¿Quién hizo la cesárea a Leslie?

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Quién practicó la cesárea a Leslie: el oscuro secreto de un crimen en Juárez

En el corazón de Ciudad Juárez, un caso que ha conmocionado a Chihuahua emerge con crudeza: quién practicó la cesárea a Leslie Godínez Carrillo, la joven embarazada de siete meses víctima de un secuestro brutal y una extracción forzada de su bebé. Este incidente, ocurrido el 17 de julio de 2025, no solo revela las profundidades de la violencia organizada en la frontera, sino que expone las redes de crimen que operan desde las sombras de prisiones como el Cereso 3. La pregunta central, quién practicó la cesárea a Leslie, apunta a una cadena de complicidades que involucra a "La Diabla", una figura temida en los bajos mundos del narco, y a una enfermera anónima conectada por videollamada. Este crimen no es aislado; forma parte de un patrón de abusos contra mujeres vulnerables, donde el temor y la droga tejen alianzas fatales.

La historia de Leslie comienza como tantas otras en Juárez: una vida cotidiana interrumpida por la voracidad criminal. Leslie, de 22 años, fue interceptada en las calles de la colonia Anapra, un barrio marginado donde la pobreza y la inseguridad caminan de la mano. Según testimonios iniciales, fue atraída con promesas falsas de ayuda médica para su embarazo avanzado. Pero lo que siguió fue un calvario: privación de libertad en una casa abandonada en la calle Puerto Abedul 1909, donde al menos cuatro hombres la sometieron sobre un colchón raído. Allí, bajo órdenes impartidas desde el penal de máxima seguridad, se materializó el horror. Quién practicó la cesárea a Leslie no fue un cirujano calificado, sino una enfermera reclutada a distancia, guiando el procedimiento vía videollamada. El bisturí improvisado cortó no solo carne, sino esperanzas, dejando a Leslie al borde de la muerte por hemorragia masiva.

El rol de "La Diabla" en el secuestro y la cesárea

Martha Alicia M. A., conocida como "La Diabla", emerge como la orquestadora principal. Esta mujer, de unos 40 años y con un historial de vínculos con "La Empresa" –el cártel que domina el tráfico en Juárez–, ofreció 25 mil pesos a una adolescente reclutada, apodada "Lily", para facilitar el secuestro. "La Diabla" no actuaba sola; sus instrucciones provenían de apodos como "El Max", "El Feto" o "El Juaritos", líderes encarcelados que dirigen operaciones desde el Cereso 3. Quién practicó la cesárea a Leslie se reduce a esta red: la enfermera, cuya identidad aún se oculta en expedientes judiciales, dictó cada incisión mientras "La Diabla" supervisaba. El bebé, extraído vivo pero prematuro, fue entregado a compradores en el mercado negro de infantes, un comercio siniestro que florece en la impunidad fronteriza.

El procedimiento, lejos de ser médico, fue un acto de barbarie. Testigos presenciales, protegidos por anonimato, describen cómo Leslie gritaba y pataleaba, inmovilizada por sus captores. La enfermera, posiblemente coaccionada o pagada, detalló cortes superficiales para abrir el útero, ignorando protocolos de esterilidad o anestesia. Sangre empapó el piso de concreto; Leslie perdió dos litros antes de ser abandonada en un lote baldío. Hospitalizada de urgencia en el IMSS, su recuperación ha sido un milagro parcial: infertilidad permanente y traumas psicológicos que la perseguirán de por vida. Este caso ilustra cómo la violencia de género en Chihuahua se entrelaza con el crimen organizado, donde mujeres como Leslie pagan el precio de guerras invisibles.

La historia de "Lily": de víctima a ejecutora involuntaria

Para entender quién practicó la cesárea a Leslie, hay que retroceder a "Lily", la adolescente de 16 años que sirvió de cebo. Su vida es un testimonio de cómo el ciclo de abuso perpetúa la oscuridad en Juárez. Violada tres veces en la infancia –la última por la pareja de su madre–, "Lily" fue expulsada de su hogar a los 13 años. "No merecía empatía, solo golpes y la calle", relata en declaraciones ante la Fiscalía General del Estado (FGE). En las aceras frías, encontró refugio en la metanfetamina, el "crico" que nubla el dolor pero agudiza la desesperación.

