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Microsismos en Naucalpan: ¿Por qué tiembla el Edomex?

Los microsismos en Naucalpan han captado la atención de los habitantes del Estado de México, generando preocupación y preguntas sobre las causas de estos fenómenos. En los últimos meses, el municipio ha registrado una serie de temblores de baja magnitud, conocidos como microsismos, que han sorprendido a la población por su frecuencia y cercanía. A diferencia de los sismos provenientes de estados como Oaxaca o Guerrero, estos movimientos tienen epicentros locales, lo que ha llevado a expertos a investigar las razones detrás de esta actividad sísmica inusual. Este artículo explora las causas de los microsismos en Naucalpan, su relación con fallas geológicas y los posibles riesgos para la población.

La actividad sísmica en Naucalpan se atribuye principalmente a la reactivación de fallas geológicas en la región, particularmente en la zona de la Sierra de las Cruces. Esta área, parte del eje neovolcánico transmexicano, es conocida por su complejidad geológica, donde las fallas locales pueden generar movimientos telúricos de baja intensidad. Según expertos, los microsismos en Naucalpan, que oscilan entre 0.8 y 2.4 de magnitud, son causados por el reacomodo de placas tectónicas, un fenómeno que se ha intensificado desde el terremoto de 2017. Este evento generó un estrés sísmico significativo en el centro del país, activando fallas locales que antes permanecían inactivas. En colonias como El Molinito, San Esteban y Praderas de San Mateo, los residentes han reportado vibraciones y crujidos, lo que ha incrementado la inquietud.

La profundidad de los microsismos en Naucalpan, generalmente menor a dos kilómetros, explica por qué son perceptibles a pesar de su baja magnitud. Cuando el epicentro está cerca de la superficie, las ondas sísmicas se sienten con mayor intensidad, aunque no suelen causar daños estructurales graves. Por ejemplo, el 17 de marzo de 2025 se registró un microsismo de 1.4 de magnitud a siete kilómetros de profundidad, mientras que el 8 de agosto se reportó otro de 1.2 con solo un kilómetro de profundidad. Estos eventos, aunque pequeños, han generado temor entre los habitantes, quienes no están acostumbrados a que los epicentros se localicen dentro del municipio. La percepción de los microsismos varía según la magnitud, la profundidad y el tipo de movimiento telúrico, que en este caso suele ser trepidatorio, acompañado de sonidos similares a crujidos.

La relación entre los microsismos en Naucalpan y la Sierra de las Cruces es clave para entender estos fenómenos. Esta región forma parte de un sistema de fallas que se extiende hasta áreas como San Antonio y Río Hondo. Los expertos han identificado que una falla específica, posiblemente inactiva durante miles de años, se ha reactivado, provocando estos movimientos. Además, el reacomodo de las placas tectónicas no solo está ligado al terremoto de 2017, sino que también podría estar influenciado por factores como las lluvias intensas, que reblandecen el terreno y facilitan el movimiento de las fallas. Aunque los microsismos en Naucalpan no representan un riesgo inmediato, la frecuencia de estos eventos podría generar daños en construcciones mal cimentadas, especialmente en zonas como Loma Colorada o El Molinito.

Otro aspecto que ha llamado la atención es la posibilidad de que actividades humanas contribuyan a los microsismos en Naucalpan. Algunos especialistas han sugerido que construcciones, excavaciones o extracciones de agua podrían estar generando presiones adicionales en el subsuelo, desencadenando estos pequeños temblores. Sin embargo, esta hipótesis aún está en investigación, y no se ha confirmado como una causa definitiva. En el caso de Praderas de San Mateo, los crujidos reportados desde julio de 2024 han llevado a la instalación de sismógrafos para monitorear la actividad. Los datos recopilados hasta ahora indican que la falla local en esta zona tiene una longitud limitada, lo que reduce la probabilidad de que genere sismos mayores a 3.0 de magnitud.

A pesar de la baja magnitud de los microsismos en Naucalpan, los habitantes han expresado su preocupación, especialmente en colonias ubicadas en laderas o cerros, donde el riesgo de deslizamientos es mayor. Los expertos han enfatizado que, aunque no hay un peligro inminente, es crucial que los residentes revisen la estructura de sus viviendas. Grietas diagonales o daños en las construcciones deben reportarse a Protección Civil para evitar riesgos mayores. Además, la posibilidad de socavones en áreas con cuevas no se descarta, aunque los movimientos actuales no son lo suficientemente intensos como para generar daños significativos.

El monitoreo constante de los microsismos en Naucalpan es fundamental para entender su evolución. Instituciones como el Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas han instalado equipos en la zona para recopilar datos precisos. Estos esfuerzos buscan no solo explicar el origen de los temblores, sino también evaluar si la actividad podría incrementarse en el futuro. Los expertos coinciden en que los microsismos son un fenómeno normal en regiones con fallas geológicas activas, pero recomiendan a la población mantenerse informada y preparada.

La información sobre los microsismos en Naucalpan proviene de diversos reportes de especialistas que han estudiado la actividad sísmica en el Estado de México. Geólogos y sismólogos han compartido sus hallazgos en entrevistas y publicaciones, destacando la importancia de entender el contexto geológico de la región. Estas investigaciones han permitido aclarar que los temblores en Naucalpan no están relacionados con fallas más grandes, como la de Acambay, lo que reduce las especulaciones sobre riesgos catastróficos.

Además, los datos proporcionados por el Servicio Sismológico Nacional han sido clave para documentar la magnitud y frecuencia de los microsismos en Naucalpan. Los reportes de los últimos meses muestran un patrón de actividad sísmica leve pero constante, lo que ha motivado a las autoridades locales a reforzar la vigilancia. Los testimonios de los vecinos, quienes han descrito los crujidos y vibraciones, también han sido considerados en los estudios para mapear las zonas más afectadas.

Finalmente, la colaboración entre instituciones académicas y autoridades ha permitido avanzar en el entendimiento de los microsismos en Naucalpan. Los análisis realizados por expertos en geología y sismología han descartado riesgos mayores, pero insisten en la necesidad de mantener la calma y seguir las recomendaciones de Protección Civil. Con un monitoreo continuo y una población informada, Naucalpan puede adaptarse a esta actividad sísmica sin caer en el alarmismo.

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