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Celaya ignora riesgos y mantiene Feria del Alfeñique 2025

Feria del Alfeñique en Celaya se mantiene pese a advertencias de riesgos estructurales graves emitidas por el Instituto de Seguridad Social del Estado de Guanajuato (ISSEG). Esta decisión del gobierno municipal ha generado un debate intenso sobre la prioridad entre la tradición cultural y la seguridad pública en una de las festividades más emblemáticas de la región. La Feria del Alfeñique, que atrae a miles de visitantes cada año, representa no solo un escaparate de dulces y artesanías típicas, sino también un pilar económico para cientos de familias locales. Sin embargo, las alertas del ISSEG sobre el deterioro en el estacionamiento subterráneo del Parque Morelos, donde se instalará el evento, han puesto en jaque su realización programada del 8 de octubre al 3 de noviembre de 2025.

El anuncio de no cancelar la Feria del Alfeñique en Celaya ha sido defendido por el alcalde Juan Miguel Ramírez Abud, quien subraya la importancia de preservar esta tradición centenaria que impulsa la economía local. Con más de 400 comerciantes ya asignados a sus espacios, el impacto de una suspensión sería devastador para vendedores que dependen exclusivamente de estos días para generar ingresos anuales. La explanada del Parque Morelos, epicentro del evento, albergará a unos 200 puestos directamente sobre la zona afectada, mientras que el resto se ubicará en áreas adyacentes. Esta configuración busca maximizar la afluencia de público, pero ignora las recomendaciones técnicas que clasifican el sitio como de alto riesgo.

Riesgos estructurales en el Parque Morelos amenazan la Feria del Alfeñique

Los problemas en el estacionamiento subterráneo del Parque Morelos no son nuevos; datan de abril de 2024, cuando se detectaron grietas y vibraciones anormales que llevaron al cierre permanente del primer nivel. Desde entonces, el ISSEG ha emitido una serie de dictámenes que confirman fallas graves en las losas de concreto, con deformaciones que exceden los límites tolerables según la normativa vigente. Estas deficiencias, atribuidas a inconsistencias entre el diseño original y la ejecución de la obra, no se deben a falta de mantenimiento, sino a errores estructurales de origen que comprometen la estabilidad del inmueble entero.

Advertencias técnicas del ISSEG sobre seguridad en Celaya

En septiembre de 2025, el ISSEG ratificó su posición mediante una notificación formal al municipio, instando a evitar cualquier concentración masiva en la explanada. Estudios especializados, incluyendo diagnósticos de Protección Civil Estatal y peritajes estructurales, revelan hundimientos, grietas progresivas y una resistencia del concreto por debajo de los estándares mínimos. La dependencia estatal enfatiza que estas fallas representan un peligro inminente para la integridad de las personas y el patrimonio público, recomendando soluciones a largo plazo como evaluaciones exhaustivas y posibles refuerzos. A pesar de esto, el municipio sostiene que sus inspecciones internas no detectan riesgo de colapso inmediato, priorizando la continuidad de la Feria del Alfeñique en Celaya.

La tensión entre el ISSEG y las autoridades locales se agudiza por la falta de comunicación efectiva. El alcalde Ramírez ha expresado frustración al no recibir dictámenes detallados pese a sus solicitudes repetidas, argumentando que solo actuará en base a un peritaje de una empresa "altamente especializada". Mientras tanto, medidas paliativas como la remoción de macetas para aligerar la carga sobre la explanada han sido implementadas, pero expertos dudan de su suficiencia ante evidencias técnicas tan contundentes. Esta situación resalta la necesidad de protocolos más estrictos en la gestión de espacios públicos en ciudades como Celaya, donde el crecimiento urbano choca con infraestructuras obsoletas.

Impacto económico de la Feria del Alfeñique para comerciantes en Celaya

La Feria del Alfeñique no es solo un evento festivo; es el motor económico que sostiene a más de 400 familias en Celaya durante meses. Los vendedores de alfeñiques, figuras de azúcar coloridas que honran la tradición del Día de Muertos, junto con artesanos de cerámica y textiles, ven en esta feria su principal fuente de ingresos. El reparto de espacios, realizado este lunes por el equipo de Fiscalización bajo la dirección de Eduardo Griss Kauffman, confirma la asignación de 452 puestos, distribuidos estratégicamente para optimizar el flujo de visitantes. Cancelar el evento equivaldría a un golpe directo a la economía local, especialmente en un contexto de inestabilidad postpandémica y presiones inflacionarias que ya afectan a los pequeños comerciantes.

