Una fuerte tormenta golpeó la Zona Metropolitana de Guadalajara durante la madrugada, dejando a su paso una tragedia y severas inundaciones. Un menor perdió la vida tras ser arrastrado por la corriente en la barranca de Colimilla, en Zapopan. Las autoridades confirmaron el deceso, marcando la primera víctima fatal de la temporada de lluvias este año.
Las precipitaciones, acompañadas de granizo y fuertes vientos, colapsaron varias vialidades en municipios como Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque. En Zapopan, el municipio más afectado, se reportaron autos varados en pasos a desnivel como el de Valle Real, donde el agua alcanzó niveles críticos. Las imágenes de vehículos atrapados en corrientes de agua se multiplicaron en redes sociales.
En Guadalajara, colonias como Independencia sufrieron inundaciones que afectaron decenas de viviendas. Protección Civil y Bomberos trabajaron durante la madrugada para atender reportes de encharcamientos y rescatar a personas atrapadas. Sin embargo, la respuesta de las autoridades fue insuficiente para evitar el caos en las calles.
Tlaquepaque también enfrentó problemas, con avenidas principales anegadas y reportes de encharcamientos en zonas como Niños Héroes y Periférico Sur. A pesar de los esfuerzos de los cuerpos de emergencia, la falta de infraestructura adecuada quedó en evidencia, dejando a miles de ciudadanos varados.
La tragedia del menor fallecido ha generado indignación entre los tapatíos. Vecinos de las zonas afectadas señalaron que las barrancas y canales no recibieron mantenimiento previo a la temporada de lluvias. Este descuido, sumado a la urbanización descontrolada, agrava las consecuencias de las tormentas cada año.
Expertos advierten que las inundaciones recurrentes en la metrópoli son resultado de una mala planeación urbana. La pavimentación excesiva y la falta de áreas de infiltración han saturado los sistemas de drenaje, diseñados para un volumen de agua mucho menor al que se enfrenta hoy.
Las autoridades municipales prometieron reforzar las labores de limpieza en canales y bocas de tormenta, pero los ciudadanos exigen soluciones de fondo. La temporada de lluvias apenas comienza, y el temor a más tragedias crece entre la población.
Mientras tanto, los servicios de transporte público, como el Tren Ligero y MiMacro Calzada, sufrieron interrupciones por las inundaciones. Los daños materiales aún no han sido cuantificados, pero el impacto en la vida diaria de los habitantes es evidente.
Esta tormenta expone, una vez más, la vulnerabilidad de Guadalajara ante las lluvias intensas. La muerte del menor y las afectaciones en la ciudad son un recordatorio de la urgencia de atender los problemas estructurales que enfrenta la metrópoli.
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