La ocultación que alarma a Chihuahua
La ocultación de homicidios se ha convertido en una práctica recurrente en la Fiscalía Zona Occidente desde que Juan Carlos Portillo Coronado asumió el mando. Lejos de tranquilizar a la población, esta ocultación genera desconfianza y multiplica el miedo en comunidades serranas donde la violencia no da tregua. Casos graves quedan en el limbo informativo hasta que las redes sociales obligan a las autoridades a reconocerlos.
Ejemplo en Temósachic: días de silencio
La ocultación alcanzó niveles alarmantes la semana pasada en Temósachic. Un hombre fue asesinado a balazos y la Fiscalía guardó silencio absoluto durante varios días. Solo cuando familiares y vecinos difundieron imágenes en Facebook la dependencia emitió un escueto boletín. Esta demora no solo retrasa la investigación, sino que permite que los responsables ganen terreno.
Expertos en criminología señalan que la ocultación de homicidios distorsiona las estadísticas oficiales y dificulta la asignación de recursos policíacos. En Chihuahua, donde el índice de letalidad supera la media nacional, cada caso oculto es un eslabón perdido en la cadena de justicia.
Ataque al “11” y la muerte del “10”
La ocultación volvió a repetirse hace unos días con el ataque armado contra el líder criminal conocido como “El 11”. Inicialmente, voceros de la Fiscalía negaron cualquier incidente. Horas después, el fiscal general César Jáuregui Moreno tuvo que salir al paso: confirmó los “plomazos” y reveló que el objetivo sobrevivió, pero su lugarteniente “El 10” apareció sin vida en un paraje de Cuauhtémoc.
¿Estrategia o improvisación?
Analistas consultados por medios locales cuestionan si esta ocultación responde a una orden superior o a la simple incapacidad operativa. Lo cierto es que cada negación inicial alimenta rumores y versiones falsas que circulan en WhatsApp y TikTok, agravando la psicosis colectiva en la sierra.
La ocultación también afecta a las víctimas colaterales. Familiares del “10” esperaron casi 48 horas para recibir información oficial sobre el cuerpo, tiempo suficiente para que el crimen organizado borrara evidencias en la escena.
Nonoava: fuego, calcinados y más silencio
El viernes pasado la ocultación alcanzó su punto más crítico en Nonoava. Sicarios incendiaron casas, vehículos y, según testigos, ejecutaron a tres personas que luego calcinaron. La Fiscalía esperó a que videos del incendio inundaran Instagram antes de confirmar el hallazgo de los cuerpos.
Vecinos reportan que patrullas llegaron al lugar seis horas después de los primeros disparos. Durante ese lapso, la ocultación permitió que los agresores huyeran hacia Guerrero. Hoy, las familias desplazadas exigen respuestas que la dependencia sigue dosificando.
Impacto en la estadística oficial
De enero a octubre de 2025, Chihuahua acumula más de 1,200 carpetas por homicidio doloso, según datos de la propia Fiscalía. Sin embargo, activistas documentan al menos 87 casos que tardaron más de 72 horas en aparecer en los reportes diarios. La ocultación, por tanto, no reduce la violencia; solo la maquilla.
Organizaciones como Causa en Común han advertido que esta práctica viola el derecho a la verdad y obstaculiza la rendición de cuentas. En Nonoava, por ejemplo, aún no hay detenidos ni líneas de investigación públicas.
Consecuencias de la ocultación sistemática
La ocultación debilita la credibilidad de Juan Carlos Portillo Coronado y del fiscal general César Jáuregui. Cada caso que sale a la luz por presión ciudadana demuestra que la estrategia de “no informar para no alarmar” fracasa estrepitosamente. En Cuauhtémoc y Guerrero, comerciantes cerraron temprano toda la semana por miedo a represalias que la autoridad minimiza.
Periodistas de La Opción de Chihuahua fueron los primeros en publicar las imágenes de Nonoava, obligando a la Fiscalía a reaccionar. Semanas antes, reporteros independientes destaparon el asesinato de Temósachic. Esta dinámica convierte a la prensa y a las redes en el verdadero canal oficial de información.
Habitantes consultados por medios locales coinciden: prefieren conocer la verdad aunque duela, antes que vivir en la incertidumbre que genera la ocultación. Mientras la Fiscalía Zona Occidente persista en esta política, la violencia seguirá creciendo en la sombra.


