Padre Pistolas amenaza a gobernadora de Guanajuato

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Padre Pistolas: el sacerdote armado que desafía al poder

Padre Pistolas irrumpió nuevamente en los titulares al lanzar amenazas directas contra la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo. El polémico sacerdote, conocido por portar pistola incluso en el altar, explotó durante una homilía el 2 de noviembre al referirse al controvertido Acueducto Solís. Padre Pistolas advirtió que, de insistir la mandataria en su postura, él mismo “le partiría su ma…” y llamó a levantarse en armas para defender el agua del Bajío. Estas declaraciones han desatado una tormenta política y eclesiástica que pone en jaque la seguridad pública y la tolerancia institucional en Guanajuato.

Padre Pistolas no es un cura común. Jesús Alfredo Gallegos Lara, nacido el 9 de julio de 1951 en Tarimoro, fue ordenado en 1977 y lleva décadas combinando sotana con calibre .45. Su apodo surgió hace más de diez años cuando, en una entrevista televisiva, mostró su arma y explicó que la necesita para protegerse del crimen organizado. Desde entonces, Padre Pistolas celebra misas con pistola al cinto, bendice con una mano y amenaza con la otra. Su parroquia en Chucándiro, Michoacán, se llena de fieles que acuden no solo por la eucaristía, sino por el espectáculo verbal que ofrece cada domingo.

El origen del conflicto: Acueducto Solís

El detonante de la furia de Padre Pistolas es el proyecto Acueducto Solís, que busca trasladar agua de la presa Solís hacia zonas industriales y urbanas. Según el sacerdote, esta obra “dejaría sin comer a todo México” al desabastecer al Bajío, principal proveedor agrícola del país. Padre Pistolas asegura que Guanajuato riega al nación entera y que quitar una gota equivale a condenar a millones al hambre. Sus palabras, cargadas de groserías y violencia explícita, fueron grabadas y viralizadas, obligando a la gobernadora Libia Dennise a responder públicamente.

La mandataria condenó la violencia política de género y anunció que no gastaría tiempo en denuncias penales, pero decenas de alcaldes panistas cerraron filas a su favor. Mientras tanto, Padre Pistolas dobló la apuesta: “No soy misógino, a mí una mujer me parió”, dijo, insistiendo en que su ataque es político, no personal. El episodio expone la fragilidad institucional ante líderes religiosos que se saltan la ley y la jerarquía eclesiástica.

Historia de un cura suspendido que volvió más fuerte

Suspensión en 2022 y regreso triunfal

Padre Pistolas ya había sido suspendido en octubre de 2022 por el arzobispo de Morelia, monseñor Carlos Garfias Merlos. Los cargos: celebrar sacramentos fuera de su parroquia, decir groserías en misa y no pagar impuestos. En un video que él mismo difundió, el sacerdote se burló de las acusaciones y prometió seguir “hasta que Dios diga”. Contra todo pronóstico, recuperó facultades sacerdotales a principios de 2024, demostrando que su arraigo popular pesa más que los correctivos internos de la Iglesia.

Durante su sanción, Padre Pistolas intensificó sus curaciones alternativas en la huerta de Tarimoro. Allí recibe a enfermos de cáncer y diabetes, prescribe tés de hierbas y asegura que sus manos consagradas obran milagros. “No soy yo, es Dios”, repite ante cámaras. Esta mezcla de fe, medicina popular y desafío abierto lo ha convertido en ícono regional, con nueve discos grabados de corridos y cumbias que narran sus hazañas.

El corrido y la cumbia que lo inmortalizaron

Un corrido guanajuatense lo describe como “hombre fuera de serie, nacido pa’ servir a Dios y a la gente pobre”. La letra menciona sus pistolas, sus pozos, escuelas y carreteras construidas con donativos. La cumbia, más festiva, lo presenta como “puro vacilón con mucho corazón” y termina con un “¡Órale muchachos, ya llegó el Padre Pistolas!”. Estas canciones circulan en ferias y bodas, consolidando su estatus de héroe popular que desafía a narcos y políticos por igual.

Reacciones institucionales: Iglesia y gobierno cierran filas

La Conferencia del Episcopado Mexicano emitió un comunicado tajante: “La Iglesia reafirma su compromiso con el respeto, la dignidad y la paz”. Políticos de todos los partidos respaldaron a la gobernadora y exigieron sanciones por violencia de género. Alcaldes del PAN arrancaron reuniones informativas para defender el Acueducto Solís, mientras el sacerdote insiste en que el verdadero violencia es el despojo hídrico.

Analistas consultados por medios locales coinciden en que Padre Pistolas explota el descontento rural ante megaproyectos. Su discurso apocalíptico resuena en comunidades que temen perder sus presas. Sin embargo, su lenguaje misógino y las amenazas directas cruzan la línea roja, poniendo en riesgo la frágil tregua entre Iglesia y Estado en Guanajuato.

Periodistas que han seguido el caso desde hace una década recuerdan que Padre Pistolas ya había advertido a exgobernadores y líderes criminales con la misma crudeza. La diferencia ahora es la grabación viral y la respuesta institucional inmediata. Mientras la Diócesis de Celaya guarda silencio, fieles llenan Chucándiro cada domingo, atraídos por el cura que promete defenderlos con balas y bendiciones.