Control de ganado en el estado de Chihuahua ha sufrido un revés significativo con la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que eliminó un conjunto de restricciones implementadas por la administración local. Esta medida, decretada en noviembre de 2024 por la Gobernadora Maru Campos, buscaba reforzar la verificación e inspección del ganado que ingresa al territorio chihuahuense, pero fue considerada como una invasión a las competencias federales en materia de sanidad animal. El fallo unánime de la Corte resalta la importancia de mantener un equilibrio entre las atribuciones estatales y federales, especialmente en temas relacionados con el control de ganado y la prevención de plagas que podrían afectar la economía agrícola y ganadera de la región.
Antecedentes del Conflicto en el Control de Ganado
El control de ganado en Chihuahua se volvió un tema prioritario tras la detección de plagas como el gusano barrenador en otras partes del país. La Gobernadora Maru Campos, perteneciente al Partido Acción Nacional, emitió un acuerdo que establecía requisitos estrictos para la introducción y salida de ganado, incluyendo autorizaciones de la Secretaría de Desarrollo Rural estatal y puntos de verificación locales. Estas disposiciones pretendían salvaguardar el estatus sanitario del estado, recuperado en febrero de 2024, lo que permitía continuar con las exportaciones a Estados Unidos bajo el aval del Departamento de Agricultura de ese país. Sin embargo, críticos argumentan que tales medidas locales podrían generar barreras innecesarias al comercio interno, afectando el flujo natural del control de ganado a nivel nacional.
Detalles del Acuerdo Estatal Anulado
El acuerdo anulado por la Suprema Corte incluía protocolos detallados para el control de ganado, como el aseguramiento o retorno del ganado que no cumpliera con las normas locales. Esto implicaba una supervisión adicional por parte de autoridades estatales, lo que, según el fallo, no se limitaba a una mera vigilancia, sino que constituía un régimen integral de control zoosanitario. La Corte enfatizó que el control de ganado cae bajo la jurisdicción exclusiva de la Federación, particularmente a través del Servicio Nacional de Sanidad, Calidad e Inocuidad Agropecuaria, conocido como Senasica. Esta entidad federal es responsable de garantizar la sanidad animal en todo el territorio mexicano, evitando que iniciativas locales interfieran en el sistema unificado.
Además, el Presidente de la Corte, Hugo Aguilar, destacó la existencia de un convenio de colaboración entre el estado de Chihuahua y el Gobierno federal, el cual fue ignorado en la implementación del acuerdo estatal. Este convenio buscaba una coordinación efectiva en el control de ganado, pero la decisión de la Gobernadora Maru Campos optó por un enfoque independiente que, a la postre, resultó inconstitucional. El artículo 117 de la Constitución prohíbe expresamente a los estados restringir el tránsito de mercancías, lo que incluye el ganado, por sus territorios, reforzando la idea de un mercado interno libre y regulado a nivel federal.
Implicaciones Económicas del Fallo para el Control de Ganado
El control de ganado en Chihuahua es vital para la economía local, donde más de 29 mil productores dependen de la ganadería para su sustento. La anulación de las medidas estatales podría facilitar el ingreso de ganado de otras regiones, pero también plantea riesgos si no se mantiene una vigilancia estricta contra plagas como el gusano barrenador. Esta plaga, detectada inicialmente en el sur del país, llevó a Senasica a declarar una emergencia nacional en diciembre de 2024, expandiendo las medidas preventivas a todo el territorio. La Gobernadora Campos había viajado en múltiples ocasiones a Washington para negociar el mantenimiento del estatus sanitario, anunciando en mayo de 2025 refuerzos en las medidas de control de ganado ante el avance de la plaga.
Riesgos Sanitarios Asociados al Control de Ganado
La sanidad animal es un pilar fundamental en el control de ganado, y el fallo de la Corte subraya la necesidad de un enfoque federal unificado para combatir amenazas como el gusano barrenador. Esta plaga puede devastar rebaños enteros, afectando no solo la producción local sino también las exportaciones a mercados internacionales como Estados Unidos. En Chihuahua, el control de ganado ha sido clave para recuperar y mantener certificaciones que permiten el comercio transfronterizo, pero la decisión judicial podría obligar a una reevaluación de estrategias, posiblemente fortaleciendo la colaboración con Senasica en lugar de iniciativas autónomas.
Productores locales han expresado preocupación por la posible entrada de ganado infectado, lo que podría revertir años de esfuerzos en sanidad animal. Sin embargo, el fallo promueve un control de ganado más fluido, eliminando barreras estatales que podrían encarecer el transporte y la logística. Esto podría beneficiar a ganaderos de otras regiones que buscan mercados en el norte del país, fomentando una integración económica mayor, aunque con el riesgo latente de propagación de enfermedades si las medidas federales no se aplican rigurosamente.
Reacciones y Futuro del Control de Ganado en México
El control de ganado a nivel nacional se ve fortalecido con esta resolución, ya que reafirma el rol central de la Federación en temas de salubridad general. La impugnación inicial provino de la Consejera Jurídica del Ejecutivo Federal, Ernestina Godoy, quien argumentó que el acuerdo estatal violaba competencias exclusivas. Aunque la Corte anterior rechazó suspender el acuerdo durante el litigio, la sentencia final, presentada por el Ministro Irving Espinoza, es clara en su rechazo a un modelo local que sustituye al federal en el control de ganado.
Perspectivas para Productores y Autoridades
Para los productores de Chihuahua, el control de ganado ahora dependerá más de las directrices de Senasica, lo que podría simplificar procesos pero también exigir una mayor confianza en el sistema federal. La Gobernadora Maru Campos, quien ha sido moderadamente criticada por esta iniciativa, podría necesitar ajustar sus políticas agrícolas para alinearse con las federales, evitando futuras controversias. En un contexto donde el gusano barrenador representa una amenaza persistente, el control de ganado debe priorizar la prevención colectiva sobre medidas aisladas, asegurando la sostenibilidad de la industria ganadera en todo México.
Expertos en sanidad animal sugieren que este fallo podría servir como precedente para otros estados que intenten implementar controles similares, promoviendo una uniformidad en las prácticas de control de ganado. Esto es especialmente relevante en regiones fronterizas como Chihuahua, donde las exportaciones a Estados Unidos dependen de estándares internacionales estrictos. La decisión judicial invita a una reflexión sobre cómo equilibrar la autonomía estatal con la necesidad de un marco nacional coherente en el control de ganado.
En discusiones recientes entre autoridades federales y estatales, se ha enfatizado la importancia de convenios como el existente entre Chihuahua y el Gobierno central, que facilitan un control de ganado coordinado. Reportes de agencias especializadas en reformas legales indican que tales fallos fortalecen el federalismo, evitando fragmentaciones en políticas clave como la sanidad animal.
Como se ha comentado en informes de medios dedicados a temas agrícolas, el gusano barrenador continúa siendo un desafío, y el control de ganado requiere vigilancia constante. Fuentes cercanas a Senasica han señalado que la expansión de la emergencia nacional fue una respuesta necesaria, y que decisiones como la de la Corte ayudan a unificar esfuerzos contra plagas.
De acuerdo con análisis publicados en plataformas informativas sobre gobierno y justicia, la sentencia de la Suprema Corte resalta la prohibición constitucional de restricciones al tránsito de mercancías, incluyendo el ganado, lo que podría influir en futuras regulaciones estatales relacionadas con el control de ganado.


