Derecho al cuidado incorporado en ley de Chihuahua

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El derecho al cuidado representa un avance fundamental en la legislación social de Chihuahua, donde el Congreso del Estado ha aprobado una reforma que integra este principio esencial en la Ley de Desarrollo Social y Humano. Esta iniciativa, impulsada por diputadas y diputados comprometidos con la equidad de género, busca transformar la realidad de miles de familias al reconocer el valor invisible del trabajo de cuidados. En un contexto donde las mujeres asumen la mayor carga de estas responsabilidades, esta medida no solo visibiliza su esfuerzo, sino que obliga al gobierno estatal y municipal a planificar recursos específicos para apoyarlo. El derecho al cuidado, entendido como el acceso a servicios que permitan cuidar y ser cuidados con dignidad, se posiciona ahora como un pilar igualitario, alineado con estándares internacionales de derechos humanos.

La aprobación de esta reforma llega en un momento clave para Chihuahua, un estado donde más del 30% de los hogares son encabezados por mujeres que enfrentan desafíos diarios para equilibrar el cuidado familiar con sus aspiraciones personales y laborales. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las mexicanas dedican en promedio 39 horas semanales a tareas no remuneradas de cuidado, en contraste con las 15 horas de los hombres. Este desequilibrio no solo perpetúa desigualdades de género, sino que contribuye a la pobreza estructural, ya que el trabajo de cuidado representa el 24.2% del Producto Interno Bruto nacional sin ser valorado económicamente. Incorporar el derecho al cuidado en la ley estatal corrige este vacío, promoviendo una corresponsabilidad que involucre al Estado, la iniciativa privada y la comunidad.

Reforma legislativa: Un paso hacia la equidad en el cuidado

La iniciativa de decreto fue presentada por la diputada Alma Yesenia Portillo Lerma, de Movimiento Ciudadano, en coautoría con el diputado Francisco Adrián Sánchez Villegas. Aprobada por mayoría de votos en el Congreso de Chihuahua, esta reforma adiciona y modifica artículos clave de la Ley de Desarrollo Social y Humano. El objetivo principal es elevar el derecho al cuidado al mismo nivel que derechos fundamentales como la salud, la educación o la vivienda. De esta manera, el derecho al cuidado se define explícitamente como el acceso a cuidados necesarios a lo largo de la vida, en condiciones de dignidad, calidad y corresponsabilidad social, además de garantizar tiempo propio para el desarrollo personal, laboral y comunitario.

Impacto en la planeación pública del derecho al cuidado

Uno de los cambios más significativos se da en el Artículo 21 de la ley, que ahora obliga al gobierno estatal y a los municipios a incorporar políticas, estrategias, programas y metas específicas en sus planes de desarrollo. Esto significa que el derecho al cuidado no quedará en el papel; se traducirá en acciones concretas, como la creación de centros de atención infantil, servicios de cuidado diurno para adultos mayores y apoyo especializado para personas con discapacidad. En Chihuahua, donde la precariedad laboral afecta desproporcionadamente a las mujeres cuidadoras, esta disposición podría reducir la brecha de acceso a la seguridad social y fomentar entornos laborales más inclusivos. La implementación de estas estrategias fortalecerá la resiliencia familiar y comunitaria, permitiendo que más personas participen activamente en la economía formal.

El derecho al cuidado también promueve la corresponsabilidad social, un concepto que invita a repensar las dinámicas familiares tradicionales. Históricamente, el cuidado ha sido invisibilizado y cargado sobre hombros femeninos, limitando su autonomía y perpetuando ciclos de desigualdad. Con esta reforma, se busca distribuir esa responsabilidad de manera equitativa, involucrando a hombres, instituciones y empresas. Por ejemplo, las políticas podrían incentivar licencias parentales compartidas o subsidios para guarderías, lo que no solo beneficiaría a las mujeres, sino que enriquecería el tejido social de Chihuahua al priorizar el bienestar colectivo.

