Señoritas Camarena marcaron una época en la educación de León con su enfoque en disciplina, ortografía impecable y valores morales. Estas hermanas, Josefina y María Luisa Camarena Rocha, fundaron el Colegio Constancia y Trabajo, un plantel que se convirtió en sinónimo de excelencia académica y formación integral. A lo largo de décadas, las Señoritas Camarena influenciaron a miles de alumnos, inculcando hábitos de estudio rigurosos y una caligrafía perfecta que aún se recuerda con admiración. Su legado educativo en León resuena en las historias de exalumnos que destacan el impacto duradero de su enseñanza. Las Señoritas Camarena no solo enseñaban letras y números, sino que moldeaban caracteres con principios religiosos y éticos sólidos.
Señoritas Camarena y su Vocación Temprana
Las Señoritas Camarena comenzaron su trayectoria educativa desde muy jóvenes, impulsadas por una pasión innata por la enseñanza. Josefina Camarena Rocha, nacida en León en 1896, mostró interés por la educación a los catorce años, cuando empezó a dar clases en escuelas locales. Proveniente de una familia modesta, con padres de Jalisco y León, Josefina cursó sus estudios iniciales en el Colegio Guadalupano, que más tarde se convirtió en el Instituto A. Mayllén. Esta formación temprana la preparó para fundar su propia escuela en 1927, empezando con solo nueve alumnos en la calle Morelos, hoy conocida como bulevar López Mateos. Las Señoritas Camarena, junto con su hermana María Luisa, expandieron el plantel rápidamente, incorporando maestras dedicadas y estableciendo estándares altos en ortografía impecable y gramática precisa.
El Nacimiento del Colegio Constancia y Trabajo
El Colegio Constancia y Trabajo surgió como una respuesta a la necesidad de una educación disciplinada en León. Las Señoritas Camarena eligieron un nombre que reflejaba sus valores: constancia en el esfuerzo y trabajo constante. Para 1935, el colegio ya ofrecía los seis grados de primaria, atrayendo a más familias por su reputación en caligrafía perfecta y formación religiosa. Maestras como María Sánchez Robledo y Rosario Urbina se unieron al equipo, contribuyendo a un ambiente donde la ortografía sin errores era una prioridad absoluta. Las Señoritas Camarena implementaron métodos innovadores para la época, como concursos de ortografía y énfasis en la gramática, asegurando que sus alumnos destacaran en cualquier institución posterior.
Las sedes del colegio cambiaron con el crecimiento, mudándose a la calle 5 de Mayo cerca del Templo de La Santísima Trinidad, lo que reforzaba su enfoque en valores cristianos. Las Señoritas Camarena adoptaron símbolos como la flor de lis y las Tres Avemarías como patrona, integrando la religión en el currículo diario. Los viernes de confesión y el rezo del Rosario formaban parte de la rutina, combinando educación académica con espiritualidad. Esta integración hizo que el Colegio Constancia y Trabajo se distinguiera por su legado educativo en León, donde la disciplina iba de la mano con la fe.
Señoritas Camarena: Disciplina y Métodos Innovadores
Las Señoritas Camarena aplicaban técnicas pedagógicas que priorizaban la precisión y el orden. Josefina, en particular, se dedicaba a los párvulos, usando el método onomatopéyico para enseñar las letras por su sonido. Con una regla como batuta, dirigía coros infantiles que cantaban las tablas de multiplicar, convirtiendo el aprendizaje en una experiencia rítmica y memorable. La caligrafía perfecta era un pilar: cada letra debía ser impecable, y la ortografía sin errores se convertía en un hábito inquebrantable. Exalumnos como Eduardo Gómez Navarro recuerdan cómo su paso por el colegio les permitió avanzar grados en otras escuelas, gracias al nivel avanzado que las Señoritas Camarena impartían.
La Separación por Géneros y Expansión
A medida que crecía la matrícula, las Señoritas Camarena dividieron el colegio: una sección para niños y otra para niñas. María Sánchez Robledo atendía a los varones, mientras Josefina y María Luisa se enfocaban en las niñas y párvulos. Sedes en Pino Suárez y 5 de Febrero, con arquitectura francesa, albergaban a cientos de alumnos. Las Señoritas Camarena mantuvieron el control administrativo, asegurando que la formación religiosa permeaba todo. Este enfoque en disciplina y valores hizo que el colegio alcanzara más de 2 mil alumnos para 1966, consolidando su legado educativo en León como un referente de excelencia.
La resistencia inicial a incorporar el colegio a la Secretaría de Educación duró 35 años, hasta 1962, cuando Josefina decidió hacerlo para expandir su impacto. Las Señoritas Camarena formaron una dupla inigualable con maestras como María de la Luz, descrita como el "cerebro" del plantel, mientras Josefina era el "corazón". Testimonios de exalumnos, como Chabe Camarena Maldonado, destacan cómo la preparación recibida les permitió enfrentar desafíos académicos con confianza, gracias a la ortografía impecable y la caligrafía perfecta inculcadas.
Señoritas Camarena y su Impacto Duradero
El legado de las Señoritas Camarena trasciende las aulas, influyendo en la sociedad leonesa a través de generaciones. Alumnos como Luis Ernesto Ayala Torres atribuyen su éxito inicial a la base de orden y estudio que recibieron. El piano de Horacio Matehuala y canciones como "A trabajar, con mucho placer" evocan recuerdos de una educación dinámica y estructurada. Las Señoritas Camarena no solo enseñaban materias; sembraban valores que perduran, como la constancia y el respeto por la gramática. Su enfoque en formación religiosa fortaleció el carácter moral de miles, haciendo del Colegio Constancia y Trabajo un pilar en la historia educativa de León.
Transición y Preservación del Legado
Tras la muerte de Josefina en 1966 y María Luisa poco después, el colegio pasó a manos de María de la Luz y sus hermanas. Eventualmente, se cedió a la congregación Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, que mantiene viva la esencia de las Señoritas Camarena. Este traspaso aseguró que la ortografía impecable y la caligrafía perfecta siguieran siendo estándares, preservando el legado educativo en León. Exalumnos continúan expresando gratitud, afirmando que estudiar con las Señoritas Camarena fue una experiencia transformadora.
En relatos recopilados por historiadores locales, se menciona cómo el Archivo Histórico Municipal de León guarda documentos sobre la fundación del colegio, destacando el rol de Josefina en la educación temprana. Fuentes como las memorias de Carlos Navarro Valtierra, exdirector de ese archivo, describen las prácticas pedagógicas que hicieron famoso al plantel.
Publicaciones regionales, como las del Grupo AM en su serie de 450 Historias de León, recopilan testimonios de exalumnos que enfatizan la disciplina impuesta por las Señoritas Camarena. Estas crónicas ayudan a entender el contexto histórico de la educación en Guanajuato durante el siglo XX.
Colecciones fotográficas, incluyendo las de José Ramón Malacara Velázquez, ilustran las sedes del colegio y eventos escolares, ofreciendo una visión visual del impacto de las Señoritas Camarena en la comunidad leonesa.


