Anuncios

Crisis de la fresa de Irapuato: Menos siembras en 2025

La fresa de Irapuato enfrenta una crisis que amenaza su posición como emblema agrícola de Guanajuato. A pesar del récord de producción en 2024, los productores anticipan una reducción significativa en las siembras para 2025, impulsada por la sequía persistente y la escasez de apoyos gubernamentales. Esta situación no solo afecta a los agricultores locales, sino que podría alterar el equilibrio en el mercado nacional de berries, donde Irapuato ha sido un pilar clave.

El contraste entre el éxito de 2024 y la incertidumbre de 2025

En 2024, la fresa de Irapuato brilló con una cosecha de 38 mil toneladas en 600 hectáreas, contribuyendo a las 107 mil 920 toneladas totales de Guanajuato, el mejor registro desde 2019. Este volumen representó el 15% de la superficie nacional dedicada al cultivo y generó un valor de 500 millones de pesos solo en el municipio. El estado ocupó el tercer lugar nacional en producción, con un crecimiento del 7% respecto al año anterior, impulsado por precios rurales en alza que fortalecieron la competitividad del sector.

Producción nacional y liderazgo de Irapuato

A nivel país, San Quintín en Baja California lideró con 390 mil toneladas, seguido de Zamora en Michoacán con 112 mil 854. Sin embargo, la fresa de Irapuato se posicionó como la joya de Guanajuato, abasteciendo mercados clave como Monterrey, Torreón y la Ciudad de México. Municipios como Tarandacuao, Abasolo y Romita complementaron esta fuerza regional, pero Irapuato concentró el grueso de la actividad, demostrando su vital rol en la economía local.

Este auge no fue casual: mejoró la exportación, con Guanajuato enviando 24 millones de dólares en fresa fresca y procesada entre enero y agosto de 2024, un 6.5% más que en 2023. Trece empresas en cinco municipios, mayoritariamente medianas, impulsaron 11.6 mil toneladas al exterior, subrayando el potencial de la fresa de Irapuato en el comercio internacional.

Causas principales de la crisis en la fresa de Irapuato

La reducción en siembras para 2025, estimada en un descenso notable de hectáreas, responde a múltiples factores que erosionan la viabilidad del cultivo. Los productores, según datos de la Secretaría del Campo, han expresado temor tras problemas con enfermedades en ciclos previos, lo que ha llevado a una migración hacia alternativas más rentables como la frambuesa.

La sequía en Irapuato como amenaza inminente

La sequía en Irapuato se ha convertido en el verdugo silencioso de la fresa de Irapuato. Altas temperaturas y lluvias escasas obligan a los agricultores a bombear agua de pozos cada vez más profundos, duplicando o triplicando el consumo de energía eléctrica. "Tienen que regarlas y hay que prender los pozos… el consumo aumentó al doble o triple", explica un productor local, destacando cómo esta presión hídrica eleva los costos operativos hasta niveles insostenibles.

Muchos freseros han negociado convenios con proveedores de luz para diferir pagos, pero la irregularidad de las lluvias podría precipitar una crisis mayor. Sin una regularización climática, la continuidad del cultivo pende de un hilo, afectando no solo la fresa de Irapuato, sino la identidad agrícola de la región conocida por su "diamante rojo".

Falta de apoyos agrícolas y su impacto en productores

La ausencia de apoyos agrícolas agrava la vulnerabilidad de los productores de fresa. A pesar de promesas, los programas de tecnificación y capacitación son insuficientes, dejando a los agricultores sin herramientas para adoptar prácticas eficientes. "Debería haber esa organización para tener esos apoyos desde la capacitación, cómo plantar hasta cuidar la planta", enfatiza un comercializador, recordando que la experiencia local no basta sin respaldo institucional.

Los tres niveles de gobierno han fallado en entregar recursos oportunos, desde fondos monetarios hasta infraestructura digna. Esta moderada crítica a la gestión estatal y municipal resalta cómo la falta de inversión en riego moderno y control de plagas frena el potencial de la fresa de Irapuato, obligando a muchos a diversificar hacia berries como arándanos o moras, que demandan menos cuidado.

Migración de cultivos y desafíos para el sector fresero

La fresa de Irapuato pierde terreno ante la frambuesa, que ofrece mejores rendimientos y menor exposición a riesgos climáticos. La escasez de planta madre importada de Estados Unidos ha limitado las siembras, sumada a los temores por enfermedades pasadas. Humberto Hernández Salgado, director de Economía municipal, confirma esta tendencia: "Sí bajó un poco el número de hectáreas… según esta información que me proporcionan ellos".

Esta migración no es solo una elección económica, sino una respuesta a la sequía en Irapuato y los altos costos, que podrían reducir la producción estatal en un porcentaje significativo. Los productores de fresa urgen mayor organización colectiva para negociar mejores términos, pero sin apoyos agrícolas federales o estatales, el declive parece inevitable.

Aumento de precios y repercusiones en el consumidor

En los mercados de Irapuato, el kilo de fresa de Irapuato ha escalado a 65 pesos, un salto desde los 25 pesos de inicios de año. Esta alza, paradójica en una zona productora, obedece a pérdidas por humedad y deterioro acelerado. "La humedad afecta mucho porque se echa a perder rápido", detalla un vendedor, quien reduce inventarios para minimizar mermas.

Consumidores como Rocío Suárez dudan ante estos precios: "Uno le piensa para comprar". Mientras, los productores de fresa insisten en que el problema radica en el campo, no en el mostrador. La fresa de Irapuato, símbolo del Festival de la Fresa, pierde atractivo si no se resuelven las raíces de la crisis.

Proyectos inconclusos que agravan la situación

El Mercado de la Fresa, impulsado en 2014, simboliza las promesas incumplidas. Con 25 millones 523 mil pesos invertidos hasta 2022 en etapas fragmentadas, el espacio en la carretera a Abasolo permanece inactivo. Iniciado por Sixto Zetina Soto, continuado por Ricardo Ortiz Gutiérrez y Lorena Alfaro García, carece de finalización pese a gestiones recientes con la Secretaría de Economía.

Manuel Venegas Pérez, director de Obra Pública, admite demoras: "No hay retraso como tal… estamos en esa fase". Esta parálisis refleja la moderada ineficacia administrativa, dejando a los productores de fresa sin un centro para promocionar su fruto y acceder a mercados directos.

La fresa de Irapuato requiere no solo lluvias, sino compromiso gubernamental para revivir su esplendor. Datos de la Secretaría del Campo ilustran el potencial perdido, mientras informes locales como los de la Coordinadora de Fomento al Comercio Exterior destacan exportaciones estancadas por estos obstáculos.

Productores consultados en campo enfatizan la necesidad de capacitación integral, alineada con prácticas globales que mitiguen la sequía en Irapuato. Fuentes estatales coinciden en que, sin inversión en infraestructura como el mercado inconcluso, la migración a otros cultivos acelerará, erosionando el legado fresero.

En resumen, la crisis de la fresa de Irapuato trasciende el clima; es un llamado a fortalecer apoyos agrícolas y organización sectorial. Observaciones de la Asociación de Productores de Fresa sugieren que, con intervención oportuna, 2025 podría revertir la tendencia, preservando este cultivo como motor económico regional.

Salir de la versión móvil