Exjueces marchan por pago de indemnizaciones judiciales

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Indemnizaciones judiciales pendientes han desatado una ola de protestas en México, donde exjueces y exmagistrados reclaman lo que les corresponde por ley tras los despidos masivos en el Poder Judicial. Esta situación, surgida de la controvertida reforma judicial impulsada por el gobierno federal, pone en evidencia las tensiones entre el Ejecutivo y el ámbito jurídico. En Guanajuato, al menos 30 exjuzgadores federales se sumaron a una marcha nacional en la Ciudad de México, exigiendo el cumplimiento inmediato de pagos que llevan meses retrasados. La marcha, que partió desde las oficinas del Órgano de Administración Judicial hacia el antiguo edificio del Consejo de la Judicatura Federal, simboliza no solo la frustración personal de estos profesionales, sino también un cuestionamiento más amplio a la implementación de cambios estructurales que han dejado a cientos sin sustento.

La reforma al Poder Judicial, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 15 de septiembre de 2024, marcó un punto de inflexión en el sistema de justicia mexicano. Este decreto constitucional estableció en su Décimo Transitorio la obligación de compensar a los juzgadores federales que concluyeron su encargo sin ser electos en el proceso electoral judicial o que optaron por no participar. Las indemnizaciones judiciales calculadas incluyen tres meses de salario integrado, más 20 días por cada año de servicio, junto con las prestaciones correspondientes. Sin embargo, el flujo de recursos destinados a estos pagos ha sido un laberinto burocrático. Inicialmente, se previó que los fondos provendrían de fideicomisos administrados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Consejo de la Judicatura Federal. Pero, conforme a publicaciones en el DOF de enero y abril de 2025, estos montos fueron transferidos a la Tesorería de la Federación bajo instrucciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Reforma Judicial y sus Impactos en los Juzgadores

La reforma judicial no solo reestructuró la elección de jueces y magistrados, sino que también generó despidos generalizados que afectaron a miles de profesionales del derecho. En este contexto, las indemnizaciones judiciales representan un derecho constitucional para mitigar el impacto de la inamovilidad judicial abolida. El artículo Vigésimo Transitorio de la Nueva Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, emitida en diciembre de 2024, refuerza esta disposición al indicar que las compensaciones deben cubrirse con cargo a recursos federales. A pesar de ello, en mayo de 2025, la Dirección General de Recursos Humanos del Consejo de la Judicatura Federal notificó a los afectados que no se contaban con los recursos económicos necesarios. Esta excusa ha sido calificada por los exjueces como un pretexto, argumentando que los fondos existen y están bajo el control de la SHCP, dependiendo únicamente de una decisión política para su liberación.

Detalles de las Indemnizaciones Judiciales Pendientes

Las indemnizaciones judiciales no son un mero beneficio; constituyen una garantía para profesionales que, tras décadas de servicio público, se ven repentinamente sin empleo. El cálculo preciso incluye no solo el salario base, sino también bonos y prestaciones acumuladas, lo que en muchos casos asciende a sumas significativas. Para un magistrado con 20 años de trayectoria, por ejemplo, la compensación podría superar los 2 millones de pesos. Sin embargo, la prohibición establecida en el artículo 101 constitucional, que impide a estos exjuzgadores litigar ante tribunales de su propio circuito por dos años, agrava su vulnerabilidad económica. Esta cláusula, pensada para evitar conflictos de interés, en la práctica los deja en un limbo profesional, sin poder ejercer su expertise en el sector privado de manera inmediata. La marcha reciente en la capital del país visibilizó esta realidad, con pancartas y consignas que demandan no solo el pago, sino justicia procesal.

