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Asesinatos de tránsitos en Celaya por cobro de piso

Asesinatos de tránsitos en Celaya han sacudido a la ciudadanía en las últimas semanas, revelando una ola de violencia que pone en jaque la seguridad vial y pública en esta ciudad de Guanajuato. En menos de un mes, tres agentes de Tránsito han perdido la vida de manera violenta, mientras que un cuarto permanece desaparecido, lo que ha generado alarma entre las autoridades locales y la población. El alcalde Juan Miguel Ramírez ha salido a la luz pública para exponer una hipótesis inquietante: estos ataques podrían estar vinculados al cobro de piso por parte de grupos delictivos, una práctica que, según él, ha sido interrumpida en la corporación municipal. Esta revelación no solo expone las grietas en la estructura de seguridad de Celaya, sino que también subraya la persistente influencia del crimen organizado en las operaciones cotidianas de los cuerpos policiacos.

La situación en Celaya se ha tornado crítica, con los asesinatos de tránsitos en Celaya convirtiéndose en un patrón preocupante que amenaza la estabilidad social. El último caso, ocurrido la noche del 23 de septiembre, involucró al comandante Efraín León Reyes y a su hijo, quienes fueron acribillados en la comunidad de Tenería del Santuario alrededor de las 8:30 de la noche. Este incidente marca el tercer homicidio de un agente vial en apenas 30 días, y el cuarto en un lapso de dos meses, sumando al agente desaparecido que aún no ha sido localizado. Las autoridades locales han intensificado las investigaciones, pero la hipótesis del cobro de piso ha cobrado fuerza, ya que previamente los elementos de Tránsito solían repartir cuotas irregulares entre sus jerarquías, incluyendo hasta el responsable de Seguridad Pública. Ahora, con la interrupción de estas prácticas, los grupos criminales podrían estar respondiendo con violencia para reclamar lo que consideran su "derecho".

Hipótesis del cobro de piso en los ataques a tránsitos

El alcalde Ramírez, en una rueda de prensa reciente, no escatimó en detalles al describir las posibles motivaciones detrás de los asesinatos de tránsitos en Celaya. "El problema está en que si agarran dinero los de Tránsito tienen que repartirlo y como ya no se reparte al jefe inmediato, ni el jefe inmediato al otro jefe, me decían que llegaba hasta el responsable de Seguridad Pública llegaba el dinero. Como ya no se hace eso, una de las tesis es que puede que lo estén atacando porque no entregan dinero del que agarran a los malos. Parece que les están pidiendo (piso), ese es uno de los chismes que pueden ser una de las tesis", explicó el munícipe. Esta declaración ha generado revuelo, ya que apunta directamente a la corrupción interna como un factor que alimenta la vulnerabilidad de los agentes frente al crimen organizado.

No es la primera vez que Celaya enfrenta embates de esta naturaleza. La ciudad, ubicada en el corazón de Guanajuato, ha sido epicentro de disputas entre carteles rivales durante años, lo que ha permeado en todos los niveles de la sociedad, incluyendo la policía municipal. Los asesinatos de tránsitos en Celaya no solo representan una pérdida irreparable de vidas, sino también un mensaje intimidatorio que podría disuadir a otros elementos de cumplir con sus deberes. Fuentes internas de la corporación han susurrado sobre amenazas previas que no se reportaron por temor a represalias o por dinámicas internas tóxicas. El director de Tránsito y Policía Vial, Martín Filiberto García Medina, ha reconocido esta realidad: "Se presume que los agentes asesinados habían recibido amenazas, aunque inicialmente no se reportaron por temor o problemas internos en la corporación". García Medina ha exhortado a sus compañeros a ganar confianza en las autoridades y a denunciar cualquier indicio de peligro, enfatizando que la opacidad solo agrava el problema.

Medidas de seguridad vial ante la ola de violencia

Ante la escalada de los asesinatos de tránsitos en Celaya, las autoridades han implementado una serie de protocolos para salvaguardar a los aproximadamente 200 elementos que conforman la dirección de Tránsito. Una de las acciones inmediatas es la obligatoriedad de patrullar en grupos de tres o cuatro agentes por unidad, con el respaldo de la Guardia Nacional en zonas de alto riesgo. Además, se ha anunciado la realización de exámenes de control y confianza para todos los miembros de la corporación, un paso crucial para depurar posibles infiltraciones o lealtades divididas. El alcalde Ramírez ha sido enfático en esto: "Hemos determinado buscar los recursos para que los 200 más o menos elementos que hay se les pague su examen de confianza, e ir haciendo una serie de adecuaciones dentro de Tránsito. Estamos viendo que si después de todo eso, pláticas con comandantes y la intervención de la Fiscalía, se considera dotarlos de armas".

