Despojo del Cerro de las Tres Cruces representa un agravio histórico que ha llegado directamente a las manos de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien enfrenta ahora una denuncia cargada de exigencias por parte de la comunidad chichimeca en San Miguel de Allende. Esta situación expone las fallas persistentes del gobierno federal en la protección de sitios sagrados indígenas, donde omisiones institucionales han permitido el avance de intereses privados sobre derechos ancestrales. La Hermandad Chichimeca–Hña Hñu no ha dudado en calificar este despojo del Cerro de las Tres Cruces como un acto de injusticia que demanda reparación inmediata, destacando cómo el sitio ceremonial ha sido cerrado y dañado sin que las autoridades respondan adecuadamente.
El Conflicto en el Cerro Sagrado
El despojo del Cerro de las Tres Cruces se remonta a hace cinco años, cuando el acceso al lugar fue prohibido a la comunidad indígena. Este cerro, ubicado en San Miguel de Allende, Guanajuato, alberga estructuras ancestrales como un basamento piramidal y un patio hundido, elementos que lo convierten en un espacio de gran valor cultural y espiritual para los pueblos originarios. Sin embargo, el gobierno federal bajo la administración de Claudia Sheinbaum ha ignorado repetidas solicitudes de intervención, permitiendo que desarrollos inmobiliarios de lujo invadan el área y destruyan partes del patrimonio.
Daños Causados por Intereses Privados
Uno de los episodios más críticos en este despojo del Cerro de las Tres Cruces ocurrió cuando el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de San Miguel de Allende (SAPASMA) intentó construir tanques elevados, lo que resultó en la destrucción de la escalinata del basamento. Esta acción no solo violó los derechos indígenas, sino que también evidenció la complicidad de instituciones locales con proyectos que priorizan el lucro sobre la preservación cultural. Actualmente, montañas de escombro provenientes de un fraccionamiento exclusivo se acumulan junto a las ruinas, transformando un sitio sagrado en un vertedero de la ambición inmobiliaria.
La comunidad chichimeca ha expresado su frustración ante la desaparición misteriosa de la escritura original del predio, datada en 1943 a nombre de Tomás Ortiz Olvera, un hecho que ocurrió en 2021 y que huele a maniobras fraudulentas para facilitar el despojo del Cerro de las Tres Cruces. Este documento, que pertenecía a habitantes del Barrio de Las Tres Cruces, vanished sin explicación, dejando a los indígenas sin herramientas legales para defender su territorio.
La Denuncia Entregada a la Presidenta
Durante una visita reciente a San Miguel de Allende, integrantes de la Hermandad Chichimeca–Hña Hñu aprovecharon la presencia de Claudia Sheinbaum para entregarle un pliego petitorio detallado sobre el despojo del Cerro de las Tres Cruces. En este documento, se exponen no solo los agravios históricos, sino también demandas concretas como justicia territorial, reparación histórica y el reconocimiento pleno de los derechos indígenas. La presidenta se comprometió a responder en un plazo máximo de 20 días, pero la comunidad duda de la efectividad de esta promesa, dada la historia de omisiones por parte del gobierno federal y Morena.
Exigencias de la Comunidad Indígena
Entre las peticiones clave se incluye la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la representante de pueblos indígenas, Jesusa Rodríguez, quienes hasta ahora han brillado por su ausencia en este conflicto. El despojo del Cerro de las Tres Cruces también abarca solicitudes para un proyecto integral de salud comunitaria con enfoque intercultural, educación en lengua materna y un diagnóstico estratégico sobre la crisis del agua en el noreste de Guanajuato. Además, se propone la apertura de una oficina del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) en el estado, así como medidas para el saneamiento de la Presa Ignacio Allende.
La Hermandad enfatiza que el despojo del Cerro de las Tres Cruces no es un caso aislado, sino parte de un patrón sistemático donde el gobierno prioriza desarrollos económicos sobre la soberanía indígena. "Que la presidenta haya venido a una comunidad originaria nos permite expresar nuestras problemáticas y saber que podemos contar con su respaldo", compartieron miembros de la Hermandad, aunque el tono subyacente revela escepticismo ante la lentitud burocrática.
Impacto en los Derechos Indígenas
El despojo del Cerro de las Tres Cruces ilustra cómo los derechos indígenas son pisoteados en México, especialmente bajo administraciones que prometen transformación pero entregan inacción. En San Miguel de Allende, un destino turístico de renombre, el contraste entre el lujo inmobiliario y la marginación de las comunidades originarias es escandaloso. Los chichimecas exigen no solo la devolución del acceso al cerro, sino también mecanismos de seguimiento para asegurar que las acciones sean efectivas y transformadoras.
Consecuencias Culturales y Ambientales
Este despojo del Cerro de las Tres Cruces amenaza con borrar vestigios arqueológicos irremplazables, afectando la identidad cultural de la Hermandad Chichimeca–Hña Hñu. El sitio, que solía estar abierto para ceremonias, ahora está cercado por particulares que se ostentan como dueños, ignorando el valor espiritual del lugar. La crisis del agua en la región agrava el problema, ya que el cerro forma parte de un ecosistema vital que ha sido alterado por construcciones irresponsables.
Abogados como Luis Eugenio Vargas, representante de la Hermandad, han señalado que se busca consolidar Cruz del Palmar y San Miguel de Allende como referentes nacionales de justicia para pueblos originarios. "De manera central, se propone el acompañamiento institucional permanente, el respaldo político y jurídico", afirmó Vargas, subrayando la necesidad de acciones concretas para revertir el despojo del Cerro de las Tres Cruces.
Perspectivas Futuras para el Sitio
Con la denuncia en manos de Claudia Sheinbaum, el futuro del despojo del Cerro de las Tres Cruces pende de un hilo. La comunidad espera que esta intervención federal marque un antes y un después, pero la historia de promesas incumplidas por el gobierno genera desconfianza. Si no se actúa pronto, el cerro podría perderse definitivamente ante el avance de fraccionamientos de lujo, que se promocionan como oportunidades de inversión mientras destruyen patrimonio nacional.
En medio de este escenario, la Hermandad Chichimeca–Hña Hñu mantiene la esperanza de que el respaldo presidencial impulse cambios reales. Sin embargo, el plazo de 20 días para una respuesta se antoja insuficiente para abordar un problema tan arraigado como el despojo del Cerro de las Tres Cruces, que requiere no solo palabras, sino compromisos tangibles.
Según reportes detallados en publicaciones locales como el Periódico Correo, el conflicto ha escalado en los últimos años, con denuncias que destacan la inacción de instituciones federales. Testimonios recopilados por periodistas en Guanajuato revelan cómo el despojo del Cerro de las Tres Cruces ha afectado generaciones enteras de indígenas.
De acuerdo con informaciones provenientes de medios independientes, la visita de Sheinbaum a San Miguel de Allende fue un momento clave para visibilizar estos agravios, aunque críticos señalan que las respuestas gubernamentales suelen dilatarse. Fuentes cercanas a la comunidad han compartido que el pliego petitorio incluye demandas amplias, respaldadas por evidencias históricas.
Como se ha documentado en notas periodísticas recientes, el despojo del Cerro de las Tres Cruces no es solo un tema local, sino un reflejo de políticas nacionales que fallan en proteger a los pueblos originarios, según observadores en el ámbito de derechos humanos.


