Momias de Guanajuato enfrentan un futuro incierto debido a los graves deterioros acumulados durante décadas de exposición inadecuada. Este tesoro cultural, que ha cautivado a generaciones con su misterio y singularidad, ahora revela las consecuencias de un manejo negligente que amenaza su preservación. El reciente estudio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) expone cómo los daños irreversibles impiden que las momias de Guanajuato sean declaradas patrimonio nacional, un golpe que resuena en la identidad guanajuatense y en el legado histórico de México.
El deterioro al descubierto: Causas y consecuencias en las momias de Guanajuato
Las momias de Guanajuato, descubiertas en el siglo XIX en el panteón de Santa Paula, surgieron como un fenómeno natural único gracias a las condiciones climáticas y del suelo alcalino que preservaron naturalmente estos cuerpos humanos. Sin embargo, lo que comenzó como un hallazgo accidental se convirtió en una atracción turística sensacionalista, donde el espectáculo primó sobre la conservación. Hoy, los expertos del INAH detallan que los daños severos incluyen manchas de pintura derivadas de montajes museográficos obsoletos, escurrimientos y salpicaduras que han erosionado la integridad de la piel seca, así como una pérdida progresiva de tejidos que deja expuestos huesos frágiles.
Uno de los problemas más alarmantes es el severo ataque de insectos, con infestaciones tanto activas como residuales que devoran lentamente las fibras orgánicas restantes. El constante traslado de las piezas para exhibiciones y fotografías ha exacerbado estas vulnerabilidades, generando fracturas y desprendimientos que aceleran la desintegración. "Encontramos en la mayoría de los cuerpos momificados un deterioro por montaje museográfico: manchas de pintura, manchas de escurrimientos, salpicaduras, pérdida de la piel", explicaron los científicos durante la presentación del estudio. Este panorama no solo compromete la longevidad de las momias de Guanajuato, sino que cuestiona el enfoque histórico del Museo de las Momias (MUMO), un sitio que ha priorizado el morbo sobre el respeto cultural.
Impacto en la conservación: Urgencia por nuevos protocolos
La evaluación antropofísica realizada por el INAH incluyó análisis morfológicos, métricos y radiológicos exhaustivos, revelando no solo el estado actual sino también las trayectorias de deterioro futuro. Especialistas como María del Carmen Lerma Gómez y David Lara Barajas subrayaron que, sin intervenciones inmediatas, algunas piezas podrían desaparecer en cuestión de años. La propuesta incluye protocolos estrictos de manipulación que minimicen el contacto físico, entornos controlados de temperatura y humedad, y tratamientos contra plagas que preserven la esencia natural de estas reliquias.
En este contexto, las momias de Guanajuato no son meros objetos de curiosidad, sino testimonios vivientes de la historia social del siglo XIX. Sus cuerpos áridos guardan huellas de epidemias, trabajos arduos y tradiciones funerarias que pintan un retrato vívido de la vida cotidiana en Guanajuato. Ignorar estos daños severos equivaldría a borrar páginas enteras de nuestro pasado colectivo, un riesgo que el INAH busca mitigar con un enfoque científico y ético renovado.
Historias humanas detrás de las momias de Guanajuato
Más allá de los mitos de entierros en vida o maldiciones sobrenaturales, el estudio del INAH humaniza a las momias de Guanajuato al desentrañar sus verdaderas narrativas biográficas. Cada cuerpo fue sometido a un escrutinio meticuloso que identificó enfermedades crónicas, traumatismos y causas de muerte precisas, transformando leyendas en evidencias forenses. Por instancia, la conocida como Momia Gracia no sucumbió a un destino fantasmagórico, sino a un acto de violencia: estrangulación, como determinaron los patrones de ligaduras en su cuello preservado.
Otro caso conmovedor es el de Juan Carlos, cuyo cráneo y mandíbula exhiben múltiples fracturas compatibles con un homicidio por golpes contundentes. Estos hallazgos, presentados en la conferencia "Ni monstruos ni objetos. Historias de vida de las Momias de Guanajuato", disipan el velo de sensacionalismo que ha envuelto al MUMO desde su inauguración. Los gestos de aparente agonía en algunas momias, a menudo interpretados como pruebas de entierros prematuros, resultan ser artefactos de la descomposición natural y de prácticas sepulcrales de la época, como el uso de vendajes o posiciones fetales en los ataúdes.
