Abrir embalses en Chihuahua durante esta severa sequía sería un acto de irresponsabilidad absoluta, según han advertido legisladores federales que critican duramente la posible decisión del gobierno federal. Esta medida, impulsada para cumplir con el Tratado de Aguas de 1944, podría dejar a la región sin recursos vitales en un momento crítico, donde las lluvias han cesado por meses y el agua escasea alarmantemente. El debate surge en un contexto de tensiones políticas, donde la presidenta Claudia Sheinbaum parece priorizar evitar conflictos con el presidente estadounidense Donald Trump, en detrimento de las necesidades locales. Abrir embalses no solo agravaría la crisis hídrica, sino que representaría un desperdicio inaceptable para los agricultores y comunidades chihuahuenses que dependen de estas reservas.
El impacto de abrir embalses en la región
Abrir embalses como La Boquilla o El Granero implicaría liberar millones de metros cúbicos de agua que se necesitan urgentemente en Chihuahua. La sequía en Chihuahua ha persistido por alrededor de 90 días sin precipitaciones significativas, a pesar de un año inicialmente lluvioso. Legisladores coinciden en que abrir embalses en estas condiciones sería un disparate, ya que el agua se destinaría al pago del tratado internacional, dejando desprotegidos a los sectores agrícolas y ganaderos locales. El Tratado de Aguas 1944 establece obligaciones para México de entregar volúmenes específicos a Estados Unidos, pero la forma en que se cumple ha generado controversias recurrentes.
Consecuencias para la agricultura local
La agricultura en Chihuahua sufriría un golpe devastador si se decide abrir embalses. Los ciclos agrícolas dependen de estas presas en Chihuahua para irrigación, y sin ellas, miles de hectáreas podrían quedar improductivas. Abrir embalses ahora, en plena sequía en Chihuahua, equivaldría a sacrificar el futuro económico de la región por compromisos diplomáticos que podrían posponerse. Expertos en recursos hídricos advierten que esta acción no solo afectaría la producción de cultivos como el maíz y el trigo, sino que también incrementaría la vulnerabilidad ante cambios climáticos futuros. Abrir embalses sin considerar alternativas viables demuestra una falta de visión estratégica por parte del gobierno federal, criticado por su manejo centralizado de los recursos naturales.
Además, abrir embalses podría desencadenar protestas sociales similares a las ocurridas en años anteriores, cuando agricultores bloquearon presas para impedir su apertura. La sequía en Chihuahua ya ha forzado a muchos productores a reducir sus operaciones, y abrir embalses agravaría esta situación, llevando a posibles pérdidas económicas millonarias. El pago del tratado, que requiere 249 millones de metros cúbicos, debería buscarse en otras fuentes, como la presa La Amistad en Nuevo León, para no cargar exclusivamente a Chihuahua con esta obligación.
Opiniones críticas de legisladores federales
Abrir embalses ha sido calificado como una locura por el diputado federal Alfredo Lozoya, del partido Movimiento Ciudadano, quien enfatiza el desperdicio que representaría en un estado azotado por la sequía. Lozoya insta a un rechazo unificado en Chihuahua contra cualquier intento de abrir embalses, argumentando que las condiciones actuales no lo permiten. Su postura resalta la necesidad de priorizar el bienestar local sobre presiones internacionales, criticando implícitamente al gobierno de Morena por su aparente sumisión ante demandas externas.
La visión del senador Mario Vázquez
El senador panista Mario Vázquez, conocido por su oposición a la Ley de Aguas Nacionales, no cuenta con información confirmada sobre planes para abrir embalses en la presa El Granero, pero ve como positivo cualquier retraso que beneficie el ciclo agrícola venidero. Vázquez defiende que el agua para el Tratado de Aguas 1944 debe provenir de escurrimientos naturales, no de liberar reservas almacenadas. Abrir embalses, según él, contradice los principios del acuerdo y pone en riesgo la sostenibilidad hídrica de Chihuahua. Su crítica al manejo federal del agua subraya una desconexión entre las políticas nacionales y las realidades estatales.
Abrir embalses en este momento sería contraproducente, añade Vázquez, ya que la sequía en Chihuahua demanda conservación en lugar de extracción. El senador ha sido vocal en su rechazo a prácticas que favorecen intereses foráneos sobre los nacionales, posicionándose como un defensor de los recursos locales.
Posibilidades de diferir el pago del tratado
Abrir embalses no es inevitable, como lo señala el diputado priista Alejandro Domínguez, quien propone diferir el pago al siguiente quinquenio, tal como permite el Tratado de Aguas 1944. Domínguez acusa al gobierno federal de ceder ante presiones de Trump para evitar confrontaciones, en lugar de ejercer esta opción legal. Abrir embalses bajo estas circunstancias refleja una debilidad diplomática que perjudica directamente a estados como Chihuahua, donde la sequía en Chihuahua ya es un problema crónico.
Alternativas para evitar abrir embalses
En lugar de abrir embalses en Chihuahua, los legisladores sugieren extraer el volumen requerido de otras presas, como La Amistad, para distribuir la carga de manera equitativa. Esta alternativa evitaría agravar la sequía en Chihuahua y permitiría mantener reservas para emergencias futuras. Abrir embalses localmente ignoraría la extrema sequía que atraviesa todo México, demandando soluciones creativas y justas. El consenso entre diputados y senadores es claro: priorizar la conservación del agua en regiones vulnerables sobre compromisos apresurados.
Abrir embalses podría tener repercusiones políticas a largo plazo, erosionando la confianza en el gobierno federal de Claudia Sheinbaum y Morena. La crítica sensacionalista a esta posible decisión resalta cómo decisiones centralizadas ignoran las particularidades regionales, como la sequía en Chihuahua, que requiere enfoques adaptados y no uniformes.
En discusiones reportadas por publicaciones regionales, como aquellas en Chihuahua, se destaca la urgencia de replantear el cumplimiento del tratado sin sacrificar recursos locales. Declaraciones de figuras como Lozoya y Vázquez, recogidas en informes periodísticos locales, subrayan el rechazo generalizado a abrir embalses.
Según análisis compartidos en medios estatales, diferir el pago representa una estrategia viable que el gobierno debería considerar, evitando así el desperdicio innecesario. Fuentes legislativas, citadas en reportes de la zona norte de México, coinciden en que abrir embalses agravaría la crisis sin resolver el problema de fondo.
Informes de diarios como El Diario enfatizan que la posición crítica hacia el gobierno federal es compartida por diversos partidos, promoviendo un frente unido contra medidas que perjudiquen a Chihuahua. Estas referencias ilustran el consenso en torno a no abrir embalses en el actual contexto de sequía.