En Guanajuato, el cierre del edificio del Décimo Sexto Circuito el 31 de octubre de 2025 por trabajadores del Poder Judicial ilustra la magnitud del descontento. Convocada por el Sindicato Nacional Renovación al Servicio de los Trabajadores del PJF, la acción afectó a cerca de 500 empleados en la entidad. Aunque el paro nacional de actividades duró solo tres horas, declaró inhábiles los tribunales, con guardias mínimas para asuntos urgentes. Estas movilizaciones locales se alinean con la protesta nacional, donde los exjueces de diversas regiones, incluyendo León y Celaya en Guanajuato, alzaron la voz contra lo que perciben como un incumplimiento flagrante de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Protestas y Demandas de los Exjueces

La marcha del miércoles reunió a exjueces y exmagistrados que, con determinación, recorrieron las calles de la Ciudad de México. Su objetivo principal: exigir el desembolso de las indemnizaciones judiciales pendientes desde el 31 de agosto de 2025. En un comunicado conjunto, los manifestantes declararon que esta acción busca "visibilizar lo que consideran un incumplimiento directo a disposiciones constitucionales expresas y demandan una respuesta inmediata del Estado mexicano". Frases como "¿Por qué no les pagan?" resonaron en las manifestaciones, capturando la indignación colectiva. Estos profesionales, muchos de los cuales dedicaron su vida al servicio de la justicia, ahora enfrentan no solo la pérdida de ingresos, sino también la incertidumbre familiar y profesional.

Consecuencias Económicas de los Retrasos en Pagos

Los retrasos en las indemnizaciones judiciales han generado un impacto económico profundo en las familias de los afectados. En un país donde la estabilidad laboral es crucial, estos exjuzgadores han tenido que recurrir a ahorros personales o préstamos para cubrir gastos básicos. Además, la eliminación de prestaciones como el seguro de gastos médicos mayores y el seguro de separación individualizada, a partir del 1 de septiembre de 2025, por decisión del Órgano de Administración Judicial, complica aún más su situación. El magistrado Víctor Hugo Sánchez Obregón ha aclarado que los afectados pueden mantener estos seguros, pero a su costo total, lo que representa una carga adicional. Algunos han logrado suspensiones vía amparos contra las reducciones salariales, pero la mayoría permanece en la incertidumbre, aguardando una resolución federal que parece dilatarse indefinidamente.

Desde una perspectiva más amplia, esta crisis pone en jaque la credibilidad del sistema judicial reformado. La concentración de fideicomisos en la Tesorería de la Federación, justificada como medida de austeridad, ha sido criticada por opacar la autonomía presupuestal del Poder Judicial. Expertos en derecho constitucional argumentan que esta maniobra viola principios de separación de poderes, al someter recursos judiciales al control ejecutivo. En este sentido, las protestas no son aisladas, sino parte de un movimiento mayor que incluye paros y cierres de oficinas a nivel nacional, como los 16 inmuebles clausurados temporalmente durante acciones previas, aunque el 95% de las oficinas continuaron operando.

La demanda de pago inmediato resuena con fuerza en el contexto de la austeridad promovida por el gobierno federal. Mientras el Órgano de Administración Judicial defiende estas medidas como necesarias para la eficiencia, los exjueces contraponen que la verdadera austeridad no puede basarse en el sacrificio unilateral de quienes han servido al Estado. La marcha en Guanajuato, al unirse a la nacional, amplifica esta voz, recordando que la justicia no solo se mide en fallos, sino en el trato equitativo a sus guardianes.

En las calles de la capital, los manifestantes no solo exigieron recursos, sino dignidad. La visibilidad de su causa podría catalizar cambios en la implementación de la reforma, asegurando que las indemnizaciones judiciales se conviertan en realidad tangible. Mientras tanto, el silencio de las autoridades federales alimenta el debate sobre la voluntad política detrás de estas políticas.

Como se detalla en reportes del Diario Oficial de la Federación, las transferencias de fondos fueron autorizadas en publicaciones específicas de 2025, lo que subraya la disponibilidad teórica de los recursos. Asimismo, comunicados del Consejo de la Judicatura Federal han circulado entre los afectados, confirmando la notificación de mayo sobre la falta de fondos, aunque sin plazos claros para resolución.

Por otro lado, acciones sindicales como el paro del 31 de octubre en Guanajuato, reportado por el Sindicato Nacional Renovación, afectaron operaciones diarias y destacaron la solidaridad entre trabajadores judiciales. Estas referencias, extraídas de boletines informativos y declaraciones públicas, ilustran la complejidad de un tema que trasciende lo individual para tocar fibras estructurales del Estado mexicano.