La construcción de la Línea 4 del Tren Ligero en Guadalajara, un proyecto que prometía mejorar la movilidad en la zona sur de la ciudad, enfrenta un nuevo revés. El costo de la obra se ha incrementado en mil 200 millones de pesos, según confirmó el secretario de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco, David Zamora Bueno. Este aumento, que eleva el presupuesto total a más de 10 mil 900 millones de pesos, ha generado cuestionamientos sobre la gestión de los recursos en este ambicioso proyecto estatal.
El motivo principal detrás de este sobrecosto es la construcción de un muro divisorio solicitado por Ferromex, la empresa que opera el tren de carga con el que la Línea 4 comparte el derecho de vía. Este muro es un requisito para garantizar la seguridad y obtener la certificación operativa del sistema. Sin embargo, la necesidad de esta obra no estaba contemplada inicialmente, lo que pone en duda la planeación del proyecto por parte del gobierno de Jalisco.
Otro factor que contribuyó al aumento del presupuesto es la incorporación de una nueva estación, Acueducto, en la colonia Artesanos de Tlaquepaque. Esta adición fue una promesa de la presidenta Claudia Sheinbaum durante una visita al estado en diciembre pasado. Aunque la estación busca beneficiar a los habitantes de la zona, su inclusión a última hora refleja una falta de previsión en el diseño original del proyecto.
El gobierno de Jalisco, encabezado por Pablo Lemus, ha insistido en que estos gastos adicionales no afectarán los recursos ya asignados para la obra. Sin embargo, la falta de claridad sobre de dónde saldrán estos mil 200 millones de pesos ha generado preocupación. La opacidad en el manejo de los fondos podría alimentar sospechas sobre la eficiencia en el uso del presupuesto público.
La Línea 4, que conectará Tlajomulco con Tlaquepaque y Guadalajara, tenía previsto iniciar operaciones en diciembre de este año. No obstante, los retrasos acumulados han obligado a las autoridades a posponer la inauguración hasta principios de 2025. Este nuevo aplazamiento se suma a una serie de incumplimientos en los plazos originales, lo que ha frustrado a los habitantes que esperaban una solución urgente a los problemas de transporte en la región.
A pesar de los contratiempos, el proyecto sigue siendo una prioridad para el gobierno estatal. La Línea 4 promete movilizar a más de 116 mil pasajeros diarios y conectar con sistemas como el Macrobús y el Peribús. Sin embargo, los constantes ajustes al presupuesto y los retrasos en la construcción han generado críticas sobre la capacidad del gobierno de Jalisco para ejecutar proyectos de esta magnitud.
La adición de la estación Acueducto, aunque responde a una demanda ciudadana, pone en evidencia las fallas en la planeación inicial. La zona de Artesanos, donde se ubicará esta estación, había sido descartada previamente por su baja densidad poblacional. Ahora, con la intervención de la presidenta Sheinbaum, el proyecto se ha visto forzado a incorporar cambios que incrementan los costos y complican los plazos.
El manejo de este proyecto, financiado con una mezcla de recursos estatales, federales y privados, sigue bajo escrutinio. La empresa Mota-Engil, encargada de la construcción, ha recibido extensiones en los plazos para completar las obras, lo que también ha generado críticas. Mientras tanto, los ciudadanos de Tlajomulco y Tlaquepaque, quienes sufren las carencias del transporte público, esperan con incertidumbre la conclusión de una obra que parece no tener fin.
Este nuevo aumento en el costo de la Línea 4 del Tren Ligero pone en tela de juicio la transparencia y eficiencia del gobierno de Jalisco. Los habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara merecen un sistema de transporte moderno y funcional, pero los retrasos y sobrecostos amenazan con empañar las expectativas. La pregunta sigue en el aire: ¿cuándo estará realmente lista la Línea 4 y a qué costo final?
