Liberan a Kevin, el hombre sentenciado por el brutal feminicidio de Enedelia García, y el caso desata una ola de indignación en el Estado de México. Esta resolución judicial, que libera a un presunto agresor con un historial de violencia, pone en jaque la confianza en el sistema de justicia penal. En un giro que alarma a familiares y activistas, el Tribunal de Alzada de Texcoco revocó la condena de 62 años y tres meses de prisión impuesta en agosto, argumentando falta de pruebas suficientes. El crimen ocurrió en mayo de 2023 en Chalco, donde Enedelia García fue asesinada por su yerno, quien ahora camina libre por las calles del Edomex.
El feminicidio que conmocionó a Chalco y la liberación inesperada
El feminicidio de Enedelia García no fue un acto aislado, sino el clímax de una espiral de violencia familiar que aterrorizó a una familia entera. Kevin 'N', el agresor liberado, mantenía retenida a su pareja, Paola García, hija de la víctima, desde inicios de mayo de 2023. Primero en Ixtapaluca, luego en otro domicilio en el Estado de México y hasta en Nayarit, donde Paola logró escapar. Sin embargo, su huida terminó en una detención injusta por violencia familiar, un cargo que se desvaneció tras la suspensión condicional del proceso. Mientras tanto, el cuerpo de Enedelia era hallado en el hogar familiar, marcando el inicio de un juicio que parecía sellado con pruebas irrefutables.
La decisión de liberan a Kevin llegó el 12 de noviembre, cuando el tribunal, presidido por la magistrada Cecilia Moreno Luna, junto a los jueces Diana Garduño y José Antonio del Estado de México, invalidó los peritajes y testimonios presentados por la defensa de la víctima. Alegaron vulneración a la presunción de inocencia, citando protestas públicas de Paola y sus aliados como factor de presión indebida. Esta excusa resuena como un eco siniestro en un país donde las manifestaciones por justicia son el último recurso de las sobrevivientes de feminicidios.
Pruebas desechadas: ¿Un fallo en la debida diligencia?
Durante más de dos años, la familia García presentó evidencias exhaustivas: peritajes psicológicos que documentaban el abuso sufrido por Paola, accesos al domicilio del crimen en dos ocasiones y testigos que corroboraban la culpabilidad de Kevin. Sin embargo, el tribunal desestimó estos elementos, cuestionando la credibilidad de Paola por no haber "pedido ayuda" o escapado antes. Esta lógica perversa ignora la dinámica del terror en relaciones de violencia de género, donde las amenazas y el control psicológico paralizan a las víctimas. Liberan a Kevin bajo este pretexto, dejando un vacío de justicia que alimenta el miedo en comunidades enteras del Edomex.
La invalidación de los testigos, calificados como contradictorios, añade sal a la herida. Estos mismos testimonios fueron clave en la sentencia inicial, que dictaminó el feminicidio calificado. Ahora, con Kevin en libertad, surge la pregunta: ¿cuántas más pruebas se necesitan para proteger a las mujeres en un estado donde los feminicidios se multiplican como una plaga incontrolable?
Revictimización y discriminación en el proceso judicial
La liberación de Kevin no solo revictimiza a Paola, sino que expone las grietas profundas en el sistema judicial mexiquense. Durante el juicio, la defensa del agresor y peritos la tildaron de violenta por su vestimenta y maquillaje, aplicando una discriminación interseccional que deshumaniza a las mujeres. Invalidaron su peritaje psicológico, argumentando que, de ser víctima real, habría buscado auxilio. Esta narrativa tóxica perpetúa el mito de la "mujer sumisa" y silencia las voces de quienes sobreviven al horror diario de la violencia familiar.
Paola, en entrevistas que circulan entre colectivos feministas, describe cómo el tribunal ignoró las amenazas constantes de Kevin, su superioridad física y el aislamiento forzado. Liberan a Kevin, pero ¿quién libera a las familias del pánico constante? El caso resalta la urgencia de reformas en la atención a víctimas de feminicidios, donde la empatía debe reemplazar a los prejuicios arcaicos.
El amparo como último bastión contra la impunidad
Ante esta resolución alarmante, Paola interpuso un amparo para revisar la decisión y exigir protección inmediata para su familia. Argumenta riesgo inminente: Kevin, ahora absuelto, podría acechar su residencia o escalar la agresión. El Tribunal Federal es su esperanza, un hilo frágil en la telaraña de la burocracia judicial. Esta acción legal subraya la fragilidad del marco protector para sobrevivientes en el Edomex, donde liberan a Kevin mientras las alertas de género suenan en vano.
El temor de Paola es palpable: "No sabemos qué puede hacer, podría vigilarnos o atacarnos en cualquier momento". Sus palabras ecoan el grito de miles de mujeres en México, donde la justicia penal parece inclinarse hacia los agresores. La movilización de activistas, que acompañaron las protestas iniciales, ahora se enfoca en presionar por una revisión exhaustiva, recordando que cada absolución como esta erosiona la fe en las instituciones.
Implicaciones para la lucha contra la violencia de género en México
Liberan a Kevin en un contexto nacional donde los feminicidios superan las 10 mil víctimas anuales, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Este caso en Chalco no es aislado; refleja patrones de impunidad que azotan al Estado de México, epicentro de violencia machista. La revocación de sentencias por tecnicismos procesales alimenta un ciclo vicioso: agresores libres, víctimas silenciadas y comunidades en alerta perpetua.
Expertos en derechos humanos advierten que fallos como este desincentivan denuncias, perpetuando el subregistro de violencia familiar. En el Edomex, donde operan protocolos como la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, la liberación de Kevin cuestiona su efectividad. ¿Cómo avanzar si los tribunales priorizan formalismos sobre vidas humanas?
Voces de indignación y llamados a la acción colectiva
Colectivos feministas en Texcoco y Chalco han convocado concentraciones para repudiar la decisión, exigiendo no solo la recaptura de Kevin, sino reformas estructurales en la judicatura. Historias similares, como las de mujeres absueltas de culpa en casos de defensa propia, contrastan con esta absolución injusta, destacando sesgos de género en las salas de audiencias.
La familia García, respaldada por aliados, planea escalar el amparo a instancias superiores, apostando por una justicia que no falle a las más vulnerables. Mientras, el espectro de Kevin libre merodea, un recordatorio brutal de que la lucha contra los feminicidios exige vigilancia constante.
En medio de este torbellino, detalles del proceso revelan inconsistencias que, según crónicas locales, podrían inclinar la balanza en apelaciones futuras. Relatos de testigos, preservados en archivos judiciales, insisten en la solidez de las pruebas iniciales.
Por otro lado, observadores cercanos al caso mencionan que influencias externas, como presiones en el tribunal, han sido susurradas en pasillos de la fiscalía, aunque sin confirmación oficial. Estas sombras alimentan el debate sobre transparencia en resoluciones sensibles.
Finalmente, informes de medios especializados subrayan que la intersección de violencia familiar y feminicidio requiere enfoques integrales, con énfasis en prevención y apoyo psicológico, para evitar tragedias como la de Enedelia García.
