Ejecutan a El Charrascas en un acto de violencia que sacude el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua. Este suceso, ocurrido el 5 de noviembre de 2025, pone de manifiesto la persistente inseguridad en regiones serranas del estado, donde la criminalidad organizada sigue cobrando vidas de figuras públicas y líderes locales. Higinio Montañez Ramos, conocido como El Charrascas, de 63 años y originario de la comunidad de Las Gallinas, fue hallado sin vida con múltiples impactos de bala en el camino de terracería de Puerto Colorado. Como ex presidente municipal del Partido Acción Nacional (PAN) en ese ayuntamiento durante el periodo 1999-2005, su asesinato genera alarma entre la clase política chihuahuense y resalta la vulnerabilidad de exfuncionarios en zonas de alto riesgo.
El hallazgo del cuerpo en Puerto Colorado
El descubrimiento de los restos de El Charrascas se produjo en una zona remota y accidentada, típica de la Sierra Tarahumara, donde el acceso es limitado y la presencia policial es intermitente. Autoridades locales reportaron que el cuerpo presentaba heridas de arma de fuego en distintas partes del torso y extremidades, lo que sugiere un ataque directo y sin piedad. Junto a él, se encontró otro cadáver no identificado, lo que complica la reconstrucción de los hechos y apunta a la posibilidad de un enfrentamiento o una emboscada coordinada. La Fiscalía Zona Sur de Chihuahua asumió el control de la escena, acordonando el área para recolectar evidencias cruciales en la investigación.
Detalles de la escena del crimen
En el sitio, peritos forenses recolectaron casquillos percutidos de calibres 7.62×39 y .308, municiones comúnmente asociadas a rifles de asalto utilizados por grupos delictivos en operativos de alto impacto. Estos elementos balísticos no solo confirman la naturaleza violenta del ataque, sino que también evocan patrones vistos en otros casos de ejecuciones en la región, donde la impunidad reina y las familias quedan en el desamparo. Ejecutan a El Charrascas en un contexto donde la justicia parece inalcanzable, dejando preguntas sobre la efectividad de las estrategias de seguridad implementadas por el gobierno estatal.
Antecedentes políticos de la víctima
Higinio Montañez Ramos, apodado El Charrascas por su carisma y arraigo en la comunidad, no era un extraño en la arena política de Guadalupe y Calvo. Su liderazgo en el PAN durante los años 90 y principios de los 2000 lo posicionó como una figura clave en la oposición local, defendiendo causas como el desarrollo rural y la lucha contra la corrupción en un municipio marcado por la pobreza y el aislamiento geográfico. Tras dejar el cargo, se mantuvo activo en círculos partidistas, asesorando a candidatos y participando en foros comunitarios. Su trayectoria limpia contrastaba con el panorama turbulento de la sierra, donde la infiltración del crimen en la política es un secreto a voces.
El impacto en el PAN chihuahuense
La muerte de El Charrascas representa un golpe duro para el PAN en Chihuahua, un partido que ha visto mermada su influencia en los últimos años ante el avance de otras fuerzas políticas. Dirigentes locales han expresado consternación, recordando su dedicación inquebrantable a la democracia municipal. Este suceso podría desencadenar una revisión interna sobre la protección a militantes en zonas calientes, y resalta cómo la violencia política erosiona la confianza ciudadana en las instituciones. Ejecutan a El Charrascas, y con él se va un símbolo de resistencia en un territorio donde el miedo silencia voces disidentes.
Contexto de violencia en Guadalupe y Calvo
Guadalupe y Calvo, enclavado en la Sierra Madre Occidental, ha sido epicentro de disputas entre carteles rivales por el control de rutas de narcotráfico y recursos naturales. En los últimos cinco años, el municipio ha registrado decenas de homicidios relacionados con la delincuencia organizada, incluyendo ataques a jornaleros, maestros y ahora exlíderes políticos. La dispersión geográfica complica las labores de vigilancia, y la falta de inversión en infraestructura de seguridad agrava el problema. Casos similares, como el de otros activistas indígenas en la zona, ilustran un patrón de terror que ahuyenta inversiones y desplaza poblaciones enteras.
Posibles móviles detrás del atentado
Aunque las autoridades no han revelado hipótesis oficiales, analistas locales especulan que el asesinato podría vincularse a rencillas por tierras comunales o represalias por su postura anticomunitaria contra el avance del crimen. El Charrascas había denunciado públicamente amenazas en años pasados, pero sin medidas de protección adecuadas, su vulnerabilidad quedó expuesta. Ejecutan a El Charrascas en un momento en que la región clama por intervenciones federales más robustas, cuestionando si las promesas de pacificación se traducen en acciones concretas o permanecen en el papel.
Respuesta de las autoridades y sociedad
La Fiscalía General del Estado de Chihuahua ha desplegado un equipo multidisciplinario para indagar el homicidio, incluyendo análisis balísticos y peritajes de necropsia que podrían arrojar luz sobre la hora exacta del crimen y el número de agresores. Mientras tanto, la sociedad civil en Guadalupe y Calvo organiza vigilias en memoria de la víctima, exigiendo mayor presencia de la Guardia Nacional en caminos vecinales. Este evento subraya la urgencia de políticas integrales que aborden no solo la represión, sino las raíces socioeconómicas de la violencia, como el desempleo juvenil y la marginación indígena.
Lecciones de un crimen impune
En un estado donde los índices de impunidad superan el 90%, el caso de El Charrascas se suma a una lista interminable de tragedias sin resolución. Organizaciones de derechos humanos han llamado a una auditoría de los fondos asignados a seguridad en la sierra, argumentando que la corrupción diluye esfuerzos genuinos. Ejecutan a El Charrascas, y la comunidad se pregunta si su muerte catalizará cambios o se convertirá en otra estadística olvidada en reportes anuales. La prensa regional, siempre atenta a estos brotes de inseguridad, documenta cada detalle para mantener viva la memoria colectiva.
La ejecución de El Charrascas deja un vacío en la política local que tardará en llenarse, recordándonos la fragilidad de la democracia en contextos de alta conflictividad. Familias como la de Montañez Ramos enfrentan ahora no solo el duelo, sino la incertidumbre de vivir en un lugar donde la ley parece opcional. Expertos en criminología sugieren que fortalecer la inteligencia comunitaria y capacitar a líderes en autodefensa podría mitigar riesgos futuros, aunque tales medidas requieren voluntad política sostenida.
En las semanas previas, reportes de medios independientes habían alertado sobre un incremento en patrullajes irregulares en Puerto Colorado, lo que añade capas de misterio al suceso. Investigadores forenses, según filtraciones a diarios locales, analizan patrones de movilidad de la víctima para trazar el itinerario del ataque. Estas piezas del rompecabezas, aunque preliminares, podrían conducir a detenciones si se actúa con celeridad.
Por otro lado, el Comité Ejecutivo Estatal del PAN emitió un comunicado lamentando la pérdida, destacando el legado de servicio público de El Charrascas en foros como el de la transparencia municipal. Fuentes cercanas a la fiscalía, consultadas bajo anonimato, indican que no se descartan vínculos con disputas territoriales ancestrales, comunes en comunidades rarámuri. Así, mientras la investigación avanza a paso lento, la sierra de Chihuahua sigue siendo un polvorín donde la paz es un lujo efímero.


