Cinco baleados en Ribera de la Presa en 24 horas

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Cinco baleados en menos de 24 horas han sacudido la tranquilidad de la colonia Ribera de la Presa en León, Guanajuato, convirtiendo esta zona residencial en un epicentro de terror y violencia urbana. Los ataques armados, perpetrados con frialdad y rapidez por sicarios en motocicleta y a pie, han dejado a la comunidad en estado de alerta máxima, cuestionando la efectividad de las medidas de seguridad locales. En un lapso que abarca desde la tarde del miércoles hasta la mañana del jueves 9 de octubre de 2025, cinco personas resultaron heridas de bala en incidentes separados pero conectados por su proximidad geográfica y temporal. Esta racha de cinco baleados no solo evidencia una escalada en la delincuencia organizada, sino que pone en jaque la percepción de seguridad en una de las colonias más emblemáticas de la ciudad.

La colonia Ribera de la Presa bajo asedio de la violencia

La colonia Ribera de la Presa, conocida por sus calles arboladas y su proximidad al centro histórico de León, ha pasado de ser un barrio familiar a un territorio disputado por el crimen. Los cinco baleados registran un patrón claro: agresores que operan en parejas, utilizando motocicletas para aproximarse y huir sin dejar rastro. Este método, típico de los motosicarios en Guanajuato, facilita emboscadas rápidas y letales, dejando a las víctimas sin tiempo para reaccionar. La concentración de estos eventos en un radio de pocas cuadras sugiere una posible disputa territorial o ajuste de cuentas entre grupos delictivos, un fenómeno que ha azotado al estado en los últimos años.

Detalles del ataque más reciente: El caso de Kevin Uriel

El quinto de los cinco baleados ocurrió alrededor de las 11:23 horas del jueves, cuando Kevin Uriel, un joven de 26 años y encargado de la vulcanizadora CASTI-RAM, ubicada en la esquina de las calles Presa de San José y Paseo de la Presa, se convirtió en blanco de una ejecución fallida. Dos hombres en una motocicleta se detuvieron frente al establecimiento; el copiloto descendió brevemente y abrió fuego con varias detonaciones que impactaron al trabajador. Kevin Uriel, herido pero consciente, fue auxiliado de inmediato por vecinos que lo trasladaron en un vehículo particular a un hospital cercano, antes de que llegara la ambulancia oficial. Elementos de la policía municipal acordonaron la zona, recolectando casquillos de bala como evidencia, aunque hasta el momento no se reportan detenciones. Este incidente, ocurrido en pleno horario diurno, resalta la audacia de los atacantes y la vulnerabilidad de los comercios locales.

Cuatro ataques previos marcan una noche de horror en Ribera de la Presa

Antes del tiroteo matutino, la colonia ya había sido testigo de cuatro agresiones armadas el miércoles, que elevaron la cuenta de cinco baleados a un total alarmante. Estos eventos, ocurridos entre las 15:00 y las 21:40 horas, pintan un panorama de caos incontrolable, donde la oscuridad de la noche facilitó la impunidad de los agresores. La Fiscalía General del Estado de Guanajuato ha iniciado carpetas de investigación para cada caso, pero la ausencia de avances inmediatos genera frustración entre los residentes, quienes demandan mayor presencia policiaca en las calles.

El primer asalto: Un albañil en la mira de los motosicarios

El primero de los cinco baleados fue reportado a las 15:00 horas en la intersección de Presa de San José y Presa de las Alazanas. Un hombre dedicado a trabajos de albañilería se encontraba laborando cuando dos individuos en motocicleta se aproximaron y, sin mediar palabra, le dispararon a quemarropa. La víctima, cuya identidad no ha sido divulgada por respeto a su privacidad, cayó al suelo gravemente herido, pero afortunadamente se reporta en estado estable tras recibir atención médica. Los atacantes huyeron hacia el interior de la colonia, perdiéndose en el laberinto de calles secundarias. Este ataque, en horario vespertino, subraya cómo la violencia irrumpe en la rutina diaria, afectando incluso a quienes solo buscan ganarse la vida honestamente.

