Proponen reducir costo del pasaporte mexicano

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Reducir costo del pasaporte mexicano se ha convertido en una demanda urgente para miles de familias en Chihuahua y el resto del país, especialmente en regiones fronterizas donde cruzar a Estados Unidos representa un verdadero obstáculo económico. El diputado Francisco Sánchez, de Movimiento Ciudadano, ha elevado la voz al presentar una iniciativa en el Congreso de la Unión para bajar el precio de este documento esencial de 4 mil 120 pesos a solo 2 mil 60 pesos, lo que podría aliviar la carga financiera para quienes necesitan viajar por trabajo, salud o estudios. Esta propuesta no solo cuestiona la política centralista del gobierno federal, sino que pone en el centro el impacto real en la vida cotidiana de los mexicanos.

El alto precio actual del pasaporte mexicano: una barrera infranqueable

El costo del pasaporte mexicano actual, que alcanza los 4 mil 120 pesos para una vigencia de 10 años, lo posiciona como el tercero más caro del mundo, superando incluso a documentos en países con economías mucho más robustas. Esta cifra, que parece desproporcionada, se suma a otros gastos inevitables como el de la visa estadounidense, que a partir del 1 de octubre de 2025 aumentará de 185 dólares a 435 dólares, elevando el total para cruzar la frontera a más de 12 mil pesos por persona. Para una familia de cuatro integrantes, esto significa casi 50 mil pesos solo en trámites, una suma que puede significar meses de ahorro o el aplazamiento indefinido de oportunidades vitales.

En Chihuahua, donde la frontera con Estados Unidos es un pulmón económico para el empleo y el comercio, esta situación se agrava. Muchos chihuahuenses dependen de viajes frecuentes para atender emergencias médicas en clínicas del otro lado, o para enviar a sus hijos a universidades accesibles. El diputado Sánchez ha denunciado que esta estructura de costos refleja una desconexión total del gobierno federal con las realidades locales, priorizando recaudación sobre accesibilidad. "Es una política fallida que castiga a las familias trabajadoras", afirmó durante la presentación de su iniciativa, recordando que el trámite del pasaporte debería ser un derecho facilitado, no un lujo.

Impacto en las familias fronterizas

El impacto de no reducir el costo del pasaporte mexicano va más allá de los números: divide familias, limita el acceso a educación superior y frena el desarrollo económico regional. Imagina a un padre de familia en Ciudad Juárez que debe elegir entre pagar el pasaporte para su hija y cubrir el alquiler mensual. Casos como este son comunes en estados como Chihuahua, Sonora y Baja California, donde el 70% de la población vive a menos de 100 kilómetros de la frontera. Según datos del Instituto Nacional de Migración, en 2024 se emitieron más de 1.5 millones de pasaportes en México, pero el costo elevado ha reducido las solicitudes en un 15% en comparación con años anteriores, afectando particularmente a los sectores de bajos ingresos.

Esta barrera no solo afecta la movilidad personal, sino que también repercute en el turismo interno y el intercambio cultural. Expertos en migración señalan que un pasaporte más asequible impulsaría el intercambio educativo, permitiendo que más estudiantes mexicanos accedan a programas binacionales sin endeudarse. Además, en un contexto de inflación que ya presiona los bolsillos familiares, mantener estos precios altos equivale a una política regresiva que ignora las necesidades de los más vulnerables.

Propuesta de reforma: hacia un pasaporte accesible para todos

La iniciativa del diputado Francisco Sánchez busca reformar la Ley de Migración y el reglamento de la Secretaría de Relaciones Exteriores para fijar un tope máximo de 2 mil 60 pesos por el pasaporte de 10 años, con descuentos progresivos para vigencias menores. Esta medida, presentada el 22 de septiembre de 2025 ante el Congreso, urge a los legisladores federales a aprobarla de manera exprés, argumentando que el ahorro generaría un impacto multiplicador en la economía local. Por ejemplo, si una familia ahorra 8 mil pesos en total (2 mil por persona), esos recursos podrían redirigirse a educación o salud, fortaleciendo el tejido social.

Sánchez Villegas, como se le conoce en los círculos políticos de Chihuahua, no es nuevo en estas batallas. Como representante de Movimiento Ciudadano, ha impulsado reformas en materia de seguridad fronteriza y apoyo a migrantes, siempre con un enfoque en la equidad. Su propuesta incluye mecanismos de subsidio para comunidades indígenas y rurales, donde el acceso a oficinas consulares es aún más complicado. "No se trata solo de bajar precios, sino de democratizar la movilidad", enfatizó, llamando a un debate nacional sobre cómo el gobierno federal ha centralizado estos servicios sin considerar las disparidades regionales.

Argumentos económicos y sociales a favor de la reducción

Desde el punto de vista económico, reducir el costo del pasaporte mexicano podría generar un retorno inmediato. Estudios del Banco de México indican que facilitar la movilidad transfronteriza incrementa el comercio en un 20%, beneficiando a exportadores chihuahuenses en sectores como la manufactura y la agricultura. Socialmente, esta reforma alinearía a México con estándares internacionales, donde países como Canadá o la Unión Europea ofrecen pasaportes por menos de 100 dólares equivalentes. En contraste, el modelo actual, heredado de administraciones pasadas, prioriza la burocracia sobre la eficiencia, dejando a los ciudadanos en un limbo administrativo.

Los beneficiarios directos serían los jóvenes y las mujeres jefas de familia, quienes representan el 60% de las solicitudes en Chihuahua. Una madre soltera, por instancia, podría finalmente visitar a parientes en El Paso sin sacrificar el presupuesto escolar de sus hijos. Esta humanización del trámite contrasta con las críticas al gobierno federal por su opacidad en la gestión de fondos consulares, donde se reportan sobrecostos en impresión y distribución que no se traducen en beneficios para el usuario.

Desafíos y el camino hacia la aprobación

A pesar de los argumentos sólidos, la aprobación de esta reforma enfrenta resistencias en el Congreso, dominado por mayorías que defienden el statu quo presupuestal. El gobierno federal, bajo la actual administración, ha incrementado tarifas en otros servicios para financiar programas sociales, lo que podría verse como un obstáculo. Sin embargo, aliados de Sánchez en partidos como PAN y PRI han expresado apoyo inicial, viendo en esta medida una oportunidad para ganar puntos en estados fronterizos clave de cara a elecciones futuras.

En el largo plazo, reducir el costo del pasaporte mexicano no solo resolvería un problema inmediato, sino que posicionaría a México como un país más integrado a la economía global. Países vecinos como Guatemala han implementado rebajas similares con éxito, reportando un aumento del 30% en la emisión de documentos. Aquí, la clave estará en la presión ciudadana: asociaciones de comerciantes en Chihuahua ya han respaldado la iniciativa, organizando foros virtuales para amplificar la voz de los afectados.

El debate sobre este tema resuena en pasillos legislativos donde, según conversaciones informales con asesores cercanos al diputado, se estima que una votación podría darse antes de fin de año si se suman presiones de gobernadores fronterizos. Publicaciones en medios locales como El Diario de Chihuahua han destacado cómo esta propuesta podría ser un primer paso hacia reformas más amplias en migración, inspiradas en experiencias de estados como Texas del lado estadounidense.

Finalmente, mientras se espera la resolución, expertos consultados en sesiones previas al Congreso mencionan que el modelo actual data de 2018, con ajustes inflacionarios que no consideran el poder adquisitivo real. Voces de la sociedad civil, como las de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, subrayan que bajar estos costos alinearía México con compromisos internacionales de accesibilidad, evitando que el pasaporte siga siendo un privilegio en lugar de un derecho.