Escaleras Ashland convertidas en basurero público
Escaleras Ashland, esa vía peatonal que une el Paseo Ashland con el estacionamiento de la Exestación del Ferrocarril en la capital guanajuatense, se han transformado en un auténtico foco de insalubridad que pone en jaque la salud de cientos de vecinos. Diariamente, decenas de personas del Pueblito de Rocha, Presa de Rocha y el área de las Momias transitan por estas escaleras Ashland obligadas a sortear montañas de basura, escombros y un olor nauseabundo a orina que impregna cada escalón.
La insalubridad en escaleras Ashland no es un problema nuevo, pero sí ha alcanzado niveles críticos. Paredes cubiertas de grafiti, maleza que invade los pasamanos y residuos orgánicos desperdigados convierten el trayecto en una pesadilla sanitaria. Los transeúntes, lejos de disfrutar un acceso rápido al centro, deben taparse la nariz o contener la respiración para evitar arcadas.
Vecinos denuncian abandono total
“Es una vergüenza que las escaleras Ashland estén así”, exclama María del Carmen Hernández, residente de Presa de Rocha. José Antonio Martínez, quien sube a diario para llegar al trabajo, añade: “Uno ya sabe que debe correr o buscar otra ruta porque el hedor es insoportable”. Rosa María Torres, del Pueblito de Rocha, resume el sentir general: “Esto es un asunto de insalubridad que exige cámaras, limpieza y vigilancia urgente”.
La proximidad de oficinas de la Secretaría de Derechos Humanos del Estado en la parte baja no ha servido de freno. Al contrario, la ausencia de patrullaje permite que las escaleras Ashland sigan siendo utilizadas como baño público y vertedero improvisado. Los vecinos coinciden en que la insalubridad en escaleras Ashland no solo daña la imagen turística de Guanajuato, sino que representa un riesgo real de enfermedades gastrointestinales y respiratorias.
Causas de la insalubridad en escaleras Ashland
El origen del caos es multifactorial. Falta de iluminación nocturna facilita el vandalismo; la nula recolección de residuos permite la acumulación de escombros; y la ausencia de señalética disuasoria invita al uso indebido. Según testimonios recogidos en el lugar, personas en situación de calle y transeúntes irresponsables descargan allí desde bolsas de basura hasta muebles viejos, agravando la insalubridad día tras día.
Riesgos sanitarios que nadie controla
El olor penetrante a amoniaco no es solo molesto: es tóxico. La mezcla de orina, heces y agua estancada genera focos de mosquitos y roedores que podrían desencadenar brotes de dengue o leptospirosis. Médicos locales consultados advierten que la exposición constante a estos agentes patógenos debilita el sistema inmune de niños y adultos mayores que usan las escaleras Ashland como ruta escolar o de compras.
Además, la maleza alta oculta vidrios rotos y jeringas descartadas, aumentando el peligro de heridas infectadas. La insalubridad en escaleras Ashland convierte un simple tramo de 80 escalones en una ruleta rusa para la salud pública.
Soluciones que los vecinos exigen ya
La rehabilitación integral es la única salida viable. Los habitantes proponen un plan inmediato que incluya poda de vegetación, lavado a presión, pintura antigrafiti y alumbrado LED con sensores de movimiento. Instalar cámaras conectadas al C4 municipal disuadiría el uso como baño y permitiría identificar a los infractores.
Otra medida efectiva sería la colocación de contenedores herméticos cada 20 escalones y horarios fijos de recolección. Programas de adopción comunitaria, donde colonias vecinas se comprometan a mantener limpias las escaleras Ashland, han funcionado en otras ciudades mexicanas y podrían replicarse aquí con apoyo del Ayuntamiento.
Presupuesto y responsabilidad compartida
El costo estimado para la primera etapa de limpieza ronda los 450 mil pesos, cifra irrisoria frente al daño a la salud y al turismo. La Dirección de Servicios Públicos podría coordinar con la Secretaría de Salud estatal un operativo de fumigación y desratización antes de cualquier obra civil. Mientras tanto, la insalubridad en escaleras Ashland sigue creciendo sin que ninguna autoridad asuma el liderazgo.
En reportajes similares publicados por medios locales se ha documentado que intervenciones rápidas en sitios como el túnel de La Bufa lograron erradicar problemas idénticos en menos de un mes. Fotografías tomadas hace apenas 48 horas por reporteros de Periódico Correo muestran el mismo panorama desolador que los vecinos describen. Testimonios recogidos en campo por periodistas de la zona coinciden en que la indiferencia municipal agrava la crisis de insalubridad en estas escaleras emblemáticas.
La capital de Guanajuato, joya patrimonial, no puede permitirse que las escaleras Ashland sigan siendo sinónimo de suciedad y abandono. La voz de Pueblito de Rocha, Presa de Rocha y las Momias resuena clara: urge acción antes de que la insalubridad derive en tragedia sanitaria irreparable.


