Investigan a militares y GN por huachicol en ferrotanques

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Huachicol en ferrotanques representa una de las mayores amenazas al erario público y a la seguridad nacional en México, con investigaciones que ahora salpican directamente a militares y elementos de la Guardia Nacional. Este delito, que ha evolucionado desde los ductos clandestinos hasta el uso sofisticado de la infraestructura ferroviaria, genera pérdidas millonarias al país y fomenta redes de corrupción que permeen instituciones clave. En 2025, el gobierno federal ha intensificado sus esfuerzos para desmantelar estas operaciones, decomisando volúmenes impresionantes de combustible ilegal y deteniendo a decenas de implicados. Sin embargo, las revelaciones sobre la posible participación de fuerzas armadas en el huachicol en ferrotanques han encendido las alarmas, cuestionando la integridad de las estrategias de seguridad implementadas por el actual régimen.

La expansión del huachicol en ferrotanques: un golpe al corazón del transporte nacional

El huachicol en ferrotanques no es un fenómeno aislado; se trata de una modalidad delictiva que aprovecha la vasta red ferroviaria mexicana para mover grandes cantidades de hidrocarburos robados o importados ilegalmente. Según reportes oficiales, estas operaciones han permitido el trasiego de millones de litros sin el pago de impuestos, mediante falsificaciones en la documentación y sobornos a funcionarios. En los primeros meses de 2025, las autoridades federales han registrado un incremento en estos casos, lo que ha llevado a una ofensiva coordinada entre el Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República.

Los operativos más recientes demuestran la magnitud del problema. En julio de 2025, por ejemplo, se llevaron a cabo acciones simultáneas en estados fronterizos y del norte del país, donde el huachicol en ferrotanques ha encontrado un terreno fértil debido a la proximidad con rutas de importación. Estos decomisos no solo han salvado recursos públicos, sino que han expuesto vulnerabilidades en el control de la infraestructura ferroviaria, un sector vital para la economía mexicana que ahora se ve comprometido por el crimen organizado.

Operativos clave contra el huachicol en ferrotanques en 2025

Uno de los golpes más duros se dio el 7 de julio en Coahuila, epicentro de la producción energética del país. En Ramos Arizpe, un equipo mixto de seguridad aseguró 33 ferrotanques cargados con casi 4 millones de litros de huachicol en ferrotanques, abandonados sobre las vías férreas. Apenas horas después, en Saltillo, el decomiso escaló a 96 unidades con más de 11 millones de litros, un volumen que podría haber abastecido a miles de vehículos de manera ilícita. Estas acciones, coordinadas por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, revelaron un modus operandi donde los delincuentes disfrazan el combustible como productos químicos inocuos, como aditivos para aceites o sosa cáustica.

La ofensiva continuó el 16 de julio en Nuevo Laredo, Tamaulipas, bajo la Operación Frontera Norte. Allí, 25 ferrotanques con 2.7 millones de litros de diésel fueron interceptados, destacando la conexión transfronteriza del huachicol en ferrotanques con carteles que operan en ambos lados de la línea divisoria. Al día siguiente, en Vanegas, San Luis Potosí, otro patio ferroviario fue allanado, resultando en la captura de 35 ferrotanques y 4.2 millones de litros adicionales. Finalmente, el 23 de julio en Matamoros, Tamaulipas, se aseguraron 17 carrotanques con 2 millones de litros, cerrando un mes de intensos esfuerzos que sumaron más de 24 millones de litros en total.

Estos números no son solo estadísticas; representan un ahorro directo al fisco y un mensaje disuasorio a las redes criminales. Omar García Harfuch, titular de la SSPC, ha enfatizado que el huachicol en ferrotanques es una prioridad, con 23 detenciones vinculadas directamente a estos operativos. No obstante, las investigaciones han profundizado en la cadena de suministro, apuntando a empresas y funcionarios que facilitan el flujo ilegal.

