Maltrato animal: rescatistas alzan la voz en Guanajuato

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Maltrato animal ignora gobierno estatal

Maltrato animal se ha convertido en una emergencia silenciosa en Guanajuato, donde cientos de perros, gatos y equinos sufren abandono, golpes y hambre diaria. Rescatistas independientes denuncian que el gobierno estatal, encabezado por Libia García, mantiene una indiferencia absoluta ante este drama que crece sin control. Desde mayo, la Unión de Rescatistas Independientes de Guanajuato (URI) solicitó audiencia oficial para exponer cifras alarmantes de maltrato animal; la reunión fue cancelada y nunca reprogramada.

Maltrato animal no es solo un acto aislado: es una cadena de omisiones que inicia en las calles de León, Irapuato y Celaya y termina en albergues saturados. Cada fin de semana, voluntarios recogen decenas de casos graves que requieren cirugía, rehabilitación y esterilización. Sin apoyo económico ni logístico del gobierno, los rescatistas cubren gastos con rifas y donativos que apenas alcanzan. Esta realidad expone la urgencia de crear una agencia especializada que coordine denuncias, inspecciones y sanciones efectivas contra el maltrato animal.

Llamado del 27 de octubre quedó en el vacío

El 27 de octubre, URI difundió un video contundente: “Gobernadora Libia García, estamos hartos de palabras vacías”. Exigieron cumplir el artículo 4 de la Constitución que obliga a proteger la vida animal. La respuesta fue silencio total. Ningún secretario, ningún director de ecología contestó. Esta indiferencia oficial alimenta la percepción de que el maltrato animal es un tema menor para el gobierno de Guanajuato, pese a que la entidad registra miles de reportes anuales sin seguimiento.

Rescatistas documentan casos estremecedores: perros arrastrados por vehículos, gatos envenenados en parques públicos y caballos desnutridos en ferias clandestinas. Cada historia refleja la misma ausencia: cero patrullas especializadas, cero multas ejemplares. Mientras tanto, albergues como Patitas en Apuros y Huellas de Amor operan al límite, con 300 animales en espera de adopción y facturas veterinarias que superan los 80 mil pesos mensuales.

Manifestación estatal: el siguiente paso

Ante la pared burocrática, URI convoca a la primera gran marcha contra el maltrato animal en Guanajuato. La cita será en la Plaza Principal de León, con pancartas, fotos de víctimas y testimonios en vivo. Activistas de Silao, Salamanca y San Miguel de Allende confirmaron asistencia. El objetivo es claro: presionar para que se eleve a delito grave el maltrato animal, con penas de hasta 5 años de prisión y multas de 200 mil pesos.

Propuestas concretas que duermen en escritorios

Desde hace seis meses circulan tres iniciativas viables: 1) Agencia Estatal de Protección Animal con 50 inspectores capacitados; 2) Fondo concursable de 30 millones de pesos anuales para esterilizaciones masivas; 3) Portal público con estadísticas actualizadas de denuncias y sentencias. Ninguna ha recibido acuse de recibo. Rescatistas insisten: prevenir el maltrato animal cuesta 70% menos que rescatar y curar.

En foros ciudadanos, vecinos de colonias como San Pedro y Obregón relatan cómo el maltrato animal deriva en violencia familiar. Estudios de la Universidad de Guanajuato vinculan el daño a mascotas con agresiones posteriores a niños y mujeres. Romper ese ciclo exige voluntad política que, hasta ahora, brilla por su ausencia.

Organizaciones como URI llevan años recopilando evidencias fotográficas y videos que circulan en redes sociales locales. Según reportes difundidos por el propio Periódico Correo en su edición del 2 de noviembre, la gobernadora Libia García no ha emitido declaración alguna sobre el tema. Mientras, albergues independientes siguen saturados y voluntarios agotados.

Testimonios recogidos por activistas coinciden: “Si el gobierno no actúa, el maltrato animal seguirá creciendo”. La manifestación programada busca visibilizar esta crisis y forzar un diálogo real. En Guanajuato, la indiferencia oficial tiene nombre y apellido, pero también fecha de caducidad si la sociedad se organiza.

La cobertura periodística de medios regionales, como la nota original firmada en León, ha sido clave para mantener el tema en la agenda pública. Gracias a esa difusión, más ciudadanos conocen la ruta para denunciar y apoyar albergues. El camino queda trazado: presión social, propuestas técnicas y vigilancia ciudadana para erradicar el maltrato animal de una vez por todas.