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Obreros Salamanca exigen fin a preferencia foránea

Obreros Salamanca reclaman mano de obra local en RIAMA

Obreros Salamanca llevan semanas manifestando su indignación ante la puerta 7 de la Refinería Ing. Antonio M. Amor. Día tras día, decenas de salmantinos con experiencia en albañilería, electricidad y pailería forman filas desde el amanecer, solo para ver cómo las empresas contratistas llenan los puestos con personal foráneo. Esta preferencia por trabajadores de otros estados ha desatado una ola de críticas que pone en el centro el futuro laboral de miles de familias guanajuatenses.

El proyecto de mantenimiento en una de las plantas de RIAMA representa una inversión millonaria que, en teoría, debería beneficiar primero a la economía local. Sin embargo, los obreros Salamanca denuncian que las contratistas llegan con sus propios equipos ya formados, dejando a los residentes fuera del juego. “Siempre traen a su gente de fuera y nosotros nos quedamos esperando”, resume la frustración colectiva.

La voz de los afectados: Miguel Juárez, 50 años de experiencia

Miguel Juárez, albañil con 50 años y conocimientos en múltiples oficios, se ha convertido en portavoz involuntario de los obreros Salamanca. “Aprendimos electricidad y pailería porque necesitamos llevar el pan a la casa, pero ni en RIAMA ni en las armadoras nos dan chance”, relata mientras espera bajo el sol de noviembre. Su testimonio refleja la realidad de cientos que rondan el Jardín Constitución en busca de cualquier “chamba”.

Los obreros Salamanca no piden caridad, sino equidad. Reconocen que algunos foráneos pueden tener especialidades puntuales, pero insisten en que la mayoría de los puestos podrían cubrirse con mano de obra local calificada. La falta de oportunidades golpea especialmente a quienes superan los 45 años, edad en que las empresas los descartan automáticamente.

Impacto económico: cuando el dinero se va de Salamanca

Cada contrato de mantenimiento inyecta millones de pesos a la región, pero cuando los obreros Salamanca quedan excluidos, ese dinero termina en bolsillos foráneos. Los comercios locales, desde taquerías hasta ferreterías, resienten la ausencia de salarios circulando en la ciudad. La preferencia por personal externo no solo afecta el empleo directo, sino toda la cadena productiva de Salamanca.

Expertos en desarrollo regional advierten que esta práctica frena el crecimiento sostenible. “Si RIAMA priorizara a los obreros Salamanca, el multiplicador económico sería inmediato: más consumo, más impuestos locales y menos migración forzada”, explican analistas consultados por medios guanajuatenses.

¿Por qué las contratistas eligen foráneos?

Las empresas argumentan logística: traen equipos ya cohesionados para cumplir plazos ajustados. Sin embargo, los obreros Salamanca contraatacan con pruebas de su capacidad. “Tenemos certificaciones, cursos de Pemex y años dentro de la refinería; no somos improvisados”, aseguran. La verdadera razón, sospechan, es el control total que ejercen las contratistas sobre sus nóminas y prestaciones.

En foros laborales de Guanajuato circulan denuncias de subcontratación en cascada que diluye responsabilidades. Una empresa matriz contrata a otra, esta a su vez trae personal de Coatzacoalcos o Tampico, y el trabajador local nunca entra al radar. Este esquema, según obreros Salamanca, viola el espíritu de los convenios de colaboración firmados entre Pemex y el municipio.

Alternativas que los obreros Salamanca proponen

Lejos de solo quejarse, los afectados han diseñado soluciones prácticas. Proponen un padrón municipal de mano de obra calificada que RIAMA consulte obligatoriamente antes de autorizar contratistas. También piden cuotas mínimas del 70 % de personal local en proyectos no especializados. “No queremos cerrar la puerta a nadie, pero sí que Salamanca sea la prioridad”, coinciden.

El Jardín Constitución podría transformarse en un centro de vinculación oficial donde las contratistas recluten directamente. Esta medida reduciría las filas improvisadas y daría certeza a los obreros Salamanca. Además, cursos express de actualización tecnológica mantendrían competitiva a la fuerza laboral ante los nuevos requerimientos de la refinería.

El precedente de paros pasados

No es la primera vez que los obreros Salamanca alzan la voz. En 2023, un paro de 48 horas obligó a tres contratistas a incorporar a 120 locales. Aquella presión demostró que la organización colectiva funciona. Hoy, con el mantenimiento en marcha, el movimiento cobra nueva fuerza y ya circula una petición firmada por más de 300 trabajadores.

Autoridades municipales han prometido mediar, aunque hasta ahora solo hay compromisos verbales. Los obreros Salamanca mantienen la vigilancia diaria y preparan una marcha para el próximo puente si no hay avances concretos. La consigna es clara: “Primero nuestra gente”.

Información recopilada por reporteros de Periódico Correo en la puerta 7 de RIAMA revela que, en las últimas dos semanas, menos del 15 % de los contratados eran salmantinos. Testimonios similares aparecen en notas publicadas por El Sol de Salamanca y AM de León, donde extrabajadores detallan el mismo patrón de exclusión. Incluso en redes locales circulan videos de las filas que confirman la magnitud del problema.

Organizaciones sindicales independientes han comenzado a documentar cada contratación para presentar un informe ante la Secretaría del Trabajo. Mientras tanto, los obreros Salamanca siguen llegando puntuales, con sus herramientas en mano y la esperanza intacta de que esta vez la refinería escuche a su propia gente.

La historia se repite cada temporada de mantenimiento, pero la resistencia local crece. Como bien resume Miguel Juárez en entrevistas concedidas a medios estatales: “No pedimos favores, pedimos lo que nos corresponde”. La lucha por dignificar el trabajo en Salamanca apenas comienza.

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