Empresas y funcionarios bajo la lupa por huachicol en ferrotanques

La nueva fase de las indagatorias se centra en desarticular las estructuras empresariales detrás del huachicol en ferrotanques. El Centro Federal de Inteligencia Criminal ha identificado a varias compañías como posibles facilitadoras, incluyendo Altos Energéticos Mexicanos, S.A. de C.V., Grupo Base Energéticos, S.A. de C.V., y Grupo Potesta, S.A. de C.V. Estas entidades, muchas de ellas surgidas tras la reforma energética de 2013, han sido señaladas por irregularidades en permisos de comercialización y transporte.

El rol de militares y Guardia Nacional en las sospechas

Lo más alarmante es la implicación de militares y personal de la Guardia Nacional en el huachicol en ferrotanques. Fuentes internas revelan que custodios de patios ferroviarios y operadores logísticos podrían haber recibido sobornos para ignorar cargamentos sospechosos. Esta modalidad recuerda al contrabando en buques, donde declaraciones falsas permiten el paso de combustible disfrazado. La participación de elementos uniformados erosiona la confianza en las instituciones de seguridad, especialmente en un contexto donde la Guardia Nacional ha sido desplegada masivamente para combatir el crimen organizado bajo el actual gobierno federal.

Desde la apertura del mercado de hidrocarburos en 2015, la Comisión Reguladora de Energía procesó cientos de solicitudes para comercializar combustibles, pero solo una fracción obtuvo permisos legítimos. Muchas de estas empresas han sido cooptadas por el huachicol en ferrotanques, actuando como distribuidores finales que inundan el mercado negro con diésel y gasolina robados. Las pérdidas económicas superan los miles de millones de pesos anuales, afectando no solo a Pemex, sino a la estabilidad fiscal del país.

El impacto del huachicol en ferrotanques trasciende lo económico; fomenta la inseguridad en regiones clave como el noreste, donde los operativos han chocado con resistencia armada. En Tamaulipas y Coahuila, los decomisos han desmantelado células locales, pero las investigaciones federales prometen ir más allá, revisando contratos de arrendamiento de ferrotanques y flujos financieros sospechosos. Empresas como Lambrucar, Ingemar y Belar Fuels figuran en las listas de propietarias de unidades decomisadas, lo que podría derivar en clausuras y procesos penales.

Desafíos en la lucha contra el huachicol en ferrotanques

Combatir el huachicol en ferrotanques requiere una reforma integral en la vigilancia de la infraestructura ferroviaria. La colaboración interinstitucional ha sido clave, pero las filtraciones internas demandan auditorías exhaustivas. Expertos en seguridad energética advierten que, sin medidas drásticas, esta plaga podría expandirse a otras modalidades de transporte, como ductos marítimos o carreteros.

En el panorama más amplio, el huachicol en ferrotanques ilustra las grietas en la política energética post-reforma. Mientras el gobierno federal presume avances en la soberanía sobre los hidrocarburos, estos escándalos recuerdan que la corrupción persiste en los niveles operativos. Las detenciones recientes son un paso adelante, pero la verdadera victoria vendrá con la erradicación de las redes que protegen estos flujos ilícitos.

Para contextualizar, estas operaciones se alinean con la estrategia nacional delineada por la SSPC, que ha priorizado el robo de combustibles desde inicios de 2025. Informes preliminares de la Fiscalía General de la República sugieren que las indagatorias podrían extenderse a más estados, incorporando análisis de inteligencia financiera para rastrear las ganancias del huachicol en ferrotanques.

En las últimas semanas, detalles surgidos de reportes internos de la Secretaría de Seguridad han iluminado conexiones entre comercializadoras y proveedores logísticos, mientras que datos de la extinta CRE arrojan luz sobre el boom de permisos irregulares. Además, observaciones de operativos en la frontera norte, compartidas en círculos de inteligencia criminal, refuerzan la necesidad de mayor escrutinio en el sector privado.