Fiesta de las Ánimas en La Salle Bajío con Frida

146

Fiesta de las Ánimas ilumina el campus lasallista

Fiesta de las Ánimas se convirtió en el epicentro de la tradición mexicana en la Universidad La Salle Bajío. El Festival Xantolo 2025 reunió a cientos de estudiantes, docentes y visitantes en León, Guanajuato, para honrar a los fieles difuntos con un despliegue de color, música y ofrendas que fusionaron lo ancestral con lo contemporáneo. Desde tempranas horas, el aroma del cempasúchil y el pan de muerto impregnó los pasillos, mientras el mariachi anunciaba que la Fiesta de las Ánimas había comenzado con toda su fuerza.

En el corazón del evento, un altar monumental de 14 metros dedicado a Frida Kahlo robó suspiros. Doce creadores, entre estudiantes y un colectivo de arte urbano, tallaron cada detalle: cejas unidas, flores en el cabello y un vestido tehuano que parecía flotar entre veladoras. Esta obra no solo encabezó la Fiesta de las Ánimas, sino que simbolizó el renacer de las costumbres entre las nuevas generaciones.

Xantolo 2025: concurso que une ciencia y cultura

Ofrendas que cuentan historias

Diez altares compitieron por el podio en la Fiesta de las Ánimas. Cada uno representó un homenaje único. Estudiantes de Medicina revivieron a Marie Curie entre probetas y rayos X; futuros empresarios turísticos colocaron maletas antiguas para Thomas Cook, padre de los viajes organizados. La Facultad de Médico Cirujano levantó un arco de cempasúchil para Matilde Montoya, primera doctora mexicana, recordando que la Fiesta de las Ánimas también celebra a quienes rompieron barreras.

El grupo He For She transformó su espacio en un jardín de nombres: mujeres desaparecidas cuya memoria sigue inspirando. Psicología eligió la lucha libre como metáfora de unión familiar, con máscaras, caguamas y papel picado que gritaban “¡Viva México!”. Estas creaciones demostraron que la Fiesta de las Ánimas evoluciona sin perder su esencia huasteca original.

Elementos tradicionales que nunca fallan

Flor de cempasúchil, papel picado recortado a mano, copal humeante, sal para purificar, agua para calmar la sed del viaje, velas que guían el regreso: cada detalle estuvo presente. Los jurados Víctor Hermosillo, Irazú Páramo y Tania Pérez recorrieron los pasillos evaluando creatividad, mensaje y respeto a la tradición. Al final, todos coincidieron: la Fiesta de las Ánimas 2025 superó expectativas.

Mariachi, chocolate y pan: la receta perfecta

Tras la deliberación, Saúl Falcón, presidente del consejo estudiantil, cortó el listón del altar principal. Inmediatamente el mariachi irrumpió con “La Llorona” y “Cielito Lindo”. Familias enteras formaron círculos para degustar chocolate caliente espolvoreado con canela y rebanadas de pan de muerto rellenas de nata. Niños con calaverita de azúcar corrían entre catrinas vivientes maquilladas por alumnos de Comunicación.

La Fiesta de las Ánimas cerró con una promesa: volver en 2026 más grande. Estudiantes de primer semestre ya planean nuevos homenajes; colectivos artísticos reservan fechas. Mientras tanto, las fotos de Mary Ochoa circulan en redes lasallistas, eternizando el momento en que León vibró al ritmo del Xantolo.

Reportajes como el publicado por Ximena Jiménez Palacios en AM León capturaron la euforia colectiva que solo la Fiesta de las Ánimas genera cada noviembre. Testimonios recogidos por la propia universidad confirman que más de mil personas cruzaron las puertas del campus ese día. Incluso medios locales destacaron cómo el altar a Frida Kahlo se convirtió en tendencia estatal durante varias horas.

Quienes asistieron coinciden en que la Fiesta de las Ánimas trasciende lo religioso: es pedagogía viva, terapia colectiva y orgullo guanajuatense. La Salle Bajío demostró, una vez más, que preservar el Día de Muertos no significa congelarlo, sino reinventarlo con talento joven.