Policías asesinados en Chihuahua han alcanzado cifras alarmantes entre 2018 y 2025, con un total de 127 agentes de diversas corporaciones caídos en el cumplimiento de su deber, destacando que el 44.8 por ciento pertenecen a la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de la Fiscalía General del Estado (FGE).
Estadísticas escalofriantes de policías asesinados
La violencia contra las fuerzas del orden en Chihuahua no da tregua, y los policías asesinados se convierten en un recordatorio constante de la inseguridad rampante. De los 127 casos registrados, 57 corresponden a agentes ministeriales de la AEI, lo que representa casi la mitad de las víctimas. Esta proporción es particularmente preocupante, ya que evidencia la vulnerabilidad de estos elementos frente a grupos criminales organizados que operan con impunidad en la región.
Las corporaciones municipales no se quedan atrás en esta trágica lista de policías asesinados, con 48 elementos abatidos, equivalentes al 38.5 por ciento del total. La Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) reporta 17 pérdidas, mientras que la Guardia Nacional, a pesar de su creación reciente, ya suma cuatro agentes caídos. Estas cifras pintan un panorama desolador donde los policías asesinados son el precio que pagan por enfrentar el crimen en un estado azotado por el narcotráfico y las disputas territoriales.
Años más letales para agentes de seguridad
El año 2018 se erige como el más mortífero en la historia reciente de policías asesinados en Chihuahua, con 30 víctimas, de las cuales 25 pertenecían a la FGE. Esta ola de violencia inicial marcó el tono para los años subsiguientes, donde los policías asesinados continuaron acumulándose de manera alarmante. En 2019, otros 25 agentes perdieron la vida, incluyendo ocho de la Fiscalía y 17 de municipios, lo que subraya la expansión del peligro a niveles locales.
Para 2020, la cifra descendió ligeramente a 22 policías asesinados, pero aún así incluyó 10 municipales, siete de la SSPE, tres de la FGE y dos de la Guardia Nacional. El descenso no fue suficiente para aliviar la tensión, ya que en 2021 se registraron 15 casos más de policías asesinados, distribuidos entre seis municipales, seis estatales y tres ministeriales. Estos números revelan patrones de ataques sistemáticos que ponen en jaque la estabilidad de las instituciones de seguridad.
Incidentes recientes que estremecen a Chihuahua
Los policías asesinados en 2022 bajaron a siete, con tres municipales, tres de la FGE y uno de la Guardia Nacional, pero esta aparente calma fue efímera. En 2023, la cifra escaló a 18, impulsada por un motín en el Cereso 3 de Ciudad Juárez que cobró la vida de varios custodios. Comparado con 2024, que solo vio un caso, el 2025 ha visto un repunte dramático con nueve policías asesinados hasta la fecha, superando ampliamente el año anterior y generando pánico entre las filas policiales.
Emboscadas y ataques directos contra agentes
Uno de los casos más impactantes de policías asesinados en 2025 involucró al coronel Juan Manuel Corral Hernández, inspector jefe del 23 Batallón de Infantería en la Guardia Nacional, emboscado en Ciénega de Ceniceros, municipio de Matamoros, el 29 de enero. Herido gravemente, falleció días después, y las autoridades detuvieron a 16 sospechosos, incluyendo exmilitares y exintegrantes de la GN. Este incidente resalta cómo los policías asesinados a menudo caen en trampas elaboradas por cárteles como el de Parral, donde figuras como “El Suizo” y “El Pana” operan con audacia.
El 10 de febrero, otro de los policías asesinados fue Víctor Hugo Sosa Martínez, inspector jefe de la Policía Bancaria, Industrial y Comercial, abatido al salir de su hogar en la colonia Villas del Real de la capital. Los atacantes usaron una van y una camioneta que fueron aseguradas poco después, junto con cuatro detenidos en la colonia Revolución. Estos ataques sorpresa incrementan el terror entre los agentes, convirtiendo rutinas diarias en potenciales escenarios de policías asesinados.
Avanzando en el año, el 3 de abril se sumó a la lista de policías asesinados Alfredo Ramírez Rodríguez, agente municipal de Casas Grandes, de 35 años, tras un enfrentamiento en la carretera a Mata Ortiz. Tres compañeros resultaron heridos, ilustrando la ferocidad de los encuentros armados en zonas rurales de Chihuahua.
Ola de violencia en julio y octubre
Julio de 2025 fue particularmente sangriento para los policías asesinados. El 24 de ese mes, en Madera, dos agentes municipales –Andrés B. L., de 30 años, y Adán Patricio C. C., de 43– perecieron en un tiroteo junto a un civil no identificado. Ese mismo día, el ministerial Carlos Enrique Larquier Lozoya fue arrollado fatalmente por un ladrón de vehículos en la Vía Corta Chihuahua-Parral, cerca de Maturana. Estos eventos consecutivos de policías asesinados envían ondas de choque a través de las comunidades afectadas.
Al día siguiente, el 25 de julio, Óscar Remedios Lucero de la Rosa, agente municipal de Aldama, se convirtió en otro de los policías asesinados al ser acribillado en su patrulla frente a la terminal de autobuses. Los agresores, en una pick-up negra, dispararon sin piedad, dejando un rastro de balas y miedo en las calles Hidalgo y Tercera.
La emboscada mortal en Ocampo-Moris
El clímax de esta serie de policías asesinados ocurrió el 7 de octubre, cuando tres elementos de la SSPE cayeron en una emboscada por miembros de “La Línea” en la carretera Ocampo-Moris. A las 6:30 de la mañana, 16 agentes en dos unidades fueron atacados cerca del kilómetro 42, resultando en tres muertes y cuatro heridos. Esta agresión premeditada ejemplifica la brutalidad con la que operan los grupos delictivos, dejando a Chihuahua en un estado de alerta permanente por los policías asesinados.
Estos incidentes no solo acumulan cifras de policías asesinados, sino que también erosionan la moral de las fuerzas de seguridad, haciendo que cada turno sea una ruleta rusa en medio de la guerra contra el crimen organizado.
En medio de esta crisis, las autoridades locales han intensificado operativos, pero los policías asesinados siguen siendo una realidad ineludible. Basado en información recopilada de reportes oficiales de la Fiscalía General del Estado, se evidencia que la mayoría de estos ataques ocurren en zonas de alta influencia criminal.
De acuerdo con datos proporcionados por la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y análisis de incidencias anuales, el patrón de violencia sugiere una escalada en emboscadas y enfrentamientos directos, lo que demanda una respuesta inmediata para proteger a los agentes.
Según estadísticas compiladas por organismos de seguridad y observatorios independientes, el incremento en policías asesinados en 2025, comparado con años previos, subraya la necesidad de estrategias más robustas contra el crimen organizado en Chihuahua.


