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Vigilancia ilegal en Edomex: empresas sin permisos al control

Vigilancia ilegal se ha convertido en un problema alarmante en el Estado de México, donde cientos de empresas operan sin los permisos necesarios, dominando el mercado de la seguridad privada y poniendo en riesgo la integridad de miles de personas y propiedades. Esta situación no solo vulnera las normativas establecidas, sino que también genera una competencia desleal que afecta a las compañías formales y expone a los trabajadores a condiciones precarias. La proliferación de estas entidades irregulares representa una amenaza creciente para la sociedad, ya que muchas de ellas podrían estar infiltradas por elementos delictivos, lo que agrava la inseguridad en zonas residenciales, comerciales e industriales.

El auge de la vigilancia ilegal en el mercado de seguridad privada

Vigilancia ilegal domina gran parte del sector de seguridad privada en Edomex, con estimaciones que indican que por cada empresa registrada, existen una o dos que funcionan sin autorización. Esto significa que entre 700 y 800 compañías operan en la irregularidad, capturando hasta el 60 por ciento del mercado. Los contratantes, atraídos por precios bajos, ignoran los riesgos inherentes a contratar servicios sin respaldo legal, lo que podría derivar en incidentes graves como robos, infiltraciones o fallos en la protección. La Ley de Seguridad Privada del Estado de México impone multas severas, desde 500 hasta 3 mil Unidades de Medida y Actualización, pero la aplicación parece insuficiente ante la magnitud del problema.

Impacto en los salarios y condiciones laborales

En el contexto de la vigilancia ilegal, los trabajadores enfrentan salarios inferiores a los 9 mil 500 pesos mensuales, sin prestaciones ni seguridad social, en contraste con las empresas formales que ofrecen entre 12 mil y 15 mil pesos, junto con beneficios completos. Esta disparidad no solo desmotiva al personal calificado, sino que también incrementa la rotación laboral, dejando vulnerables a los sitios protegidos. La falta de capacitación adecuada en estas compañías irregulares eleva el peligro, ya que los guardias podrían no saber cómo responder a emergencias como extorsiones o incendios, poniendo en jaque la seguridad de comunidades enteras.

Vigilancia ilegal también implica costos ocultos para las empresas formales, que invierten en registros, uniformes y equipos registrados ante autoridades como el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual. Cada elemento de seguridad requiere una inversión inicial de alrededor de 5 mil pesos, incluyendo exámenes psicométricos, toxicológicos y verificaciones de antecedentes, procesos que las entidades patito suelen omitir, permitiendo la entrada de individuos con historiales dudosos.

Riesgos asociados a la vigilancia ilegal en zonas residenciales y comerciales

Vigilancia ilegal se extiende particularmente en áreas residenciales y comerciales, donde los precios competitivos atraen a clientes desprevenidos. Sin embargo, esta elección barata puede costar caro, ya que estas empresas no cuentan con supervisión adecuada, vehículos identificados ni seguros contra riesgos. En caso de incidentes, muchas desaparecen, dejando a los contratantes sin respaldo y expuestos a demandas legales. La infiltración por delincuencia organizada es un riesgo latente, transformando un servicio de protección en una potencial amenaza interna.

Procesos de contratación deficientes y sus consecuencias

La vigilancia ilegal evita rigurosos procesos de contratación, como entrevistas detalladas y chequeos de domicilio, lo que facilita la incorporación de personal no apto. En cambio, las compañías autorizadas priorizan edades entre 30 y 50 años, con buena salud y actitud, asegurando un desempeño óptimo. La omisión de estos controles en las irregulares no solo viola la ley, sino que también genera inestabilidad, con turnos extenuantes que no respetan la legislación laboral, como el pago de horas extras o la implementación de la Ley Silla.

Además, la vigilancia ilegal contribuye a la usurpación de funciones, donde instituciones como escuelas o hospitales crean sus propios equipos de seguridad sin permisos, configurando delitos penales. Esto agrava la competencia desleal, ya que ofrecen servicios a costos irrisorios, como guardias por 10 mil 500 pesos mensuales sin beneficios, en comparación con los 18 mil pesos de una empresa formal.

La necesidad urgente de regular la vigilancia ilegal

Vigilancia ilegal persiste debido a la limitada capacidad institucional para supervisar y sancionar. La revalidación de permisos puede tardar meses, dejando lagunas que las empresas patito explotan. Informes mensuales y capacitaciones continuas son obligatorios para las formales, pero las irregulares evaden estos requisitos, afectando la calidad del servicio y la percepción pública de la seguridad privada.

Propuestas para combatir la irregularidad en seguridad privada

Para erradicar la vigilancia ilegal, se propone fortalecer la regulación, simplificar trámites y digitalizar procesos. Campañas de concientización podrían disuadir la contratación de servicios no autorizados, especialmente aquellos publicitados engañosamente en redes sociales. La aprobación de una Ley General de Seguridad Privada pendiente en el Congreso es crucial para un permiso único nacional, supervisión federal y capacitación obligatoria, evitando vínculos con la delincuencia.

Vigilancia ilegal no solo afecta el mercado, sino que también incrementa la carga tributaria para clientes, quienes no pueden deducir facturas de servicios irregulares. En Edomex, la Secretaría de Seguridad es responsable de autorizar y revocar permisos, cubriendo modalidades como protección de bienes, traslado de valores y sistemas de prevención.

De acuerdo con expertos del Consejo Nacional de Seguridad Privada, la proliferación de empresas sin permisos representa un riesgo nacional, con más de 10 mil operando irregularmente en todo México. Estas entidades vulneran derechos laborales y exponen a la sociedad a peligros innecesarios, como se ha documentado en diversos reportes sectoriales.

Arturo Zárate Jaime, líder del Consejo de Alarmas y Seguridad Privada del Estado de México, ha destacado en entrevistas la urgencia de reformas para dignificar el sector, basándose en datos recopilados por asociaciones especializadas que monitorean el cumplimiento normativo.

Raúl Sapién Santos, presidente del CNSP, ha enfatizado en foros la necesidad de una ley general, apoyado en análisis constitucionales y propuestas legislativas que datan de 2021, subrayando el retraso en su implementación como un factor clave en el auge de la irregularidad.

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