Campesinos Pénjamo reactivan bloqueo carretero

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Campesinos de Pénjamo levantan y reactivan bloqueos en Guanajuato

Campesinos de Pénjamo han protagonizado una jornada de intensa movilización en las carreteras de Guanajuato, donde inicialmente levantaron los cuatro bloqueos que mantenían activos, pero horas después reactivaron uno de ellos. Esta situación refleja la frustración acumulada por los productores agrícolas ante la falta de acuerdos definitivos sobre el precio justo del maíz. Los campesinos de Pénjamo, organizados en diferentes frentes, demandan que las empresas harineras como Maseca y Cargill paguen al menos 6 mil pesos por tonelada, en lugar de los 5 mil 100 o 5 mil 200 pesos que ofrecen actualmente.

La protesta de los campesinos de Pénjamo inició hace varios días como parte de un movimiento más amplio en el estado, que incluyó hasta nueve bloqueos simultáneos en carreteras federales y estatales. Los puntos afectados fueron principalmente en la carretera 90 Irapuato-Zapotlanejo, la 84-D y accesos a plantas industriales. Tras negociaciones con autoridades estatales y federales, los campesinos de Pénjamo acordaron liberar tres de los cuatro puntos bloqueados durante la mañana del 7 de noviembre de 2025, permitiendo el flujo vehicular en tramos como el dren de alivio, Santa Ana Pacueco y Churipitzeo.

Detalles del levantamiento temporal de bloqueos

Sin embargo, la calma duró poco. Horas después de levantar los cuatro bloqueos, los campesinos de Pénjamo decidieron reactivar uno en la comunidad de Laguna Larga de Cortés, sobre la carretera federal 90. Este bloqueo intermitente permite el paso ocasional de vehículos, pero genera incertidumbre entre transportistas y viajeros. Los manifestantes argumentan que no hay garantías reales de que las bodegas cumplan con el precio base prometido de 5 mil 500 pesos más un bono de 950 pesos por tonelada.

Los campesinos de Pénjamo han extendido sus acciones más allá de las carreteras, bloqueando accesos a plantas de Maseca en Silao y Cargill en Irapuato, así como vías férreas en algunos puntos. Estas medidas buscan presionar a los industriales para que no compren el maíz blanco al precio del grano amarillo transgénico, una práctica que consideran injusta y perjudicial para su economía familiar.

Demanda por precio justo del maíz en Guanajuato

El núcleo de la protesta de los campesinos de Pénjamo radica en la exigencia de un precio justo del maíz que cubra los costos de producción. En Guanajuato, uno de los principales productores de grano en el país, la cosecha de 2025 ha sido abundante, con estimaciones de 600 mil toneladas solo de maíz. Sin embargo, los bajos precios ofrecidos por las empresas dejan a los agricultores en una situación precaria, obligándolos a movilizarse para ser escuchados.

Representantes como Erasto Patiño Soto del Consucc y Mauricio Pérez del Movimiento Agrícola Campesino han denunciado la inacción inicial del gobierno federal, particularmente del titular de la Sader, Julio Berdegué. Aunque se realizaron mesas de diálogo en la Ciudad de México, los campesinos de Pénjamo sienten que los acuerdos no se traducen en acciones concretas en el terreno.

Impacto en el tráfico y la economía local

Los bloqueos carreteros en Pénjamo han causado filas interminables de vehículos, afectando a transportistas de carga y a ciudadanos comunes que transitan por la región suroeste de Guanajuato. Comunidades como Quesera de Cortés, El Guayabo de Ruiz y Laguna Larga de Cortés han sido epicentros de estas manifestaciones pacíficas pero firmes. La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo ha reconocido la justicia del reclamo, mediando para evitar confrontaciones mayores.

A pesar de los avances parciales, como la liberación temporal de vías, la reactivación de bloqueos por parte de los campesinos de Pénjamo mantiene la tensión. Los productores insisten en que no desistirán hasta firmar contratos individuales con precios preferenciales, tal como se negoció en reuniones con representantes de Gruma-Maseca.

Perspectivas futuras para los campesinos de Pénjamo

La situación en Pénjamo ilustra los desafíos estructurales del sector agrícola mexicano, donde los intermediarios y las grandes empresas dictan los precios en detrimento de los pequeños productores. Los campesinos de Pénjamo, junto con sus pares en Abasolo, Valle de Santiago y otros municipios, forman parte de un frente unido que busca subsidios reales y protección contra el acaparamiento.

Mientras tanto, autoridades estatales monitorean los puntos críticos para garantizar la seguridad vial. La Secretaría de Seguridad y Paz ha reportado actualizaciones constantes sobre el estatus de las carreteras, recomendando rutas alternas a los conductores.

Información recopilada de reportes en Periódico AM y La Jornada muestra que los acuerdos iniciales se lograron tras intensas negociaciones nocturnas. Fuentes como El Universal y Periódico Correo destacan la extensión de las protestas a plantas industriales, subrayando la determinación de los manifestantes. Finalmente, detalles de LatinUS y Luces del Siglo confirman la naturaleza intermitente de los bloqueos restantes, manteniendo la presión sobre las autoridades federales.