Ciclos de abuso y reclutamiento en el narco juvenil

"Lily" entró a un anexo de rehabilitación, donde conoció a varones que se convirtieron en sus "héroes". Estos, usuarios empedernidos, la vengaron de un agresor anterior: lo secuestraron, lo "tablearon" –un eufemismo para tortura– y lo expulsaron de la ciudad. Admiración tóxica: de protectores a reclutadores. Pronto, "Lily" trabajaba para "La Empresa", vigilando mujeres embarazadas en parques y mercados. El 17 de julio, su tarea fue Leslie. Aceptó los 25 mil pesos no por codicia, sino por miedo: "Si no, me matan a mí". Quién practicó la cesárea a Leslie la marcó para siempre; ahora, arrepentida, colabora con autoridades desde un lugar seguro fuera de Juárez.

Expertos en psiquiatría infanto-juvenil, como los citados en estudios de 2023, advierten de las secuelas: ansiedad crónica, trastornos afectivos y riesgo suicida. En "Lily", el apego roto por la madre se transformó en lealtad ciega al narco. Su caso no es único; en Chihuahua, miles de menores son reclutados anualmente, alimentando un ecosistema donde el trauma engendra más trauma. La FGE ha documentado al menos 15 secuestros similares en 2025, muchos ligados a extracciones forzadas para adopciones ilegales.

Investigaciones y el impacto en la seguridad de Chihuahua

La respuesta institucional ha sido tardía pero intensa. La FGE, bajo la dirección de la fiscalía zonal norte, allanó la casa en Puerto Abedul y detuvo a tres implicados, incluyendo a un enlace del Cereso 3. Quién practicó la cesárea a Leslie sigue bajo investigación: la enfermera, identificada como una profesional suspendida en 2023 por negligencia, podría enfrentar cargos por homicidio en grado de tentativa. "La Diabla" permanece fugitiva, pero inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) la ubica en Parral, con alerta roja emitida.

Este crimen resalta fallas sistémicas: prisiones que funcionan como centros de mando narco, y un sistema de salud vulnerable a cooptación. En Juárez, donde el homicidio de mujeres subió 20% en 2025 según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, casos como el de Leslie impulsan demandas por reformas. Organizaciones locales claman por más patrullajes en barrios vulnerables y programas de prevención para embarazadas en riesgo.

Lecciones de un horror evitable

La extracción forzada no solo roba vidas, sino futuros. Bebés como el de Leslie terminan en redes de tráfico que cruzan a Estados Unidos, financiando más violencia. Autoridades federales, en coordinación con la DEA, han desmantelado rutas similares en Tijuana y Reynosa, pero Juárez requiere atención urgente. Quién practicó la cesárea a Leslie simboliza la impunidad que corroe la frontera: sin justicia, el ciclo persiste.

En los expedientes de la FGE, detalles como las videollamadas grabadas y testimonios de "Lily" pintan un panorama escalofriante. Informes de la Revista de Psiquiatría Infanto-Juvenil de 2023 subrayan cómo abusos tempranos predisponen a la victimización secundaria, un patrón que "Lily" encarna. Mientras tanto, en círculos de activistas chihuahuenses, se menciona discretamente cómo fuentes internas del IMSS alertaron tempranamente sobre irregularidades en el caso de Leslie, aunque sin eco inmediato. Al final, este relato no solo pregunta quién practicó la cesárea a Leslie, sino cómo una sociedad permite que el terror se enquiste en sus venas.

La recuperación de Leslie avanza en silencio, custodiada en un centro de atención a víctimas. Familiares, en charlas informales con periodistas locales, revelan que el bebé, ahora en custodia estatal, muestra signos de resiliencia pese al trauma neonatal. Y en las sombras de Juárez, mientras la FGE profundiza en conexiones con "La Empresa", queda claro que desentrañar quién practicó la cesárea a Leslie es solo el inicio de una batalla mayor contra la oscuridad que devora a los más vulnerables.