De la brujería al rigor científico: Un cambio de paradigma
Los antropólogos involucrados, incluyendo a la restauradora Leslie Julieta Cabriada, enfatizaron que "cada uno de los cuerpos fue analizado metódicamente y de manera sistemática para poder obtener información especializada". Este rigor revela marcas de oficios manuales, como callosidades en manos y pies que hablan de mineros o jornaleros, y evidencias de malnutrición endémica en la región durante el porfiriato. Las momias de Guanajuato, así, emergen no como espectros, sino como individuos con trayectorias reales: madres que murieron en parto, niños víctimas de brotes infecciosos, y adultos marcados por la violencia cotidiana.
Esta reinterpretación invita a una museografía transformada, donde las exposiciones prioricen paneles interactivos, reconstrucciones digitales y narrativas contextuales sobre el sensacionalismo visual. Imagínese salas que expliquen el proceso de momificación natural del suelo guanajuatense, con maquetas que ilustren el pH alcalino y la baja humedad que actuaron como embalsamadores inadvertidos. Tales avances no solo salvaguardarían las momias de Guanajuato, sino que enriquecerían la experiencia educativa de visitantes, fomentando un turismo responsable y culturalmente sensible.
El laberinto legal: Por qué las momias de Guanajuato pierden su estatus
El anuncio del INAH, realizado durante la clausura de los festejos por el 55 aniversario del Centro INAH Guanajuato en el Museo Regional de la Alhóndiga de Granadita, trajo consigo una revelación controvertida: los daños severos acumulados excluyen a las momias de Guanajuato de la categoría de patrimonio nacional bajo la Ley Federal de Monumentos Históricos. Esta normativa, que data de principios del siglo XX, establece criterios estrictos basados en la periodicidad constructiva humana entre los siglos XVI y XIX, o en atributos arquitectónicos para monumentos arqueológicos e históricos. Las momias, como restos orgánicos no construidos, no encajan en estos supuestos, convirtiendo su protección en un "tema controversial" desde hace años.
Joel Omar Vázquez Herrera, director general del INAH federal, aclaró que "hay periodicidad en ello, es decir, todo aquello que fue construido por las manos del ser humano entre los siglos XVI y XIX se considera patrimonio histórico de la nación. Y hay otros criterios, por ejemplo, criterios arquitectónicos que nos pueden ayudar a definir qué es un monumento arqueológico y qué es un monumento histórico. En este caso, las momias no caen en ninguno de estos dos supuestos". A pesar de exhortos desde los niveles municipal y estatal de Guanajuato, la ley actual no permite su inclusión directa, dejando a estas piezas en un limbo jurídico que agrava su vulnerabilidad.
Hacia una patrimonialización posible: Esperanzas y desafíos
Sin embargo, el estudio integral presentado ofrece un rayo de esperanza. Vázquez Herrera destacó que "yo creo que el estudio que se acaba de presentar el día de hoy es un estudio que acredita y que nos puede dar cuenta de la importancia que simbolizan y representan las Momias de Guanajuato, y de lo que representa la patrimonialización de las Momias de Guanajuato… de la importancia de lo que significan para la pertinencia y la identidad de los guanajuatenses… es decir, que sí, por supuesto, son símbolos y signos que deben ser protegidos por la Ley Federal de Monumentos". Este documento, con sus datos científicos robustos, podría pavimentar reformas legislativas que amplíen los criterios a bienes culturales intangibles y orgánicos excepcionales.
En el ínterin, la comunidad científica y local urge acciones inmediatas: desde campañas de sensibilización hasta alianzas con universidades para monitoreo continuo. Las momias de Guanajuato, con su carga simbólica, representan más que un atractivo turístico; son pilares de la identidad regional, evocando el mestizaje y las luchas sociales del México independiente. Su potencial patrimonial radica en esta conexión profunda, que trasciende marcos legales rígidos y apela a un reconocimiento ético y cultural más amplio.
La presentación de estos hallazgos, enmarcada en eventos como el aniversario del Centro INAH Guanajuato, subraya la colaboración entre expertos locales y federales para rescatar este legado. Investigadores como Lerma Gómez han contribuido con décadas de fieldwork, mientras que informes previos del INAH han alertado sobre riesgos similares en otros sitios arqueológicos.
En conversaciones con antropólogos involucrados, se menciona cómo publicaciones especializadas han documentado casos análogos de deterioro en museos internacionales, ofreciendo lecciones valiosas para el MUMO. Además, el equipo de restauración ha consultado archivos históricos del panteón de Santa Paula para contextualizar mejor las intervenciones futuras.
Finalmente, el énfasis en dignificar estas historias humanas resuena en foros académicos recientes, donde se discute la transición de museos sensacionalistas a espacios educativos, inspirados en modelos globales de conservación ética.


