Día de Muertos: Silao y Romita vibran con tradición

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Día de Muertos une a Guanajuato en música ancestral

Día de Muertos se vivió con intensidad en Silao y Romita, municipios de Guanajuato que transformaron sus plazas y presas en escenarios de memoria y alegría. El Día de Muertos, fiesta declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reunió a miles de familias para honrar a sus fieles difuntos mediante ritmos prehispánicos, danzas aztecas y veladoras flotantes que iluminaron la noche guanajuatense.

Silao: jardín principal convertido en templo sonoro

En el corazón de Silao, el Día de Muertos comenzó con la procesión de las ánimas que recorrió las calles empedradas hasta el jardín principal. Allí, el grupo Necutli, originario de Llano Grande, hizo resonar tambores de piel y marimbas de piedra que transportaron al público a las antiguas civilizaciones mesoamericanas. Durante más de una hora, el Día de Muertos se sintió en cada invocación en náhuatl y en las danzas ejecutadas por el maestro Luis Rocha.

La danza “Del águila blanca” elevó los espíritus, mientras “Del fuego” encendió la pasión colectiva por las raíces indígenas. El ceremonial de la Ofrenda a las Ánimas, coreografiado con precisión milenaria, culminó con “Quetzalcóatl”, donde niños y adultos se unieron al círculo sagrado. José Cruz Sánchez, director de Necutli, explicó que cada teponaxtle de cuatro lengüetas y cada atecocolli busca “mantener viva la memoria sonora de nuestros pueblos originarios”. Así, el Día de Muertos en Silao se convirtió en lección viva de identidad cultural.

Romita: Festival Nocturno de las Almas en la presa

Romita llevó el Día de Muertos a la Presa de la Llave, en San Clemente, donde cientos de veladoras flotaron como estrellas caídas sobre el agua quieta. El Festival Nocturno de las Almas fusionó naturaleza y tradición, permitiendo que el Día de Muertos se extendiera hasta el amanecer con campamentos familiares protegidos por seguridad municipal.

De las danzas de Las Azucenas al senderismo matutino

El grupo de adultas mayores Las Azucenas abrió la noche con bailes que representaron el viaje de las almas, vestidos de catrinas y charros que arrancaron aplausos. Posteriormente, el ensamble 45 puso a bailar a tres generaciones con sones huastecos y jarabes que resonaron entre los cerros. Dos funciones de cine infantil proyectaron historias de migración de almas que emocionaron a los más pequeños.

Al mismo tiempo, puestos de comida mexicana ofrecieron tamales de ceniza, pan de muerto con chocolate caliente y atole de cempasúchil, sabores que reforzaron la esencia del Día de Muertos. Cuando el sol despuntó, decenas de romerenses ascendieron al cerro del Mancerru en una caminata que cerró el festival con vistas panorámicas de la presa iluminada por los primeros rayos.

Instrumentos prehispánicos que laten en Guanajuato

En ambos municipios, el Día de Muertos destacó el uso de instrumentos ancestrales: la flauta azteca que imita al viento, el huéhuetl que marca el corazón de la tierra y el palo de lluvia que evoca tormentas purificadoras. Necutli, formado hace ocho años por iniciativa del recordado Vicente Gómez, demostró que la tradición no envejece cuando se interpreta con pasión juvenil.

El gobierno municipal de Silao coordinó la logística para que el jardín principal acogiera a más de dos mil personas sin contratiempos, mientras Romita habilitó transporte gratuito desde el centro hasta la presa. Estas acciones reflejan el compromiso de los ayuntamientos por preservar costumbres que fortalecen la unión familiar.

Periódico Correo reportó que la afluencia superó expectativas en ambos eventos, con cero incidentes gracias a la presencia policiaca preventiva. Testimonios recogidos en el lugar coinciden en que el Día de Muertos 2025 será recordado como el año en que Silao y Romita recuperaron el misticismo puro de la celebración. Finalmente, habitantes consultados por medios locales aseguran que estas fiestas nocturnas han revitalizado el turismo cultural en la región.