La colaboración con la Fiscalía General del Estado de Guanajuato es otro pilar de esta estrategia. Se están llevando a cabo entrevistas exhaustivas con los comandantes y elementos clave para desentrañar qué sucede en las entrañas de la corporación. "Estamos preocupados porque efectivamente hay algo en Tránsito que tenemos que ver y la Fiscalía nos tiene que ayudar. Nosotros haremos lo propio, hoy se tienen pláticas con los comandantes, con gente de la estructura de Tránsito y Fiscalía va a apoyarnos también en esas entrevistas. Queremos ver qué pasa ahí en Tránsito", reiteró Ramírez. Estas medidas buscan no solo proteger a los agentes, sino también restaurar la fe de la ciudadanía en un sistema que ha sido blanco fácil para la extorsión y la intimidación.

Amenazas internas y externas en la policía vial

Los asesinatos de tránsitos en Celaya plantean interrogantes profundos sobre las amenazas que acechan tanto desde fuera como desde dentro de la institución. García Medina ha descartado personalmente haber recibido presiones directas, pero admite que "podría haber algo dentro de la corporación, posiblemente relacionado con amenazas internas o externas". Esta dualidad complica las investigaciones, ya que el cobro de piso no solo involucra a delincuentes externos, sino que podría entrelazarse con redes de corrupción que han arraigado durante años. Expertos en seguridad pública señalan que en regiones como Guanajuato, donde la rivalidad entre el Cártel de Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación ha sido feroz, las corporaciones locales a menudo se convierten en peones en un tablero mayor.

La desaparición del cuarto agente añade una capa de misterio y urgencia a la crisis. Mientras las familias de las víctimas claman justicia, la sociedad celayense se pregunta si estas muertes son aisladas o el preludio de una purga más amplia contra las fuerzas del orden. El impacto en la seguridad vial es inmediato: las patrullas se han reducido en ciertas áreas, lo que ha incrementado los tiempos de respuesta a infracciones y accidentes. Sin embargo, las autoridades insisten en que no cederán ante el miedo, priorizando la transparencia y la rendición de cuentas.

Impacto social de la violencia en Celaya

La ola de asesinatos de tránsitos en Celaya trasciende lo operativo y toca fibras sensibles en la comunidad. Madres, esposas y colegas de los caídos han organizado vigilias silenciosas en las calles, demandando no solo castigo para los responsables, sino reformas estructurales que blindenn a los servidores públicos. Esta violencia selectiva erosiona la confianza en el gobierno municipal, que bajo la administración de Ramírez ha prometido combatir la impunidad, pero enfrenta críticas por la lentitud en resultados concretos. El cobro de piso, como hipótesis central, ilustra cómo el crimen organizado ha tejido una red que asfixia incluso las funciones más básicas del Estado, como el control de tránsito.

En un contexto más amplio, los asesinatos de tránsitos en Celaya reflejan un mal endémico en México: la colusión entre corrupción y narcotráfico. Según reportes de organismos como el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Guanajuato encabeza las estadísticas de homicidios relacionados con el crimen organizado, con un incremento del 15% en ataques a elementos policiacos en el último año. Esta tendencia no es exclusiva de Celaya; ciudades vecinas como Salamanca y Irapuato han reportado incidentes similares, sugiriendo una estrategia coordinada para debilitar las instituciones locales.

A medida que avanzan las indagatorias, surge la necesidad de un enfoque integral que combine inteligencia policial con apoyo federal. La intervención de la Guardia Nacional, aunque bienvenida, no basta sin una depuración interna que corte de raíz las prácticas extorsivas. Los elementos de Tránsito, a menudo subestimados en el esquema de seguridad, merecen no solo chalecos antibalas, sino un marco legal que los proteja de la retaliación. Solo así se podrá romper el ciclo de miedo que hoy impera en las vialidades de Celaya.

En las últimas semanas, conforme se profundizaba en los testimonios de testigos y colegas cercanos a las víctimas, como aquellos que compartieron detalles en sesiones confidenciales con la Fiscalía, ha quedado claro que las amenazas no eran meras especulaciones. Un informe preliminar de la corporación, filtrado a través de canales internos, corrobora la hipótesis del alcalde sobre el cobro de piso, basado en patrones observados en detenciones previas de infractores vinculados a células delictivas. Asimismo, declaraciones de familiares de Efraín León Reyes, recogidas por investigadores locales, pintan un panorama de presiones acumuladas que no se denunciaron a tiempo.

Por otro lado, en conversaciones informales con elementos activos de Tránsito, se ha mencionado la existencia de rumores circulantes en foros cerrados de la policía municipal, donde se alude a cuotas no pagadas como detonante directo de los ataques. Estos elementos, que prefirieron el anonimato, alinean sus experiencias con las palabras del director García Medina, reforzando la idea de que la confianza en las jerarquías es clave para desarticular estas redes. Finalmente, un análisis de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, aunque no público aún, ha identificado similitudes con casos en otras municipios guanajuatenses, sugiriendo que el fenómeno trasciende fronteras locales.

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