Terremoto 85: Mujeres que desafiaron la muerte

104

Terremoto 85, el devastador sismo que sacudió México el 19 de septiembre de 1985, dejó una huella imborrable en la historia nacional, con miles de vidas perdidas y ciudades enteras en ruinas. A 40 años de aquel fatídico día, los testimonios de mujeres que desafiaron la muerte emergen como relatos de resiliencia y milagros inexplicables, recordándonos la fuerza humana ante la adversidad. Este terremoto 85, de magnitud 8.1, no solo destruyó edificios y hospitales, sino que expuso las fallas de un sistema desprevenido, donde la respuesta oficial fue lenta y la sociedad civil tomó las riendas del rescate.

El epicentro del terremoto 85 se localizó en el Pacífico, pero sus ondas de destrucción se extendieron por el centro del país, particularmente en la Ciudad de México. Edificios emblemáticos como el Hospital General y el Centro Médico Nacional colapsaron, dejando un saldo de entre 6,000 y 30,000 víctimas mortales, según estimaciones oficiales e independientes. Mujeres como Guadalupe Castillo Pérez, conocida como Lupita, vivieron en carne propia el caos. Aquel martes, mientras se bañaba en los Televiteatros, el suelo se abrió bajo sus pies. Cayó desde el quinto piso al sótano, envuelta en escombros y oscuridad. "Estaba desnuda y agarré una bata de Silvia Pinal, me la puse y así me salí. Dije, ‘aunque sea esto’. Y me la amarré", relató años después, con la voz temblorosa pero firme.

Supervivientes del terremoto 85: Historias de coraje femenino

En el corazón del terremoto 85, Lupita sintió una protección divina que la sostuvo durante más de 12 horas atrapada. "Sentía unas manos que me agarraban –dice mientras me aprieta los antebrazos y me mira a los ojos–. Eran las manos de Diosito, pero no lo platico mucho porque la gente va a decir que ‘está loca’", confesó. Cargando piedras y polvo, salió por su propio pie, raspada pero viva, para encontrar una capital irreconocible. Su casa en Tepito se había convertido en polvo de adobe, y aunque tardó dos años en recibir ayuda del Programa de Renovación Habitacional Popular, su fe la impulsó a reconstruir. Hoy, a sus 85 años, Lupita ha sobrevivido no solo al terremoto 85, sino a otros sismos en 1957 y 2017, y hasta al covid-19. "Si empieza, me encomiendo a Dios, me tranquilizo y dejo que pase. Le doy gracias porque me dejó ver a mis hijos", afirma con gratitud.

Otro testimonio conmovedor del terremoto 85 proviene de Aydée del Toro Cabrera, conocida como Gigi, quien en 1985 era solo una niña de nueve años. Tres días antes del desastre, había sufrido una caída grave desde el segundo piso de su casa en Coapa, fracturándose el piso medio del cráneo. Internada en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, en el área de Traumatología, el sismo la encontró en una cama de hospital. El edificio se derrumbó en segundos, sepultando a cientos. Su padre la levantó en brazos, mientras su madre la ataba con sábanas para sacarla del infierno. "Mi papá me levanta de la cama y sentí que mi cabeza se había quedado en la almohada, por el dolor tan fuerte que tenía, recuerdo que volteé a ver si había dejado mi cabeza", evocó Gigi, con un escalofrío en la memoria.

Milagros en medio del terremoto 85

La experiencia de Gigi durante el terremoto 85 se tiñó de visiones oníricas que rayan en lo sobrenatural. Soñó con la Virgen frente a ella y Dios detrás, mientras familiares fallecidos y vivos "votaban" por su supervivencia. "Me acuerdo que la virgen estaba frente a mí y detrás, Dios. De un lado de mi cama estaba mi abuelo y mi tío, que ya habían fallecido, y del otro, mi papá, mi mamá y mi hermana. Estaban juntando votos para ver si sobrevivía o me iba", narró. Milagrosamente, su fractura se redujo de gruesa a una línea delgada en solo dos días, sin explicación médica. Como secuela, perdió el oído izquierdo, pero ganó una vida que considera bendecida. "Hoy me siento bendecida porque la libré dos veces", dice. El colapso de ese hospital fue trágico: el pabellón de Pediatría se llevó a 94 bebés, 46 residentes, 53 médicos y 43 enfermeras, un recordatorio brutal de las vulnerabilidades expuestas por el terremoto 85.

Cristina, una profesora de inglés, ofrece otro ángulo del terremoto 85 desde las calles de la Ciudad de México. Aquel día, impartía clases en la calle Ernesto Pugibet cuando el mundo se tambaleó. Al principio, pensó que era una travesura de sus alumnos: "¡Están temblando ustedes porque no estudian!", exclamó entre risas nerviosas. Pero pronto la realidad golpeó: el suelo se agrietó, edificios como el Hotel Regis se vinieron abajo, y las calles se levantaron como olas. Junto a tres compañeras, intentó huir del centro, zigzagueando entre autos aplastados y multitudes en pánico. "Vi cómo el asfalto se partía y la gente corría sin rumbo, gritando nombres que se perdían en el estruendo", recordó. Su escape fue un laberinto de instinto y suerte, desafiando la muerte en cada esquina.

Impacto del terremoto 85 en la sociedad mexicana

El terremoto 85 no solo fue un desastre natural, sino un catalizador social. Las autoridades, bajo el gobierno de Miguel de la Madrid, minimizaron el suceso inicialmente, ordenando a la población volver a casa mientras el Ejército vigilaba para prevenir rapiña en lugar de rescatar. Según el IV Informe de Gobierno, se perdió el 30% de la capacidad hospitalaria, pero la respuesta oficial fue tardía. Fue la sociedad civil –mujeres y hombres comunes– quien organizó brigadas de rescate, cavando con las manos entre los escombros. Testimonios como los de Lupita, Gigi y Cristina ilustran cómo el terremoto 85 forzó a las mujeres a roles de heroínas anónimas, salvando vidas y sosteniendo comunidades en la reconstrucción.

Estos relatos del terremoto 85 resaltan temas de trauma colectivo y sanación. Lupita, con su fe inquebrantable, representa la resiliencia de las generaciones mayores, mientras Gigi encarna la inocencia robada pero no quebrada de la infancia. Cristina, por su parte, simboliza la lucha cotidiana transformada en epopeya. A lo largo de los años, el sismo ha inspirado documentales, libros y conmemoraciones, recordando que detrás de las cifras hay historias humanas. El 19 de septiembre se ha convertido en Día de la Protección Civil, un homenaje a quienes, como estas mujeres, desafiaron la muerte y emergieron más fuertes.

En reflexiones más recientes, expertos en historia desastres naturales han analizado cómo eventos como el terremoto 85 moldearon la conciencia sísmica de México, impulsando reformas en construcción y alerta temprana. Mientras tanto, sobrevivientes como Lupita continúan compartiendo sus experiencias en círculos familiares, tejiendo un tapiz de memoria que evita que el olvido borre las lecciones. Gigi, ahora adulta, educa a otros sobre la preparación ante sismos, integrando su "voto divino" como metáfora de esperanza. Y Cristina, en sus clases, incorpora anécdotas del caos para enseñar no solo inglés, sino empatía ante lo imprevisible. Así, el terremoto 85 vive en estas voces, un eco de coraje que resuena en el presente.