Ataques nocturnos: Mujeres y un padre de familia entre las víctimas

A medida que caía la noche, la tensión en Ribera de la Presa se intensificó con dos incidentes particularmente perturbadores. Alrededor de las 21:30 horas, en el mismo cruce de Presa de San José y Presa de las Alazanas, dos mujeres conversaban plácidamente en la banqueta cuando dos hombres armados descendieron de un vehículo y desataron una ráfaga de balas contra ellas. Una de las víctimas, una adolescente de 16 años, resultó con heridas en extremidades, mientras que su acompañante presentó lesiones abdominales. Ambas fueron evacuadas rápidamente a un nosocomio, donde se estabilizaron. Apenas diez minutos después, a las 21:40 horas, en la calle Presa de San Germán, José Paz, un hombre de 35 años y padre de familia, abrió la puerta de su hogar ante un llamado insistente. El visitante, un desconocido encapuchado, preguntó por él y, al confirmarlo, le disparó múltiples veces en el torso. José Paz, en un acto de supervivencia, corrió hacia el interior de la casa para resguardarse, pero no evitó las heridas que lo llevaron al hospital. Estos cinco baleados, incluyendo civiles inocentes, ilustran la indiscriminación de la violencia en la zona.

Impacto en la comunidad y desafíos para las autoridades

La serie de cinco baleados ha generado un clima de miedo palpable en Ribera de la Presa, con residentes optando por no salir de sus hogares después del atardecer y comercios cerrando temprano por precaución. La Secretaría de Seguridad de León ha incrementado patrullajes en la zona, pero la falta de información sobre posibles capturas alimenta el escepticismo. Expertos en criminología señalan que estos ataques podrían estar vinculados a la fragmentación de células delictivas en Guanajuato, un estado que lidera las estadísticas nacionales de homicidios relacionados con el narcotráfico. La proximidad de la colonia al Río Turbio y sus accesos fáciles para vehículos livianos como motocicletas agrava la situación, permitiendo escapes veloces hacia periferias urbanas.

En este contexto de cinco baleados, surge la pregunta inevitable: ¿qué medidas concretas implementará el gobierno municipal para revertir esta tendencia? Mientras tanto, las víctimas y sus familias lidian no solo con las secuelas físicas, sino con el trauma psicológico de un barrio que ya no se siente seguro. La Ribera de la Presa, con su historia de convivencia pacífica, ahora enfrenta el reto de reconstruir la confianza en sus instituciones protectoras.

Analizando los patrones de estos cinco baleados, se observa una evolución en las tácticas delictivas: de emboscadas diurnas a incursiones domiciliarias nocturnas, lo que indica una sofisticación en las operaciones criminales. La comunidad local, a través de asociaciones vecinales, ha comenzado a organizar reuniones de seguridad, compartiendo alertas en grupos de WhatsApp y exigiendo luminarias adicionales en las calles afectadas. Sin embargo, sin una respuesta coordinada entre niveles de gobierno, el riesgo de más incidentes persiste, amenazando la estabilidad social de León.

En reportes preliminares de la prensa local, como los que circulan en portales especializados en noticias de Guanajuato, se menciona que testigos oculares describieron a los agresores como jóvenes con ropa oscura y cascos integrales, un perfil común en operaciones de este tipo. Asimismo, fuentes cercanas a la investigación indican que balística está analizando los proyectiles recolectados para vincularlos con series previas de violencia en la región, aunque estos detalles aún no son oficiales.

Por otro lado, en coberturas de medios independientes que siguen de cerca la seguridad en el Bajío, se destaca el testimonio anónimo de un vecino que presenció el ataque a las mujeres, enfatizando la rapidez con la que los disparos cesaron y los perpetradores se evaporaron en la noche. Estas narraciones, recopiladas en foros comunitarios en línea, subrayan la necesidad de mayor vigilancia tecnológica, como cámaras con reconocimiento facial, para prevenir futuros cinco baleados en Ribera de la Presa.

Finalmente, conforme avanza la jornada del jueves, la colonia intenta retomar su pulso normal, pero el eco de los cinco baleados resuena como un recordatorio sombrío de la fragilidad de la paz en entornos urbanos. La esperanza radica en una intervención proactiva que no solo reactive la confianza, sino que erradique las raíces de esta ola de terror.