En Naucalpan, los tiraderos clandestinos se han convertido en un problema ambiental que las autoridades municipales enfrentan con una estrategia de cero toler喷
tolerancia. Este desafío, que afecta el entorno natural y la calidad de vida de los habitantes, ha llevado al gobierno local a implementar operativos conjuntos con instancias estatales y federales para clausurar estos sitios ilegales. La acumulación de residuos, especialmente cascajo de construcción, ha generado un impacto significativo en el ecosistema, contaminando suelos, cuerpos de agua y afectando la biodiversidad en comunidades como San Francisco Chimalpa y Tepatlaxco.
Los tiraderos clandestinos en Naucalpan no son un problema reciente. Durante años, estos sitios han operado en áreas como barrancas y zonas boscosas, donde se depositan toneladas de desechos sin control, provenientes tanto del municipio como de la Ciudad de México y otras localidades cercanas. La falta de regulación y la operación de redes clandestinas han complicado los esfuerzos por erradicarlos. En 2022, se identificaron más de 30 tiraderos clandestinos en el municipio, algunos de los cuales, como el conocido como “El Castillo” en San Francisco Chimalpa, alcanzan dimensiones alarmantes, con un kilómetro de longitud y 60 metros de altura. Estos sitios no solo representan un riesgo ambiental, sino también social, al generar condiciones insalubres y propiciar la proliferación de fauna nociva.
Las autoridades de Naucalpan han intensificado sus acciones contra los tiraderos clandestinos. En lo que va de 2025, se han clausurado varios de estos sitios mediante operativos que involucran a la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México, la Fiscalía General de Justicia estatal y la policía municipal. Estas acciones han resultado en la detención de personas involucradas en el depósito ilegal de residuos, así como en el decomiso de vehículos y maquinaria utilizados para estas actividades. Sin embargo, la directora de Medio Ambiente, Amaya Bernárdez, ha señalado que la supervisión es complicada debido a la presencia de grupos armados que protegen algunos de estos tiraderos clandestinos, lo que agrega un componente de seguridad a este problema ambiental.
El impacto de los tiraderos clandestinos en Naucalpan es devastador. La acumulación de cascajo y otros residuos ha provocado la obstrucción de ríos, la tala de árboles y la pérdida de fauna y flora nativa. En la comunidad de San Rafael Chamapa, por ejemplo, un tiradero clandestino bloqueó la presa Los Cuartos, contribuyendo a un trágico incidente en 2022, cuando una mujer perdió la vida tras ser arrastrada por la corriente de un río desbordado. Este tipo de eventos subraya la urgencia de abordar el problema de los tiraderos clandestinos, que no solo afectan el medio ambiente, sino que también representan un riesgo para la población.
Además de los operativos de clausura, Naucalpan ha establecido acuerdos con ejidatarios y comunidades locales para fomentar la denuncia de nuevos tiraderos clandestinos. Estas iniciativas buscan fortalecer la colaboración ciudadana y mejorar la detección de estos sitios ilegales. Sin embargo, la falta de trazabilidad en el transporte de residuos, especialmente desde la Ciudad de México, sigue siendo un obstáculo. Las autoridades han señalado que las leyes más estrictas en la capital y la impunidad en algunos municipios conurbados incentivan el traslado de desechos a Naucalpan, agravando el problema de los tiraderos clandestinos.
El gobierno municipal también enfrenta desafíos estructurales. La normativa actual es considerada insuficiente para sancionar efectivamente a quienes operan estos tiraderos clandestinos, y la falta de recursos y personal capacitado en los municipios limita la gestión adecuada de los residuos. A pesar de esto, se han firmado convenios con diversas demarcaciones para mejorar la coordinación y promover prácticas de separación y reciclaje desde la recolección. En 2023, se reportó que el 40% de los residuos en el Estado de México terminan en tiraderos a cielo abierto, lo que refleja la magnitud del problema no solo en Naucalpan, sino en toda la región.
Para combatir los tiraderos clandestinos, las autoridades proponen soluciones integrales que incluyan la participación de la sociedad, el sector privado y los tres niveles de gobierno. La economía circular, que promueve la revalorización y reciclaje de residuos, se presenta como una alternativa viable. Sin embargo, expertos advierten que el ritmo de generación de desechos supera la capacidad actual de tratamiento, lo que requiere mayor inversión en infraestructura y regulaciones más estrictas. En Naucalpan, la clausura de tiraderos clandestinos en 2022 y 2023, junto con la detención de más de 30 personas involucradas, demuestra el compromiso de las autoridades, aunque el problema persiste.
La información sobre los esfuerzos contra los tiraderos clandestinos en Naucalpan proviene de reportes recientes de operativos realizados en el municipio. Funcionarios locales han compartido detalles sobre los desafíos que enfrentan, destacando la complejidad de la situación debido a la intervención de grupos delictivos. Estas declaraciones han sido recopiladas en diversos medios que cubren las acciones ambientales en el Estado de México.
Por otro lado, la colaboración con comunidades locales ha sido clave para identificar nuevos tiraderos clandestinos, según han señalado representantes de la Dirección de Medio Ambiente. Estos esfuerzos reflejan la importancia de la participación ciudadana, aunque el temor a represalias limita las denuncias. La información disponible destaca la necesidad de un enfoque conjunto para abordar este problema.
Finalmente, expertos en gestión ambiental han subrayado la relevancia de fortalecer la normativa y la infraestructura para manejar los residuos de manera sostenible. Sus análisis, compartidos en foros académicos, apuntan a la economía circular como una solución a largo plazo para reducir los tiraderos clandestinos y sus impactos en Naucalpan y otros municipios.


