Producción de flores para el Día de Muertos se ve gravemente afectada en el Estado de México debido a las intensas lluvias que han azotado la región durante 2025. Esta situación, que contrasta con la sequía de años previos, ha generado un exceso de humedad que compromete el desarrollo de cultivos clave como el cempasúchil y el alelí, esenciales para las tradiciones del 1 y 2 de noviembre. Los floricultores locales enfrentan desafíos sin precedentes, con proyecciones de cosechas que apenas alcanzan el 50% de lo sembrado, lo que podría elevar los precios y alterar la accesibilidad de estos elementos simbólicos en los altares y ofrendas.
En el Valle de Toluca, particularmente en Tenango del Valle, el corazón de la producción floral del Edomex, las precipitaciones han provocado inundaciones localizadas y un aumento en las plagas, exacerbando los problemas de sobrehidratación en las plantas. Sembradas a mediados de junio con la esperanza de una cosecha óptima para finales de octubre, las flores han experimentado un retraso en su maduración de entre 15 y 20 días. Esta demora no solo reduce el volumen disponible, sino que también incrementa los costos operativos para los productores, quienes deben invertir en fumigaciones frecuentes para combatir la pudrición de raíces y tallos.
Impactos del exceso de agua en la producción de flores
El exceso de agua derivado de las lluvias intensas ha sido el principal culpable de la menor producción de flores en el Edomex. Las plantas de cempasúchil, que requieren un equilibrio preciso de humedad para florecer, han sufrido de sobrehidratación que favorece enfermedades como la botrytis, un hongo que ataca los pétalos y hojas, y la proliferación del gusano palomilla, que devora el corazón de las flores. Estos problemas no son aislados; en el oriente del estado, las inundaciones han afectado a miles de familias y han dañado infraestructuras agrícolas, mientras que en el sur, deslaves y desbordamientos de ríos han complicado el acceso a los campos de cultivo.
Retrasos en la cosecha y pérdidas económicas
La producción de flores para el Día de Muertos, que representa una de las temporadas más lucrativas para los floricultores junto con el Día de San Valentín y el Día de las Madres, se ve amenazada por estos retrasos. En una hectárea típica, se esperaba obtener miles de tallos listos para el mercado, pero ahora los expertos estiman que solo se recuperará la mitad. Esta reducción en la oferta podría traducirse en un incremento del 20% o más en los precios al consumidor, afectando no solo a los vendedores ambulantes, sino también a las familias que preparan sus ofrendas con presupuestos limitados.
Los floricultores, muchos de ellos con décadas de experiencia en el oficio, expresan su frustración ante esta realidad. La necesidad de aplicar fumigantes cada dos o tres días no solo eleva los gastos —que ya incluyen semillas, fertilizantes y mano de obra— sino que también genera preocupación por el impacto ambiental de estos tratamientos químicos. En comunidades como San Francisco Putla, donde la venta directa a pie de milpa es una tradición arraigada, la menor producción de flores podría disuadir a compradores de pueblos vecinos, reduciendo aún más las ventas y perpetuando un ciclo de dificultades económicas.
Desafíos climáticos y su efecto en la agricultura tradicional
El cambio climático ha invertido los patrones meteorológicos en el Estado de México, pasando de sequías prolongadas a lluvias torrenciales que ahora dominan el panorama. Esta variabilidad extrema no solo afecta la producción de flores para el Día de Muertos, sino que pone en jaque la sostenibilidad de la agricultura local en general. Los productores deben adaptarse rápidamente, invirtiendo en sistemas de drenaje mejorados y variedades de plantas más resistentes, pero estos cambios requieren recursos que muchos no poseen.
Testimonios de floricultores afectados
Entre los más impactados se encuentran productores como Angélica Romero, quien detalla cómo el exceso de agua ha impedido que las plantas alcancen su tamaño óptimo: "Las flores no salen para la fecha; el agua las ahoga antes de que puedan brillar". De manera similar, Roberto Romero Ávila, con 55 años dedicados a la floricultura, describe 2025 como un año histórico por las bajas expectativas de ventas. Él menciona que los costos de fumigantes han duplicado, y duda si podrá recuperar la inversión, considerando incluso cambiar a otros cultivos para preservar su sustento familiar, aunque ello signifique romper con tradiciones centenarias.
Estos relatos humanos subrayan la vulnerabilidad de la producción de flores en el Edomex ante fenómenos climáticos impredecibles. La dependencia de condiciones estables para el ciclo de siembra-cosecha hace que cualquier alteración, como las lluvias intensas, tenga un efecto multiplicador en toda la cadena de suministro, desde el campo hasta los mercados de la Ciudad de México y más allá.
Respuestas institucionales al impacto de las lluvias
Frente a la menor producción de flores para el Día de Muertos, el gobierno del Estado de México ha impulsado iniciativas para mitigar los efectos del cambio climático en la agricultura. Uno de los esfuerzos clave es la colaboración con instituciones académicas para el monitoreo agroclimático, que incluye la instalación de estaciones en municipios como Toluca, San Felipe del Progreso y Metepec. Estas herramientas permiten pronosticar patrones de lluvia y ajustar estrategias de cultivo de manera proactiva.
Apoyo a productores y prevención futura
La Secretaría del Campo, liderada por María Eugenia Rojano Valdés, ha establecido convenios que facilitan el acceso a datos reordenados y capacitaciones para floricultores. Estos programas buscan no solo reaccionar a las lluvias intensas, sino prevenir daños mediante la diversificación de cultivos y la adopción de prácticas sostenibles. Sin embargo, los productores coinciden en que se necesita un apoyo más directo, como subsidios para fumigantes o seguros contra desastres climáticos, para que la producción de flores pueda recuperarse a tiempo para futuras temporadas.
En este contexto, la menor producción de flores destaca la urgencia de políticas integrales que aborden el cambio climático desde una perspectiva local. Mientras tanto, los floricultores continúan luchando contra las adversidades, manteniendo viva la esperanza de que, a pesar de las lluvias, el espíritu del Día de Muertos perdure en cada pétalo que logren cosechar.
La situación actual en el Edomex, con su impacto en la producción de flores para el Día de Muertos, refleja patrones observados en reportes recientes de medios locales que han documentado inundaciones similares en la región.
Además, testimonios como los de productores en Tenango del Valle coinciden con análisis de expertos en agricultura que han sido citados en publicaciones especializadas sobre el Valle de Toluca.
Por último, las iniciativas de la Secretaría del Campo encuentran eco en declaraciones oficiales que enfatizan la necesidad de monitoreo agroclimático, tal como se ha mencionado en boletines gubernamentales del estado.
