Operativos permanentes: ¿dónde están realmente?
Operativos en Cuauhtémoc se anunciaron con bombo y platillo como la gran solución para frenar la violencia en esta zona de Chihuahua, pero la realidad pinta otro panorama. Seis personas han sido asesinadas en los últimos días mientras supuestamente cientos de elementos policiales patrullan las calles. La pregunta que todos se hacen es simple: ¿dónde están esos operativos en Cuauhtémoc que prometieron blindar el municipio?
La Plataforma Centinela, con sus múltiples cámaras que “todo lo ven”, parece servir de adorno. Los malandros actúan con total impunidad, ejecutando a sus víctimas en plena luz del día. Los operativos en Cuauhtémoc, que incluyen participación estatal y municipal, brillan por su ausencia en los barrios donde más se necesita presencia policiaca. En cambio, circulan fuertes rumores sobre el verdadero destino de las fuerzas del orden.
¿Cuidando nueces en lugar de vidas?
Voces cercanas al tema aseguran que gran parte del personal de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado se encuentra resguardando cosechas de nogal. Los acaudalados productores de nuez, con amplios recursos para contratar seguridad privada, reciben vigilancia gratuita cortesía del erario. Los operativos en Cuauhtémoc, según estas versiones, se desviaron hacia los huertos de alto valor económico mientras la ciudadanía queda desprotegida.
Este desvío genera sospechas de corrupción. Se habla de “buen billete” que cambia de manos para garantizar protección exclusiva. Los operativos en Cuauhtémoc que debían combatir el narcotráfico y el crimen organizado terminan beneficiando a unos cuantos empresarios. La impunidad con la que operan los delincuentes contrasta con el celo mostrado en los campos nogaleros.
Plataforma Centinela: millones invertidos, cero resultados
La tecnología de punta que costó millones de pesos al gobierno de Chihuahua parece inútil frente a la delincuencia. Cámaras de alta resolución graban todo, pero las detenciones brillan por su ausencia. Los operativos en Cuauhtémoc contaban con este sistema como su gran aliado; hoy es símbolo de ineficacia. Los criminales conocen los puntos ciegos y actúan sin temor a ser identificados.
Vecinos de colonias populares reportan balaceras nocturnas sin respuesta policial. Los operativos en Cuauhtémoc se reducen a convoyes que circulan por avenidas principales para cumplir con la foto, mientras callejones y periferias quedan a merced de los grupos delictivos. La sensación de abandono crece entre la población que paga impuestos para su seguridad.
Seis homicidios en una semana: la cifra que duele
Los seis asesinatos registrados en menos de siete días marcan un récord negativo para el municipio. Ejecuciones a plena luz del día, cuerpos abandonados en la vía pública y mensajes intimidantes son el pan de cada día. Los operativos en Cuauhtémoc no han logrado ni una sola captura relacionada con estos crímenes. La estadística oficial habla de “acciones coordinadas”, pero la calle cuenta otra historia.
Familias enteras viven con el Jesús en la boca. Comerciantes cierran temprano por miedo a extorsiones. Los operativos en Cuauhtémoc que debían devolver la tranquilidad se convirtieron en una burla para los criminales, quienes operan con mayor descaro que nunca. La falta de resultados tangibles alimenta la desconfianza hacia las autoridades.
Corrupción: el cáncer que devora la seguridad
Los rumores sobre pagos bajo la mesa no son nuevos en Chihuahua. Productores de nuez con influencias políticas obtienen escoltas completas mientras el resto sufre. Los operativos en Cuauhtémoc se fragmentan entre quienes pagan y quienes no. Esta práctica pervierte el sentido mismo de la seguridad pública, convirtiéndola en un servicio VIP para ricos.
Policías estatales asignados a custodiar cargamentos de nuez dejan desprotegidas las colonias de alto riesgo. Los operativos en Cuauhtémoc pierden efectivos valiosos en tareas que deberían cubrir empresas privadas. El resultado: más muertos, más miedo y menos confianza en las instituciones.
Columnistas locales como los de Cambio y Fuera han documentado durante meses estas irregularidades. Reportajes de La Opción de Chihuahua señalan que la desviación de recursos no es casualidad, sino política deliberada. Incluso reporteros de campo confirman que los convoyes oficiales se estacionan frente a bodegas de nuez en lugar de patrullar zonas rojas. Estas observaciones, publicadas en ediciones recientes, coinciden con el testimonio de vecinos que ven pasar las unidades hacia los huertos y nunca regresan al centro.
La Secretaría de Seguridad Pública del Estado guarda silencio ante las acusaciones. Ningún funcionario ha explicado por qué los operativos en Cuauhtémoc priorizan cultivos sobre vidas humanas. Mientras tanto, la sociedad civil exige auditorías externas y rotación inmediata de mandos. La presión crece, pero la respuesta sigue siendo la misma: más promesas y cero acciones.
En resumen, los operativos en Cuauhtémoc representan el fracaso más evidente de la estrategia de seguridad en Chihuahua. Seis crímenes sin resolver, cámaras que no detienen balas y policías convertidos en guardias privados configuran un cóctel explosivo. La ciudadanía merece respuestas concretas, no más discursos huecos desde el palacio municipal.
