A la peruana: un estilo que rompe lazos
A la peruana significa gobernar sin instituciones, cambiar presidentes como camisas y romper relaciones diplomáticas por capricho ideológico. Exactamente eso ocurrió cuando el Congreso peruano destituyó a Dina Boluarte y el nuevo mandatario, José Jerí, decidió cortar todo vínculo con México. La excusa: nuestro país otorgó asilo político a Betssy Chávez, exministra de Pedro Castillo. A la peruana, ignoraron la Convención de Caracas de 1954 que avala el asilo en delitos de clara motivación política.
A la peruana también es predecible. Hace tres años, en diciembre de 2022, esta misma columna advirtió que Boluarte caería y enfrentaría investigaciones. Cumplido. Hoy José Jerí repite el guion: persigue a los anteriores mientras prepara su propia caída. A la peruana, el ciclo nunca termina.
¿Por qué México asiló a Betssy Chávez?
Delito político vs rebelión común
Betssy Chávez estuvo al lado de Castillo cuando intentó defender su mandato frente al golpe legislativo. Para Perú eso es “rebelión”. Para el derecho internacional es persecución ideológica. México aplicó la norma: asilo lícito. A la peruana, Lima solo lee lo que le conviene y acusa “versión tendenciosa” a quien discrepa.
El gobierno de Claudia Sheinbaum mantuvo la tradición mexicana de asilo político que data de 1954. Ni provocación ni injerencia: simple cumplimiento de tratados. A la peruana, la respuesta fue expulsar embajadores y congelar comercio bilateral valuado en 2 mil millones de dólares anuales.
Consecuencias económicas de actuar a la peruana
Perú crece apenas 2.4 % promedio en dos décadas. Sin instituciones sólidas, cada crisis política ahuyenta inversión. México, con exportaciones de autos y autopartes hacia el sur, pierde mercados. Empresas mexicanas en minería y alimentos peruanas ven contratos en riesgo. A la peruana, nadie calcula costos antes de gritar “¡ruptura!”.
El Banco Interamericano de Desarrollo estima que la inestabilidad peruana resta 1.2 puntos de PIB cada lustro. A la peruana, los congresistas prefieren cacerías de brujas a reformas estructurales. Mientras, México diversifica socios en Asia y Europa.
Lección para gobiernos estatales
Gobernadores de cualquier partido observan: cambiar reglas a media partida espanta capital. A la peruana es tentador para quien llega al poder, pero termina en tribunales y pobreza. Mejor fortalecer instituciones que perseguir fantasmas.
Ciclo interminable a la peruana
Ocho presidentes en ocho años. Todos investigados, varios presos. El actual, José Jerí, negocia impunidad con los mismos que derrocaron a Boluarte. A la peruana, la justicia es selectiva y la memoria, cortísima. Guarden esta columna: dentro de 18 meses Jerí enfrentará moción de vacancia.
Analistas limeños consultados por corresponsales mexicanos coinciden: sin reforma constitucional que limite al Congreso, el círculo sigue. A la peruana, prometen cambio y entregan más de lo mismo.
En Sala de Consejo semanal, hace tres años se pronosticó el destino de Boluarte. Hoy se repite el ejercicio con Jerí. Fuentes diplomáticas mexicanas filtran que el asilo a Chávez es irreversible. Observadores independientes peruanos admiten que la ruptura daña más a Lima que a Ciudad de México. A la peruana, nadie reconoce errores hasta que el siguiente golpe los pone en el banquillo.