Desigualdad de género y el rol del derecho al cuidado

En México, la desigualdad de género en el ámbito del cuidado es un problema arraigado que esta reforma estatal aborda de frente. Las estadísticas del INEGI revelan una brecha alarmante: mientras las mujeres invierten casi el triple de tiempo en tareas domésticas y de cuidado, los hombres se benefician de mayor libertad para dedicarse a actividades remuneradas. Esta disparidad no solo afecta la salud mental y física de las cuidadoras, sino que frena el progreso económico del país. En Chihuahua, con su alta tasa de hogares monoparentales femeninos, el derecho al cuidado emerge como una herramienta para combatir la pobreza multidimensional, ofreciendo redes de apoyo que liberen tiempo y recursos para la educación y el empleo.

Beneficios para familias y comunidades en Chihuahua

La integración del derecho al cuidado en la legislación local tendrá repercusiones directas en la calidad de vida de las familias chihuahuenses. Imagínese comunidades donde los padres y madres puedan equilibrar sus roles sin sacrificar su desarrollo personal; donde los abuelos reciban atención digna sin sobrecargar a sus hijos; donde las personas con discapacidad cuenten con servicios accesibles. Esta visión no es utópica, sino el resultado de una planeación informada que coloca al ser humano en el centro. Además, al alinear la ley con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 5.4) de la ONU, Chihuahua se posiciona como líder en políticas de género progresivas, atrayendo posibles colaboraciones internacionales para fortalecer sus programas.

La diputada Portillo Lerma enfatizó durante el debate que el cuidado es la base de todos los derechos humanos, ya que sin él, la dignidad y el desarrollo integral son imposibles. Su iniciativa no solo responde a demandas locales, sino que dialoga con tratados como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), ratificada por México. En este sentido, el derecho al cuidado trasciende lo local para convertirse en un modelo replicable en otros estados, fomentando una red nacional de apoyo que mitigue las desigualdades estructurales.

Desafíos y oportunidades en la implementación

Aunque la aprobación es un triunfo, la verdadera prueba del derecho al cuidado radicará en su ejecución. Los gobiernos estatales y municipales deberán asignar presupuestos adecuados y capacitar a funcionarios para diseñar programas efectivos. En Chihuahua, donde recursos limitados han sido un obstáculo histórico, esta reforma podría catalizar alianzas con el sector privado, como empresas que ofrezcan flexibilidad laboral a cambio de incentivos fiscales. Asimismo, la evaluación periódica de metas en los planes de desarrollo asegurará que el derecho al cuidado no sea olvidado, sino que evolucione con las necesidades cambiantes de la población.

Expertos en políticas sociales destacan que iniciativas como esta pueden reducir la carga económica invisible del cuidado, estimada en miles de millones de pesos anuales. Al formalizar su reconocimiento, Chihuahua no solo invierte en equidad de género, sino en capital humano: mujeres empoderadas que contribuyen más al PIB, familias estables que impulsan la cohesión social. El derecho al cuidado, por ende, se convierte en un motor de desarrollo sostenible, alineado con visiones progresistas que priorizan la inclusión sobre la indiferencia.

Hacia un futuro de corresponsabilidad social

La reforma también abre puertas a innovaciones en servicios comunitarios, como apps para coordinar cuidados vecinales o talleres de autocuidado en escuelas. Estas herramientas modernas complementarán los esfuerzos institucionales, haciendo que el derecho al cuidado sea accesible incluso en zonas rurales de Chihuahua. Al final, esta ley no es solo un texto jurídico, sino un compromiso ético con la dignidad humana, recordándonos que el progreso se mide por cómo tratamos a los más vulnerables.

En conversaciones con legisladores locales, se menciona que esta aprobación se inspira en modelos exitosos de otros países latinoamericanos, donde sistemas de cuidado han transformado realidades familiares. Además, reportes de organismos como la ONU subrayan la urgencia de tales medidas en regiones con alta desigualdad, como el norte de México. Finalmente, el Periódico Oficial del Estado publicará pronto los detalles finales, permitiendo que la sociedad civil supervise su aplicación efectiva.