Anticipan caída en la construcción del 15% en 2025

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La caída en la construcción impacta el panorama económico de México

Caída en la construcción representa uno de los desafíos más notorios para la economía mexicana en 2025, con proyecciones que estiman una contracción de entre el 14% y el 15% al cierre del año en comparación con el ejercicio previo. Este retroceso, anunciado por especialistas del sector, contrasta con el vigoroso desempeño registrado en 2024, un período que se describió como excepcionalmente favorable para las actividades de edificación e infraestructura. La principal causa detrás de esta caída en la construcción radica en el estancamiento de la inversión privada, agravado por la ausencia de un impulso sostenido en la inversión pública, lo que ha generado un efecto dominó en toda la cadena productiva.

En un contexto donde la estabilidad económica depende en gran medida de la dinamismo en el sector de la construcción, esta desaceleración no solo limita el crecimiento general, sino que también pone en jaque la generación de empleo y el desarrollo regional. A lo largo de 2025, las empresas constructoras han enfrentado restricciones presupuestarias y una menor demanda de proyectos, lo que ha llevado a una reorganización interna en muchas firmas. Sin embargo, a pesar de estas adversidades, el sector ha demostrado resiliencia al evitar cierres masivos de operaciones, manteniendo así una base operativa que podría servir de plataforma para una recuperación futura.

Causas principales de la caída en la construcción

La caída en la construcción se atribuye fundamentalmente a la cautela de los inversionistas privados, quienes han optado por posponer expansiones ante la incertidumbre macroeconómica. Factores como la volatilidad en los mercados internacionales y las políticas fiscales internas han contribuido a este panorama. Paralelamente, la inversión pública, que tradicionalmente actúa como motor estabilizador, ha experimentado recortes que han mermado la ejecución de obras clave en infraestructura vial, habitacional y comercial. Estos elementos combinados han reducido el volumen de contratos adjudicados, afectando directamente la rotación de recursos en el sector.

Expertos destacan que la interdependencia entre la inversión privada y la obra pública es crucial para mitigar la caída en la construcción. Cuando los gobiernos locales y federales destinan fondos a proyectos de envergadura, se genera un efecto multiplicador que incentiva la participación del sector privado, fomentando alianzas y subcontratos que revitalizan la economía. En el caso de México, la dependencia de estos flujos ha quedado evidenciada en la actual coyuntura, donde la falta de coordinación ha exacerbado los efectos negativos.

Impacto en el empleo y la cadena de suministro

Uno de los efectos más tangibles de la caída en la construcción es la pérdida de empleo, con cifras que indican alrededor de 7 mil puestos eliminados en los primeros meses del año, según registros institucionales. Esta reducción no solo afecta a los trabajadores directos en obras, sino que se extiende a proveedores de materiales, transportistas y servicios auxiliares, creando un círculo de contracción en la economía local. En regiones como Chihuahua, donde la construcción es un pilar del desarrollo, esta situación ha impulsado discusiones sobre la necesidad de diversificar las fuentes de ingresos para amortiguar tales shocks.

La cadena de suministro, por su parte, enfrenta presiones adicionales derivadas de la caída en la construcción. Proveedores de cemento, acero y maquinaria han reportado una disminución en las órdenes, lo que a su vez impacta en su capacidad operativa y genera excedentes no utilizados. Esta dinámica resalta la vulnerabilidad de un sector interconectado, donde la desaceleración en un eslabón debilita el conjunto. No obstante, hay señales de adaptación, con empresas que exploran nichos alternativos como la rehabilitación de estructuras existentes o proyectos de menor escala que requieren menos inversión inicial.

Proyecciones para 2026 y oportunidades de recuperación

Mirando hacia el horizonte, las expectativas para 2026 ofrecen un contrapunto optimista a la actual caída en la construcción. Analistas prevén un repunte impulsado por inversiones municipales en Chihuahua, Juárez y Parral, enfocadas en obra pública que podría revitalizar el sector. Estos proyectos, que incluyen mejoras en infraestructura urbana y conectividad, representan una oportunidad para reactivar la inversión privada, ya que suelen atraer capital complementario y generar empleo de calidad. La clave estará en la ejecución eficiente de estos planes, asegurando que los recursos se traduzcan en avances concretos.

En este sentido, la caída en la construcción de 2025 podría servir como lección para fortalecer mecanismos de financiamiento mixto, combinando esfuerzos públicos y privados. Iniciativas como la revisión de acuerdos comerciales, tales como el T-MEC, también juegan un rol pivotal al potencialmente destrabar inversiones pausadas en parques industriales y zonas de desarrollo. Actualmente, en Chihuahua se construyen tres parques industriales, con otros dos en fase de planificación, lo que podría alojar decenas de nuevas plantas y contrarrestar los efectos residuales de la contracción actual.

Desafíos estructurales y recomendaciones para el sector

La caída en la construcción subraya desafíos estructurales en el sector, como la dependencia excesiva de ciclos económicos volátiles y la necesidad de mayor innovación en prácticas sostenibles. Para contrarrestar estos riesgos, se recomienda una mayor integración de tecnologías digitales en la planificación y ejecución de proyectos, lo que podría reducir costos y mejorar la eficiencia. Además, fomentar la formación de mano de obra calificada es esencial para mantener la competitividad, especialmente en un mercado donde la atracción de inversión extranjera es crucial.

Otra área de enfoque es la promoción de la obra pública como catalizador, asegurando que los presupuestos se alineen con prioridades de largo plazo. En México, donde la infraestructura es un factor determinante para el crecimiento, invertir en vialidades, vivienda accesible y espacios públicos no solo mitiga la caída en la construcción, sino que contribuye al bienestar social. Expertos enfatizan que un enfoque proactivo en estas áreas podría transformar la actual desaceleración en una fase de transición hacia un modelo más resiliente.

En el ámbito regional, la caída en la construcción ha motivado a líderes económicos a abogar por políticas que incentiven la colaboración intergubernamental. Por instancia, la coordinación entre el estado de Chihuahua y el gobierno federal podría optimizar la distribución de fondos, maximizando el impacto en empleo y desarrollo. Esta estrategia no solo aborda la contracción inmediata, sino que posiciona al sector para capitalizar oportunidades emergentes, como el auge en energías renovables y construcciones ecológicas.

Referencias a análisis de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) indican que, pese a los retos, el sector mantiene un potencial significativo para impulsar el PIB nacional. Datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sobre empleo refuerzan la urgencia de intervenciones focalizadas, mientras que observaciones de Desarrollo Económico del Estado de Chihuahua (Desec) destacan el rol de tratados como el T-MEC en la reactivación.

En conversaciones con Julio Mercado Rodríguez, presidente de la CMIC, se resalta la importancia de apostar por la infraestructura como vía para un crecimiento virtuoso, un punto que resuena en foros económicos recientes. Asimismo, Jorge Cruz Camberos, de Desec, subraya la necesidad de revisar mecanismos comerciales para desbloquear capital estancado, basado en reportes sectoriales que proyectan beneficios a mediano plazo.

Estas perspectivas, extraídas de discusiones especializadas, pintan un panorama donde la caída en la construcción, aunque desafiante, no define el futuro del sector en México. Con ajustes estratégicos, el repunte parece viable, asegurando estabilidad económica para los años venideros.