Edomex en la Independencia de México representa un capítulo fundamental en la historia nacional, donde este territorio fue testigo y protagonista de los eventos que forjaron la nación. El Estado de México, conocido entonces como parte de la Intendencia de México, abarcó regiones que hoy incluyen Morelos, Hidalgo y Querétaro, convirtiéndose en escenario de batallas, conspiraciones y documentos clave que impulsaron el movimiento independentista. Esta narrativa no solo revive el coraje de líderes como Miguel Hidalgo y José María Morelos, sino que resalta cómo la geografía mexiquense, con sus valles y cerros, facilitó la efervescencia social contra el yugo colonial. A 215 años del inicio de la lucha, explorar Edomex en la Independencia permite entender las raíces de la desigualdad y el hartazgo que detonaron el levantamiento armado.
Etapas iniciales: El arranque con Hidalgo en Edomex
La primera etapa de Edomex en la Independencia, marcada por la fuerza y la efervescencia, comenzó con el Grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810. Miguel Hidalgo, sacerdote insurgente, cruzó el norte del territorio mexiquense hacia la Ciudad de México, el corazón del Virreinato. Pasando por Ixtlahuaca y Acambay, Hidalgo reunió a miles de seguidores, muchos de ellos indígenas y mestizos hartos de la opresión. En Toluca, capital regional, acampó con unos 80 mil hombres en El Calvario, posiblemente hospedándose en las Casas Reales, hoy Palacio del Poder Judicial, o en la casa de los Oláes, actual Museo José María Velasco. Este punto estratégico, a solo un paso de la capital virreinal, simbolizaba la audacia del movimiento.
Un hito en Edomex en la Independencia fue la Batalla del Monte de las Cruces, el 30 de octubre de 1810, en Ocoyoacac, dentro del actual Parque Nacional La Marquesa. Hidalgo, junto a Ignacio Allende, enfrentó a las fuerzas realistas de Francisco Trujillo, logrando una victoria aplastante que elevó la moral insurgente. Sin embargo, tensiones internas llevaron a Hidalgo a replegarse al Bajío, y la derrota en Aculco el 7 de noviembre, ante Félix María Calleja, frenó el avance. Estos eventos en Edomex en la Independencia no solo demostraron la capacidad de movilización popular, sino también las fisuras que plagaron el esfuerzo inicial. La diversidad económica del territorio, con minas y haciendas, alimentó el reclutamiento, pero también expuso las divisiones sociales.
Conspiraciones locales en Toluca
Antes incluso de la llegada de Hidalgo, Toluca bullía con una Junta de Conspiradores formada por unos 40 individuos: criollos, artesanos y indígenas unidos por el deseo de libertad. Esta red, traicionada por informantes, resultó en encarcelamientos masivos, pero varios de sus miembros, como Joaquín Canseco, se unieron después a Ignacio López Rayón. Estos episodios subrayan cómo Edomex en la Independencia fue un caldo de cultivo para ideas revolucionarias, impulsadas por la esclavitud en las minas y la desigualdad en las tierras agrícolas.
La continuación con Morelos y la guerra de guerrillas
Tras la captura y fusilamiento de Hidalgo en 1811, José María Morelos y Pavón tomó las riendas en la segunda etapa de Edomex en la Independencia. Morelos, originario de la región, organizó resistencias en el sur mexiquense, extendiendo la llama insurgente. Su ejecución en San Cristóbal Ecatepec, en 1815, no apagó el fuego; al contrario, inauguró la tercera etapa: una guerra de guerrillas dispersa, sin líderes centrales, pero con jefes locales como López Rayón y Pedro Ascencio. En Tenango, los insurgentes derrotaron a los realistas en 1811, aunque estos reconquistaron Toluca, instalando cuarteles en el Convento de San Francisco.
La Batalla del Calvario, entre el 14 y 18 de octubre de 1811, encapsula la ferocidad de esta fase en Edomex en la Independencia. José María Oviedo, al mando de 10 mil otomíes, chocó contra fuerzas realistas en Toluca, Tenango y Tenancingo. Los realistas, atrincherados en cerros, respondieron con cañonazos devastadores, forzando la rendición insurgente. En la actual Plaza de los Mártires de Toluca, se fusilaron a decenas de prisioneros, dejando un saldo de 282 muertos y 67 ejecutados. Esta contienda, librada en el corazón del valle de Toluca, ilustra la tenacidad de las comunidades locales, que pagaron con sangre su aspiración a la autonomía.
Documentos fundacionales desde Zinacantepec
Durante estos años turbulentos, Edomex en la Independencia vio nacer textos seminales. En 1812, López Rayón redactó los Elementos Constitucionales en Zinacantepec, un borrador de preconstitución que antecedió a la de Apatzingán. Este documento proponía la abolición de la esclavitud, libertad de prensa y derechos laborales, emanados de la Suprema Junta Americana, fundada por Rayón, Sixto Verduzco y José María Liceaga. En el sur, José María Cos impulsó la prensa insurgente con El Despertador Americano, difundiendo ideas ilustradas. Estos aportes intelectuales, nacidos en el fragor de la guerrilla, consolidaron Edomex en la Independencia como cuna de principios republicanos.
La consumación: Iturbide y el fin de la lucha local
La cuarta etapa, la consumación, llegó con Agustín de Iturbide en 1821, quien, mediante el Plan de Iguala, unificó facciones y debilitó las resistencias locales en Edomex en la Independencia. Durante los 11 años de guerra, los pueblos mexiquenses sufrieron saqueos de ambos bandos, exacerbando el agotamiento social. Sin embargo, la posición estratégica de Toluca, como puerta a la capital, y su geografía montañosa permitieron emboscadas y refugios que prolongaron la resistencia. Figuras como los Oláes en Toluca o los mineros de Sultepec mantuvieron viva la causa, incluso cuando el movimiento nacional avanzaba hacia la Trigarante.
El impacto de Edomex en la Independencia trasciende las batallas; fue un territorio donde la efervescencia social se transformó en acción política. La diversidad étnica —otomíes, nahuas y mestizos— enriqueció el movimiento, mientras que la economía extractiva generó agravios que Hidalgo canalizó en su marcha. Hoy, sitios como La Marquesa o la Plaza de los Mártires evocan ese legado, recordando cómo este valle fue pivotal en la ruptura con España.
En retrospectiva, Edomex en la Independencia ilumina las complejidades de la nación naciente: alianzas frágiles, heroísmos locales y un anhelo colectivo de justicia. Aunque el estado como entidad federativa surgió hasta 1824, con la creación de la República, sus contribuciones tempranas moldearon el federalismo mexicano. Explorar estos eventos no solo honra a los caídos, sino que invita a reflexionar sobre la continuidad de luchas por equidad en el presente.
Para profundizar en estos relatos, vale la pena revisar crónicas del ayuntamiento de Toluca de 1840, que capturan testimonios orales sobre la llegada de Hidalgo, o la partida de defunción del fraile José Gómez, párroco de San Francisco, que detalla las bajas en la Batalla del Calvario. Incluso, las investigaciones del Colegio Mexiquense A.C., con aportes de historiadoras como María del Carmen Salinas Sandoval, ofrecen perspectivas frescas sobre cómo el sur mexiquense sostuvo la insurgencia.


