Bombas molotov provocan terror en colonia El Granjero
Bombas molotov irrumpieron en la madrugada del 25 de octubre de 2025 en Ciudad Juárez, convirtiendo una tranquila bodega de frutas en un infierno de llamas que devoró cinco vehículos y dejó al descubierto la fragilidad de los comercios ante la delincuencia organizada. El ataque ocurrió exactamente a las 02:20 horas en la distribuidora Frudely, ubicada en el cruce de las calles Tuna y Sorgo, en la colonia El Granjero, un sector donde los vecinos aún tiemblan al recordar cómo el fuego iluminó la noche y el olor a gasolina quemada invadió el aire.
Desconocidos lanzaron cuatro bombas molotov desde una barda cercana, según confirmaron peritos de Bomberos. El dueño, Alejandro A. G., de 63 años, llegó al lugar desconcertado: no había velador, no había amenazas previas conocidas, pero el mensaje era claro. Este no fue un accidente; fue un acto deliberado que expone cómo las bombas molotov se han convertido en el arma preferida para intimidar a empresarios que resisten el pago de extorsión en Juárez.
Daños millonarios: cinco unidades reducidas a chatarra
El fuego no perdonó. Una Chevrolet Express 3500 café 2006, una Ford F-250 Super Duty 2012, una Ford F-450 XL Super Duty 2007 y dos Nissan Panel NV200 quedaron calcinadas. Los Bomberos del Distrito Sur combatieron las llamas durante horas, evitando que el incendio se extendiera a viviendas colindantes. La Secretaría de Seguridad Pública Municipal acordonó la zona mientras residentes observaban atónitos cómo bombas molotov transformaban en minutos el patrimonio de una familia en cenizas.
La Fiscalía del Distrito Norte abrió carpeta por delitos de daños y lesiones, aunque hasta ese momento no había detenidos. Sin embargo, la investigación avanzó rápido: videograbaciones captaron a dos sujetos encapuchados arrojando los artefactos. Días después, el 4 de noviembre, detectives de la SSPE capturaron a cuatro presuntos responsables, incluyendo a Jesús Manuel “N”, de 24 años, encontrado con marihuana y coincidiendo con las características de uno de los agresores.
Extorsión: el cáncer que devora comercios en Juárez
Este ataque con bombas molotov no es aislado. En lo que va de 2025, Juárez registra un repunte alarmante de extorsiones telefónicas y presenciales contra fruterías, talleres y tienditas. Grupos como “La Empresa” y remanentes de cárteles exigen “cuotas” semanales a cambio de “protección”. Quienes se niegan reciben visitas nocturnas con bombas molotov o balazos. Datos de Canaco revelan que al menos 15 negocios han cerrado este año por miedo a represalias similares.
Patrón de violencia: de la amenaza al incendio
El modus operandi es idéntico: llamadas anónimas, mensajes por WhatsApp y, si no pagan, bombas molotov en la madrugada. En septiembre, un taller mecánico en Córdova Américas perdió dos BMW de lujo por el mismo método. En agosto, tráileres de materiales en Veracruz ardieron igual. En Tijuana, el año pasado, 13 tractocamiones de una frutería fueron calcinados. Juárez, lamentablemente, lidera la estadística: un incendio intencional cada tres horas, según Bomberos, muchos provocados por bombas molotov como advertencia.
La impunidad alimenta el círculo. Comerciantes temen denunciar; prefieren cerrar o pagar. Alejandro A. G. declaró no tener enemigos conocidos, pero en Juárez eso ya no importa: negarse a la extorsión convierte cualquier negocio en blanco fácil para las bombas molotov.
Respuesta institucional: ¿llegará a tiempo?
Policías del Distrito Sur y Bomberos actuaron con rapidez, pero la prevención falla. La SSPE promete reforzar patrullajes en zonas comerciales y analizar más cámaras. Cuatro detenidos por el caso Frudely enfrentan cargos graves, pero la ciudadanía exige resultados estructurales: desmantelar redes de extorsionadores, no solo apagar fuegos provocados por bombas molotov.
Vecinos de El Granjero organizan rondines ciudadanos; instalaron alarmas vecinales y grupos de WhatsApp para alertar sobre vehículos sospechosos. “No podemos esperar a que lancen bombas molotov en nuestra casa”, comentó una residente anónima a reporteros locales.
El Diario de Chihuahua y Diario.mx cubrieron el suceso desde el primer minuto, destacando cómo el ataque a Frudely simboliza el drama diario de cientos de empresarios. Puente Libre y TV Azteca Chihuahua difundieron videos del incendio, mostrando columnas de humo negro que alertaron a medio Juárez. Estas coberturas periodísticas mantienen viva la exigencia de justicia.
Autoridades estatales admitieron en conferencias posteriores que la ola de bombas molotov responde a disputas internas entre células delictivas por el control del narcomenudeo en el sur de la ciudad. Mientras tanto, Frudely reabre con pérdidas millonarias, pero con el mensaje claro: en Juárez, resistir la extorsión puede costar todo.
La detención de los cuatro sospechosos, reportada ampliamente por medios locales, ofrece un rayo de esperanza. Sin embargo, hasta que no caigan los líderes que ordenan lanzar bombas molotov, la noche juarense seguirá oliendo a gasolina y miedo.


