35 feminicidios en Chihuahua: el último caso que estremece
35 feminicidios en Chihuahua marcan un 2025 de terror para las mujeres. El más reciente golpeó la colonia 11 de Febrero: Maribel R. G., de 35 años, apareció estrangulada en la sala de su propia casa. Su esposo alegó haberla encontrado muerta al volver del trabajo, pero la Fiscalía Especializada en Mujeres (FEM) lo señala como principal sospechoso. La necropsia confirmó asfixia por estrangulamiento, sumando así el caso número 35 al negro registro estatal.
35 feminicidios en Chihuahua no son solo cifras: son vidas arrancadas con saña. La mayoría ocurrieron en el hogar, a manos de parejas o exparejas. Este patrón de violencia íntima se repite en Juárez, Cuauhtémoc, Parral y Guadalupe y Calvo, donde la impunidad alimenta el siguiente crimen.
Casos que gritan impunidad en Chihuahua
Alejandra Judith: 32 años, traicionada por su novio
En mayo, Alejandra Judith A. C. desapareció tras un supuesto asalto. Su novio Édgar Alonso A. inventó la historia, pero confesó el asesinato. La joven de Ahumada recibió puñaladas mortales en cuello y tórax. Hoy Édgar cumple 30 años de cárcel, uno de los pocos feminicidas castigados entre los 35 feminicidios en Chihuahua.
Cornelia R. T.: estrangulada y abandonada
Cornelia, de 43 años y originaria de Sinaloa, fue hallada en una carrucha de la colonia Agrícola Francisco Villa. Sus hijas la reportaron ausente el 13 de mayo; al día siguiente apareció sin vida. La causa: asfixia mecánica. Nadie está detenido, otro expediente que engrosa los 35 feminicidios en Chihuahua sin justicia.
Violencia laboral y policial: el horror dentro de instituciones
Nubia Idalí M. G. trabajaba en el Centro de Justicia para Mujeres en Cuauhtémoc. Su esposo, el comandante Ernesto Alonso Hernández, le disparó frente a la Fiscalía y luego se suicidó. Ella murió en el hospital. Un agente de la SSPE asfixió a Teresa R. M. en un hotel y se quitó la vida. Lizbeth Lucero Zapién, maestra en Parral, recibió golpes letales en la cabeza. Estos crímenes dentro de espacios que deberían proteger elevan la alarma sobre los 35 feminicidios en Chihuahua.
Silvia Manola R. fue apuñalada por su compadre en Turuachito. Miriam Selene V. A. en Guachochi y Elizabeth G. G. en Nuevo Casas Grandes completan la lista de víctimas olvidadas. Isabel N. R., de 30 años, apareció en vías de ferrocarril en Juárez; su caso aún no se clasifica oficialmente, pero huele a feminicidio.
El engaño que llevó a la captura: bullying mortal
Liliana Aydeé E. L. sufría acoso constante de su jefa María Aydeé R. A. y la pareja de esta, Israel Arturo M. D. El 24 de abril la asesinaron afuera de su casa. Huyeron, pero María denunció falsamente a Israel por robarle a su bebé. La policía descubrió la orden de aprehensión por feminicidio. Joselyn Guzmán, vocera de la FEM, detalló cómo la mentira los delató.
Karla Jaqueline Espinoza, de 30 años, apareció con bolsa en la cabeza en Cerradas de Oriente. Su esposo Carlos David fue detenido, pero liberado por falta de pruebas. En Gran Morelos, el jefe de seguridad Ricardo D. R. baleó a Julissa G. J. tras un baile; alegó “accidente”, pero enfrenta cargos.
Chihuahua entre los estados más peligrosos
Los 35 feminicidios en Chihuahua colocan al estado en el top nacional de violencia de género. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública ubica a la entidad entre las siete que concentran la mitad de casos del país. Pese a anuncios de reducción del 22 % en años anteriores, 2025 pinta peor. La Fiscalía General del Estado presume operativos, pero las calles siguen sangrando.
El Diario de Chihuahua publicó el recuento completo el 24 de octubre, detallando cada estrangulamiento, cada puñalada. Reportes de la Agencia Estatal de necropsias confirman anemia aguda, surcos equimóticos y laceraciones. La vocera Joselyn Guzmán aparece una y otra vez explicando capturas que no frenan la ola.
Organismos como el Congreso del Estado exigieron en mayo justicia por 14 casos acumulados; cinco meses después suman 35 feminicidios en Chihuahua. El portal fiscalia.chihuahua.gob.mx lista vinculaciones, pero las familias solo ven tumbas. Ni refugios ni protocolos detienen la saña que convierte hogares en tumbas.


