precisión, asegurando que cada edición de EL INFORMADOR mantenga su reputación de excelencia en la imprenta periodística.
Impacto en la Calidad y Eficiencia
La transición a "Doña Stella" subraya el enfoque en la calidad sobre la velocidad, un principio rector desde los inicios. Ingenieros como Luis Bodart, coordinador de producción, destacan cómo estas prensas offset han perdurado por su fiabilidad. En un panorama donde la digitalización compite con el impreso, las prensas físicas aseguran la tangibilidad de la noticia, un valor inigualable para los lectores de Guadalajara y Jalisco. La evolución de las prensas en Guadalajara no es solo técnica, sino cultural, tejiendo el tejido social a través de información accesible y bien producida.
Reflexionando sobre esta trayectoria, es evidente que las prensas han sido testigos silenciosos de cambios sociales y políticos en la región. Desde la Guadalajara de 1917 hasta la metropolitana de 2025, estas máquinas han impreso no solo palabras, sino momentos definitorios. La dedicación familiar de los Álvarez del Castillo ha sido pivotal, pasando el timón de generación en generación para innovar sin olvidar raíces. En la imprenta periodística, cada avance en prensas fortalece el lazo entre medio y comunidad.
Al explorar archivos históricos, como aquellos consultados en el edificio de Independencia 300, se aprecia la meticulosidad detrás de cada tirada. Recuerdos de operadores de linotipo y cablistas evocan una era donde el tacto humano era esencial, contrastando con la automatización actual. Esta dualidad enriquece la narrativa de la evolución de las prensas en Guadalajara, recordándonos que la tecnología amplifica, pero no reemplaza, la pasión por contar historias.
En conversaciones informales con veteranos de la industria, como se documenta en reportajes locales de Jalisco, surge el orgullo por "Manuelita" y sus sucesoras. Estos relatos, preservados en colecciones de periódicos regionales, subrayan cómo las prensas han moldeado la identidad tapatía. Así, la imprenta periodística en Guadalajara no solo informa, sino que inspira continuidad en un mundo acelerado.


