La Presa de la Tranquilidad en Guanajuato ha vuelto a ser centro de atención tras las recientes declaraciones de la presidenta municipal, Samantha Smith, quien defendió la postura de su administración frente a las críticas del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Smith aseguró que el proyecto de la Presa de la Tranquilidad sigue vigente, aunque no es la prioridad del municipio debido a su alto costo y la necesidad de enfocarse en soluciones hídricas más inmediatas y costeables. Este tema ha generado un intenso debate en la capital guanajuatense, donde el acceso al agua es un desafío constante.
El proyecto de la Presa de la Tranquilidad, concebido hace más de una década, busca garantizar el abasto de agua en la zona sur de Guanajuato capital. Sin embargo, la falta de seguimiento por parte de la administración municipal llevó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a cancelar el registro del proyecto en abril de 2025. Según el diputado priista Alejandro Arias Ávila, se asignaron 5 millones de pesos para actualizar los estudios necesarios, pero el municipio no cumplió con los plazos establecidos, lo que obligará a reiniciar el proceso de registro. Esta situación ha generado críticas hacia Samantha Smith, quien ha priorizado otras alternativas para enfrentar la crisis hídrica.
En una entrevista reciente, Samantha Smith explicó que el costo estimado de la Presa de la Tranquilidad, cercano a los 700 millones de pesos, representa un desafío financiero para el municipio. La alcaldesa destacó que, en lugar de centrarse en una obra de tal magnitud, su administración opta por soluciones a corto y mediano plazo, como la perforación de pozos y el uso de aguas tratadas. “No quitamos el dedo del renglón, pero debemos ser realistas”, afirmó Smith, subrayando que la Presa de la Tranquilidad sigue en la búsqueda de recursos, aunque otras iniciativas son prioritarias para garantizar el suministro de agua en la ciudad.
El tema del agua en Guanajuato es crucial, especialmente en un contexto de sequía prolongada y crecimiento poblacional. La Presa de la Tranquilidad, ubicada en la zona de los Burrones, al poniente de la ciudad, está diseñada para almacenar hasta 4 millones de metros cúbicos de agua, lo que la convertiría en una solución estratégica a largo plazo. Sin embargo, la falta de apoyo federal y estatal, sumada a las limitaciones presupuestales del municipio, ha frenado su avance. Samantha Smith ha insistido en que su gobierno no descarta la obra, pero considera que perforar pozos y optimizar el uso de aguas moradas es más viable en el corto plazo.
Las críticas del PRI se centran en la supuesta negligencia de la administración de Samantha Smith al no aprovechar los recursos asignados. Según Arias Ávila, el proyecto de la Presa de la Tranquilidad es fundamental para los guanajuatenses, más allá de intereses partidistas. El diputado señaló que se necesitan estudios actualizados de impacto ambiental y costo-beneficio para reactivar el registro federal, un proceso que podría tomar meses o incluso años. Esta situación ha generado tensiones entre el municipio y el Congreso local, donde el PRI ha exhortado al ayuntamiento y al Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIMAPAG) a ejercer el presupuesto disponible.
Samantha Smith, por su parte, ha defendido su estrategia hídrica, argumentando que el municipio no puede depender únicamente de un proyecto millonario como la Presa de la Tranquilidad. Durante su campaña en 2024, la alcaldesa prometió perforar 10 pozos para abastecer de agua la zona sur de la ciudad, una alternativa que considera más práctica y sostenible. Además, ha promovido proyectos de economía circular del agua, como el uso de aguas tratadas para riego y otras actividades, con el objetivo de reducir la presión sobre los recursos hídricos disponibles.
El debate en torno a la Presa de la Tranquilidad refleja un problema más amplio en Guanajuato: la gestión del agua en un contexto de recursos limitados. Mientras el PRI insiste en la importancia de la presa, la administración municipal prioriza soluciones inmediatas que no requieran grandes inversiones. Esta diferencia de enfoques ha generado un ambiente de confrontación, con el PRI acusando a Smith de abandonar un proyecto clave para el futuro de la ciudad. Sin embargo, la alcaldesa sostiene que su administración está comprometida con encontrar soluciones viables y efectivas para los guanajuatenses.
La controversia también ha puesto en el radar otros proyectos hídricos en la región, como el Acueducto Solís-Bajío, que busca garantizar el abasto de agua para León y otros municipios. Aunque este proyecto es de mayor envergadura, su impacto en Guanajuato capital es limitado, lo que refuerza la necesidad de soluciones locales como la Presa de la Tranquilidad. Expertos han señalado que, sin una coordinación efectiva entre los gobiernos municipal, estatal y federal, proyectos como este seguirán enfrentando obstáculos financieros y burocráticos.
En el contexto político, las declaraciones de Samantha Smith han sido interpretadas por algunos como una estrategia para desviar la atención de las críticas hacia su administración. La alcaldesa ha evitado politizar el tema del agua, pero las tensiones con el PRI y otros actores políticos son evidentes. La cancelación del registro federal de la Presa de la Tranquilidad ha sido un punto de fricción, ya que el municipio no respondió a tiempo a las observaciones de la SHCP, según fuentes cercanas al Congreso local.
Por otro lado, algunos analistas locales han señalado que el proyecto de la Presa de la Tranquilidad requiere un enfoque integral que involucre a todas las instancias de gobierno. La falta de claridad en la asignación de recursos y las prioridades del municipio ha complicado el avance de esta obra, según han comentado diversos actores involucrados en el tema hídrico. La presión ciudadana también ha crecido, con colectivos exigiendo mayor transparencia en la gestión del agua y el cumplimiento de promesas de campaña.
Finalmente, la discusión sobre la Presa de la Tranquilidad sigue abierta, con opiniones divididas entre quienes ven en ella una solución a largo plazo y quienes apoyan las alternativas propuestas por Samantha Smith. Mientras tanto, los guanajuatenses esperan que las autoridades logren un consenso para garantizar el acceso al agua en la capital. La información recopilada de distintos reportes locales indica que el proyecto, aunque no está descartado, enfrenta un camino lleno de retos financieros y administrativos.
