PRI exige 50% más recursos fondo seguridad Edomex

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Reforma urgente para fortalecer la policía municipal en Edomex

Los recursos del fondo de seguridad representan una prioridad absoluta en el Estado de México, donde la inseguridad azota a miles de familias diariamente. El coordinador parlamentario del PRI, Elías Rescala Jiménez, ha impulsado una propuesta ambiciosa para reformar el Código Financiero del Estado de México y la Ley de Seguridad, con el fin de garantizar que al menos el 50% de los fondos provenientes del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP) se destinen directamente a los municipios. Esta iniciativa busca cerrar las brechas que actualmente dejan desprotegidos a los cuerpos policiales locales, criticando la distribución laxa que solo "procura" el 20% de estos recursos del fondo de seguridad a las alcaldías, lo que ha resultado en una asignación insuficiente y arbitraria por parte del gobierno estatal.

En un contexto donde la percepción de inseguridad supera el 70% según encuestas recientes, los recursos del fondo de seguridad no pueden seguir siendo un lujo para unos pocos. Rescala enfatizó que esta reforma no genera nuevos gastos ni compromete las finanzas estatales, sino que reordena de manera más equitativa y eficiente la llegada de dinero federal. Pasar de 133 millones de pesos actuales a 342 millones anuales para los municipios marcaría un cambio radical, permitiendo no solo contratar más elementos, sino también dignificar salarios y mejorar la capacitación. La crítica implícita al gobierno de Delfina Gómez radica en esa ambigüedad legal que permite decisiones discrecionales, dejando a los ayuntamientos en la penumbra de presupuestos raquíticos.

La carga desproporcionada en las policías municipales

Los recursos del fondo de seguridad deben priorizarse en el fortalecimiento de la policía municipal, que soporta el 79% de las detenciones por delitos y faltas administrativas en el Estado de México. Con apenas 20 mil 126 elementos municipales frente a los 20 mil 797 estatales, estas fuerzas locales realizan la mayor parte del trabajo de proximidad, pero operan con limitaciones crónicas. Elías Rescala, en su exposición, detalló cómo el índice de impunidad roza el 94%, y la tasa de victimización el 40%, cifras que evidencian un sistema rebasado donde los recursos del fondo de seguridad llegan gota a gota a quien más los necesita.

Esta disparidad no es solo numérica; es un fallo estructural que el PRI busca corregir mediante criterios claros establecidos por el Consejo Estatal de Seguridad Pública. Imagínese el impacto: más patrullajes preventivos, mejor equipamiento y una respuesta más ágil a emergencias cotidianas. Sin embargo, el actual marco legal permite que los recursos del fondo de seguridad se diluyan en generalidades como "seguridad pública", abriendo puertas a usos opacos que no benefician directamente a las comunidades. La propuesta priista cierra ese abanico, exigiendo transparencia y metas medibles para cada peso invertido.

Seguridad en Edomex: datos alarmantes y soluciones concretas

En el Estado de México, la seguridad no es un tema abstracto; es la angustia de siete de cada diez habitantes, como lo revelan estudios nacionales sobre victimización. Los recursos del fondo de seguridad, provenientes del FASP federal, deben fluir con mayor vigor hacia los municipios para contrarrestar esta realidad. El PRI, desde el Congreso local, aboga por una distribución que reconozca el rol pivotal de las policías municipales, responsables del grueso de las intervenciones diarias. Dignificar sus salarios, que a menudo no superan el mínimo vital, y expandir su número es imperativo si se quiere reducir la dependencia de fuerzas federales costosas.

Se ha estimado que una detención municipal cuesta alrededor de 53 mil pesos, mientras que una similar por la Guardia Nacional asciende a 24 millones, una brecha de 430 veces que cuestiona la eficiencia de enfoques centralizados. Los recursos del fondo de seguridad, al destinarse mayoritariamente a lo local, optimizarían estos esfuerzos y aligerarían la carga fiscal. Rescala no solo propone el aumento porcentual, sino un marco normativo que vincule cada asignación a indicadores de desempeño, evitando derroches y fomentando accountability en un estado donde la corrupción en seguridad ha sido un lastre histórico.

El llamado a fortalecer cuerpos policiales con inversión estratégica

Fortalececer los cuerpos policiales municipales no es un capricho partidista, sino una necesidad gritante avalada por expertos en criminología. Los recursos del fondo de seguridad, al elevarse al 50%, permitirían programas de profesionalización que incluyan entrenamiento en derechos humanos y tecnología forense, elevando la calidad del servicio. El PRI critica moderadamente la pasividad estatal al no hacer obligatoria esta transferencia, argumentando que perpetúa desigualdades entre municipios ricos y pobres, donde unos pocos capturan la mayor tajada mientras otros languidecen en vulnerabilidad.

Esta reforma al Código Financiero impulsaría una cascada de beneficios: desde la prevención del crimen en colonias marginadas hasta la recuperación de confianza ciudadana en instituciones locales. En un panorama donde el Edomex lidera en incidencia delictiva, ignorar la redistribución de los recursos del fondo de seguridad equivale a resignarse al caos. El legislador priista urgió a sus pares a aprobar esta iniciativa, recordando que la equidad presupuestal es el primer paso hacia una paz sostenible.

Ampliar los recursos del fondo de seguridad a los municipios no solo resuelve ecuaciones financieras; transforma realidades sociales. Comunidades enteras, desde Ecatepec hasta Toluca, verían patrullas más frecuentes y respuestas más rápidas, rompiendo el ciclo de impunidad que asfixia al estado. Esta propuesta priista, aunque enfrenta resistencias en el pleno legislativo, resuena con la demanda popular por un gobierno que priorice lo tangible sobre lo retórico.

Como se desprende de análisis institucionales recientes, la inversión en policía municipal genera retornos exponenciales en términos de paz social. Fuentes especializadas en finanzas públicas destacan cómo modelos similares en otros estados han reducido la delincuencia en un 25% en dos años, un precedente que el Edomex no puede ignorar. Así, los recursos del fondo de seguridad se convierten en el catalizador de un cambio profundo.

En paralelo, observatorios independientes sobre seguridad pública subrayan la urgencia de estas reformas, señalando que sin mayor autonomía municipal, el FASP pierde efectividad. Estos informes, elaborados con rigor estadístico, pintan un panorama donde el 45% del estado de fuerza opera subfinanciado, un desbalance que la iniciativa de Rescala corrige de raíz. Al final, esta batalla por los recursos del fondo de seguridad trasciende partidos; es un clamor por justicia en la distribución del bien común.