Acueducto Solís-León no afectará agua a agricultura en Guanajuato

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Acueducto Solís-León ha generado intensas discusiones en Guanajuato sobre su impacto potencial en el sector agrícola, un pilar fundamental de la economía estatal. Este proyecto, diseñado para garantizar el suministro de agua potable a ciudades en crecimiento como León, Silao, Irapuato, Salamanca y Celaya, ha despertado temores entre ejidatarios y productores que dependen del riego para sus cultivos. Sin embargo, la Secretaría del Campo asegura que el Acueducto Solís-León no reducirá el agua disponible para la agricultura, sino que impulsará una modernización que beneficiará a todos los involucrados. En medio de la creciente sequía que azota la región, entender los detalles de este desarrollo es crucial para disipar mitos y fomentar un diálogo informado.

El origen de las preocupaciones en el sector agrícola

Los agricultores de Guanajuato, enfrentando ya las presiones de un clima cada vez más impredecible, han expresado inquietudes legítimas sobre cómo el Acueducto Solís-León podría alterar el equilibrio hídrico en la zona. La presa Solís, fuente principal de agua para el Distrito de Riego 011, suministra recursos vitales a miles de hectáreas dedicadas a la producción de granos, frutas y hortalizas. Cualquier percepción de que el Acueducto Solís-León desviaría caudales esenciales ha encendido alarmas, recordando experiencias pasadas donde modernizaciones previas redujeron drásticamente los turnos de riego, dejando en jaque a comunidades enteras.

Experiencias pasadas que alimentan el escepticismo

En ejidos como San Juan Rancho Viejo y Obrajuelo, los productores recuerdan con amargura cómo una intervención anterior en los sistemas de riego limitó el acceso al agua de nueve meses anuales a apenas uno, afectando alrededor de mil hectáreas. Estas anécdotas no son meras quejas; representan el sustento de familias que han cultivado la tierra por generaciones. El temor a que el Acueducto Solís-León repita estos errores subraya la necesidad de transparencia en la implementación de proyectos de infraestructura hídrica en Guanajuato.

La Secretaría del Campo, liderada por Marisol Suárez Correa, ha respondido a estas voces con una serie de reuniones informativas, reconociendo que gran parte de la oposición surge de la desinformación. "Estamos platicando con ellos, haciéndoles de su conocimiento porque creo que estas dudas vienen a partir de que no saben qué es lo que se va a hacer", explicó la funcionaria en una entrevista reciente. Este enfoque busca no solo aclarar hechos, sino también construir confianza en un proceso que, según se detalla, prioriza la sostenibilidad agrícola.

Detalles técnicos del Acueducto Solís-León

El Acueducto Solís-León no implica una extracción directa y adicional de la presa Solís, como algunos han temido. En cambio, se basa en la recuperación de agua perdida por filtraciones en los canales de riego existentes. Se estima que alrededor de 120 millones de metros cúbicos anuales se desperdician anualmente debido a grietas en la tierra no revestida, especialmente durante la temporada de sequía. De esta cantidad recuperada, solo 20 millones de metros cúbicos se destinarán al acueducto, dejando el grueso para el uso agrícola inalterado.

La modernización como clave para la eficiencia

Una de las innovaciones centrales del proyecto es el revestimiento completo de los canales por donde fluye el agua de la presa Solís. Este proceso, que implica entubar secciones vulnerables, evitará que el recurso se infiltre en el suelo agrietado, asegurando que llegue íntegro a los campos. Paralelamente, la tecnificación del riego con sistemas por goteo en módulos del Distrito de Riego 011 promete ahorros significativos. En áreas piloto como La Purísima en Irapuato y Acámbaro, se implementarán estos métodos, que pueden reducir el consumo de agua en un 60 a 70 por ciento.