Tradición cultural y sustento familiar en la Feria del Alfeñique

Desde su origen en el siglo XIX, la Feria del Alfeñique ha evolucionado como un símbolo de identidad celayense, fusionando elementos prehispánicos con influencias coloniales en la elaboración de dulces y adornos. Para muchos, participar no es solo un negocio, sino una herencia familiar transmitida por generaciones. El alcalde Ramírez lo resume al afirmar que "cientos de familias buscan su sustento, y los días que les va bien es en esta Feria del Alfeñique". Esta perspectiva humaniza la decisión municipal, contrastando con las frialdades técnicas del ISSEG. No obstante, defensores de la seguridad argumentan que el verdadero sustento radica en preservar vidas, no en arriesgarlas por ventas temporales.

El impacto se extiende más allá de los vendedores directos: hoteleros, transportistas y proveedores de servicios en Celaya anticipan un repunte en octubre y noviembre gracias a la afluencia de turistas regionales. En ediciones pasadas, la feria ha generado millones de pesos en derrama económica, fomentando el orgullo local y el turismo cultural. Sin embargo, la controversia actual podría disuadir a algunos visitantes conscientes de los riesgos, afectando indirectamente a toda la cadena productiva. Es aquí donde surge la pregunta: ¿vale la pena el beneficio económico a costa de potenciales tragedias?

Medidas de seguridad y controversia en la organización de la feria

Para contrarrestar las críticas, el gobierno de Celaya ha invocado dictámenes de Desarrollo Urbano, la empresa constructora del estacionamiento y Protección Civil, todos concluyendo que no hay amenaza inminente de derrumbe. Estas evaluaciones internas, según el alcalde, respaldan la viabilidad del evento y permiten proceder con confianza. Además, se planea una vigilancia constante durante la Feria del Alfeñique, con presencia reforzada de elementos de seguridad y monitoreo sísmico básico para detectar cualquier anomalía. Críticos, sin embargo, ven en esto un parche insuficiente, demandando transparencia total en los informes técnicos compartidos con el público.

Posible reubicación de comerciantes ante nuevos dictámenes

En un gesto de apertura, Ramírez ha condicionado la continuidad a un peritaje independiente en curso. Si este valida las alertas del ISSEG, los comerciantes serían reubicados a zonas alternativas dentro del parque, minimizando exposición al riesgo. Esta flexibilidad busca equilibrar tradición y precaución, aunque genera incertidumbre entre los vendedores que ya invirtieron en preparativos. La Feria del Alfeñique en Celaya, así, se convierte en un caso de estudio sobre cómo las autoridades locales navegan entre presiones económicas y responsabilidades de seguridad en eventos masivos.

La polarización en opiniones refleja divisiones más amplias en la gestión urbana de Guanajuato. Mientras algunos aplauden la resiliencia municipal por priorizar el tejido social, otros la tildan de imprudente, recordando incidentes pasados donde negligencias estructurales cobraron vidas. En este panorama, la Feria del Alfeñique emerge no solo como celebración, sino como catalizador de diálogos urgentes sobre inversión en infraestructura y protocolos de emergencia.

En el transcurso de los preparativos, se ha observado cómo el personal municipal acelera las instalaciones, con la explanada ya lista para recibir a los primeros visitantes. Fotos recientes muestran el ajetreo de comerciantes montando sus puestos, un recordatorio visual de la vitalidad que impregna Celaya en esta época. Según reportes preliminares de fuentes cercanas al ayuntamiento, como el equipo de Fiscalización, la organización avanza sin contratiempos mayores, aunque la sombra de las advertencias persiste.

Por otro lado, el ISSEG mantiene su postura firme, reiterando en comunicados internos que las notificaciones enviadas en septiembre de 2025 fueron claras y documentadas con evidencias técnicas irrefutables. Voces dentro de la dependencia estatal, consultadas de manera extraoficial, insisten en que la colaboración con expertos independientes es el camino correcto, alineándose con el compromiso de transparencia que defiende el instituto desde el inicio de la crisis en 2024.

Finalmente, analistas locales vinculados a medios como el Periódico Correo destacan que esta controversia podría influir en futuras ediciones, impulsando reformas en la evaluación de riesgos para eventos públicos. La Feria del Alfeñique en Celaya, con todo su encanto, sirve como espejo de desafíos compartidos en muchas ciudades mexicanas, donde el progreso y la preservación chocan inevitablemente.

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