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Don Lalo: 30 años de pirotecnia en Irapuato

Don Lalo, conocido afectuosamente en toda la ciudad, lleva más de tres décadas dedicado a la pirotecnia en Irapuato. Su trayectoria está llena de colores brillantes, explosiones controladas y la alegría que trae a las celebraciones locales. Don Lalo ha convertido un oficio tradicional en su forma de vida, iluminando fiestas patronales, posadas y fechas especiales con fuegos artificiales que marcan la identidad cultural de la región.

Los inicios de Don Lalo en el mundo de la pirotecnia

Don Lalo, cuyo nombre real es Gerardo Razo Murillo, comenzó su camino en la pirotecnia hace más de 30 años. En aquellos tiempos, las regulaciones eran mínimas: bastaba con obtener un permiso sencillo para instalar un puesto. Don Lalo recuerda cómo empezaron en espacios improvisados y luego se trasladaron a un terreno cerca de la antigua Plaza de Toros, donde permanecieron casi una década. Ese periodo marcó el crecimiento de Don Lalo como uno de los vendedores más reconocidos de pirotecnia en Irapuato.

Para Don Lalo, la pirotecnia no es solo un negocio; es una pasión que ha pasado de generación en generación. Él ha visto cómo los fuegos artificiales se integran en las tradiciones de Irapuato, desde las fiestas de diciembre hasta los eventos comunitarios. Don Lalo siempre enfatiza que, manejada con responsabilidad, la pirotecnia en Irapuato sigue siendo una expresión segura de alegría colectiva.

Sustos y momentos difíciles en la trayectoria de Don Lalo

El incendio que marcó un antes y un después

Don Lalo ha vivido episodios que pondrían los nervios de punta a cualquiera. Uno de los más impactantes ocurrió cuando un incendio consumió varios puestos, incluido el suyo. Don Lalo no estaba presente y recibió una llamada desesperada: “¡Todo se está quemando!”. En ese instante, Don Lalo pensó inmediatamente en sus hijos pequeños, que se habían quedado dormidos en el local. El susto fue inmenso, pero afortunadamente los niños salieron a tiempo.

Ese incendio, causado por una persona que fumaba cerca de los materiales, destruyó nueve puestos en total. Don Lalo describe ese día como una de las experiencias más fuertes de su vida. A pesar del temor, Don Lalo reconstruyó su negocio y continuó adelante, demostrando la resiliencia que caracteriza a los dedicados a la pirotecnia en Irapuato.

La tragedia de Celaya que Don Lalo evitó por poco

Otro momento que Don Lalo nunca olvida es el relacionado con la explosión en el mercado de pirotecnia de Celaya. Don Lalo y su familia habían planeado surtirse allí, pero viajaron un día antes del trágico suceso. Al enterarse de la noticia, Don Lalo sintió una profunda tristeza por los compañeros que perdieron la vida. “Fue muy triste, gente ambulante que vendía, todos se murieron”, relata Don Lalo con voz apagada.

Estas experiencias han hecho que Don Lalo sea especialmente cauteloso. Él insiste en que la pirotecnia en Irapuato debe manejarse solo por adultos responsables, evitando riesgos innecesarios. Don Lalo defiende que, con las precauciones adecuadas, los fuegos artificiales siguen siendo parte esencial de las celebraciones.

La defensa de Don Lalo por la tradición de la pirotecnia

Don Lalo reconoce que su oficio enfrenta constantes restricciones y señalamientos. Año tras año surgen nuevas normativas que limitan la venta y el uso de pirotecnia en Irapuato. Sin embargo, Don Lalo argumenta que no es el único elemento que contamina o representa peligro. Compara la pirotecnia con otras industrias, como las refinerías, que operan sin tantas críticas.

Para Don Lalo, la pirotecnia es un trabajo digno que brinda sustento a muchas familias. Especialmente en temporada decembrina, cuando las celebraciones por la Virgen de Guadalupe y las posadas llenan las calles de luz y sonido, Don Lalo ve cómo su labor alegra a la comunidad. Don Lalo no cambiaría su oficio por ningún otro, porque nada reemplaza la emoción de ver el cielo iluminado durante las fiestas.

A pesar de las prohibiciones crecientes, Don Lalo mantiene viva la tradición. Él educa a sus clientes sobre el uso responsable, promoviendo que los adultos supervisen siempre. La historia de Don Lalo refleja el esfuerzo de muchos vendedores que, como él, han dedicado décadas a preservar esta costumbre en Irapuato.

Recientes notas periodísticas en medios locales de Guanajuato han recopilado testimonios similares de vendedores experimentados. Estas publicaciones destacan cómo figuras como Don Lalo contribuyen a mantener las tradiciones pese a los obstáculos.

Entrevistas concedidas a diarios regionales muestran que Don Lalo no está solo en su defensa. Otros colegas comparten experiencias parecidas, recordando épocas más permisivas y abogando por regulaciones equilibradas.

Reportajes publicados en prensa de Irapuato, como los aparecidos en Periódico Correo, capturan la esencia de lo que significa para Don Lalo ser parte de esta actividad durante más de tres décadas.

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