Con el riego por goteo, un agricultor podría extender su cobertura de unas pocas hectáreas a siete u ocho, optimizando el uso del agua y elevando la productividad. "Les va a dar a los agricultores sistemas de riego por goteo, que hay un ahorro del agua hasta de un 60-70%… con el riego por goteo les va a alcanzar para 7 u 8 hectáreas", detalló Suárez Correa. Este avance no solo mitiga los efectos de la sequía en Guanajuato, sino que posiciona al estado como líder en prácticas agrícolas sostenibles, alineadas con las demandas globales de eficiencia hídrica.

El Gobierno Federal, a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), ha validado esta aproximación. El director federal, Ángel Ernesto Ortega Mata, confirmó en una asamblea con más de 200 ejidatarios el 28 de septiembre que no se autorizará ninguna toma adicional de la presa, enfatizando que el agua recuperada es el núcleo del esquema. Esta colaboración entre niveles de gobierno resalta el compromiso con un manejo equitativo de los recursos, donde el Acueducto Solís-León se integra sin comprometer el Distrito de Riego 011.

Beneficios a largo plazo para la agricultura y el desarrollo regional

Más allá de las garantías inmediatas, el Acueducto Solís-León representa una oportunidad para revitalizar la agricultura en Guanajuato. Al recuperar agua de filtraciones y promover el riego por goteo, los productores no solo mantendrán sus volúmenes actuales, sino que ganarán en calidad y rendimiento. Las plantas, recibiendo agua directamente en sus raíces, destinan menos energía a la búsqueda de humedad y más a la producción de frutos más sanos y abundantes, lo que podría traducirse en mayores ingresos para las familias rurales.

Requisitos para los municipios beneficiados

Los municipios receptores del agua del Acueducto Solís-León deberán cumplir con estándares estrictos de eficiencia, como un uso mínimo del 70 por ciento del recurso. Actualmente, solo León alcanza este umbral, lo que obliga a inversiones en interconexiones y redes modernas en lugares como Silao e Irapuato. Esta condición asegura que el proyecto no fomente derroches, sino un consumo responsable que beneficie indirectamente a la agricultura al preservar reservas hídricas generales.

Financieramente, el esquema exige un desembolso superior a los 15 mil millones de pesos, con el Gobierno de Guanajuato cubriendo la mitad y explorando opciones de deuda pública para 2026. Aunque el trazo exacto del ducto y los estudios de viabilidad económica están en fase de definición —con la Secretaría de la Defensa Nacional elaborando el proyecto ejecutivo—, las proyecciones indican un retorno positivo a través de la urbanización sostenible y el apoyo al agro.

En contextos de sequía extrema, podrían aplicarse restricciones proporcionales tanto al acueducto como al riego agrícola, pero estas serían equitativas y temporales. La Secretaría del Campo insiste en que "no se les va a quitar el agua a los agricultores ni a los ejidatarios", priorizando el diálogo continuo para ajustar el plan según necesidades reales.

La implementación del Acueducto Solís-León también abre puertas a evaluaciones ecológicas más rigurosas, abordando preocupaciones como el impacto en árboles patrimoniales, como el ahuehuete en Obrajuelo. Al integrar estas consideraciones, el proyecto podría servir de modelo para futuras intervenciones hídricas en regiones vulnerables.

Explorando más a fondo, informes de la Conagua destacan cómo iniciativas similares en otros estados han estabilizado suministros sin menoscabo al campo, ofreciendo lecciones valiosas para Guanajuato. Asimismo, declaraciones de ejidatarios en asambleas recientes, como las del 28 de septiembre, subrayan la importancia de mecanismos de compensación por posibles daños durante la construcción.

En conversaciones informales con reporteros locales, la Secretaría del Campo ha reiterado su compromiso con la transparencia, citando datos preliminares de la modernización que ya muestran reducciones en pérdidas por evaporación. Estas perspectivas, extraídas de fuentes oficiales y comunitarias, pintan un panorama donde el Acueducto Solís-León emerge no como amenaza, sino como aliado en la lucha contra la escasez.