Diputados debaten si Morena robó más por huachicol que PRIAN

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Huachicol fiscal en debate: Diputados del Congreso de Chihuahua se enfrascaron en una intensa discusión de tres horas sobre si el presunto fraude de huachicol fiscal por 176 mil millones de pesos, atribuido a Morena, supera el saqueo histórico del PRIAN. Este enfrentamiento, que expuso grietas profundas en la política nacional, reveló acusaciones cruzadas entre panistas, priistas y morenistas, cuestionando la integridad de gobiernos pasados y presentes. El huachicol fiscal, ese robo sistemático de combustible a través de importaciones ilícitas y evasión en aduanas, se convirtió en el epicentro de un debate que no solo cuestiona cifras millonarias, sino la credibilidad de líderes como Andrés Manuel López Obrador.

El intercambio de palabras inició tras la propuesta de un punto de acuerdo presentado por el diputado panista Jorge Soto Prieto, quien exhortó a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la Fiscalía General de la República a indagar a fondo los casos de corrupción que han drenado el erario público. Soto no escatimó en críticas, calificando el huachicol fiscal como el mayor fraude en la historia de México y exigiendo a sus pares de Morena que dejaran de justificarlo. "Este es un robo descarado que afecta a todos los mexicanos", lanzó, mientras señalaba con dedo acusador a la administración federal actual. La sesión, que comenzó a las 13:55 horas y se extendió hasta las 16:56, se transformó en un ring político donde cada intervención avivaba el fuego de las rencillas partidistas.

Acusaciones de la oposición: El huachicol fiscal como herencia tóxica de Morena

Desde las bancadas del PAN y el PRI, las voces se alzaron con un tono de indignación contenida, pero cargada de evidencias selectivas. El coordinador panista Alfredo Chávez Madrid no dudó en afirmar que "todos los caminos del huachicol llevan a López Obrador", pintando un panorama donde la corrupción en aduanas y el control laxo de hidrocarburos habrían florecido bajo el gobierno de Morena. Chávez llamó a la izquierda a reconocer sus fallos internos en lugar de defender "liderazgos icónicos" a toda costa, argumentando que el huachicol fiscal no es un problema heredado, sino una creación deliberada que beneficia a redes delictivas infiltradas en el poder.

Arturo Medina, del PRI, respaldó estas posturas, recordando cómo el robo de combustible ha escalado en estados gobernados por Morena, como Puebla y Veracruz, donde las tomas clandestinas y el contrabando de gasolina han sido rampantes. Medina insistió en que el monto de 176 mil millones de pesos no es una cifra aislada, sino el resultado de años de negligencia en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, bajo la órbita de la Presidencia. "Mientras el PRIAN es acusado de saqueos pasados, este huachicol fiscal demuestra que la corrupción no tiene colores, pero en Morena ha encontrado un nido perfecto", espetó, evocando escándalos como el de Segalmex para reforzar su narrativa. Estas intervenciones, moderadamente críticas hacia gobiernos estatales opositores pero feroces contra el federal, subrayaron la fractura en el Congreso local, donde el punto de acuerdo finalmente se aprobó con 15 votos a favor, uno en contra y 11 abstenciones.

La oposición no se limitó a ataques frontales; también desplegó mapas y datos para ilustrar cómo el huachicol fiscal ha permeado fronteras, con importaciones ilícitas de hidrocarburos provenientes de Estados Unidos y Centroamérica. Roberto Carreón, del PAN, agregó que la persecución selectiva de "peces pequeños" por parte de la Fiscalía, mientras grandes redes operan libremente, huele a encubrimiento político. Este enfoque alarmista sobre la seguridad energética del país resonó en el hemiciclo, recordando a los presentes que el huachicol no solo roba recursos, sino que financia crimen organizado y debilita la soberanía nacional.

Respuesta de Morena: Defendiendo el legado contra el fantasma del PRIAN

No tardaron en contraatacar los diputados de Morena, quienes con un sensacionalismo defensivo voltearon la tortilla hacia el pasado. La diputada María Antonieta Pérez desplegó un mapa interactivo que mostraba picos de robo de combustible desde 2018 en entidades como Jalisco, Guanajuato, Estado de México, Puebla, Veracruz, Hidalgo y Tamaulipas. "Cinco de estos estados son morenistas, pero el huachicol fiscal es un mal que heredamos del PRIAN, ese monstruo bipartidista que saqueó durante décadas", replicó Pérez, minimizando la responsabilidad actual al culpar a sexenios anteriores por la laxitud en aduanas y la corrupción en Pemex.

Francisco Sánchez Ruiz, también de Morena, profundizó en la contraofensiva al afirmar que el huachicol fiscal "nació en el gobierno de AMLO", pero rápidamente lo enmarcó como un problema estructural resuelto a medias por la administración saliente. Acusó a Morena de haber entregado aduanas a delincuentes, pero en un giro irónico, elogió la intervención de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional para desmantelar redes. "Ahora persiguen a los peces pequeños para distraer, pero el verdadero saqueo fue el del PRIAN, con miles de millones evaporados en obra pública fantasma", sentenció Sánchez, integrando palabras clave como evasión fiscal y lavado de dinero para pintar a la oposición como hipócritas.

Elizabeth Guzmán, otra voz morenista, elevó el tono al declarar que "López Obrador ha sido el mejor presidente que ha tenido México", negando categóricamente que permitiera fraudes como Segalmex o este huachicol fiscal que involucra, según ella, a mandos de la Marina, el Ejército y hasta a los hijos del expresidente anterior. Guzmán, con un enfoque crítico hacia el legado del PRIAN, argumentó que el debate actual es una cortina de humo para desviar la atención de reformas estructurales impulsadas por Sheinbaum. Leticia Ortega y Pedro Torres, también de Morena, se sumaron a este coro, insistiendo en que el huachicol fiscal es un síntoma de la desigualdad heredada, no una política deliberada.

Implicaciones del debate: ¿Un punto de inflexión en la lucha contra la corrupción?

Este choque de tres horas en el Congreso de Chihuahua no fue mero teatro político; expuso las fisuras en la agenda nacional de seguridad y finanzas públicas. El huachicol fiscal, con su red de importaciones ilícitas y ventas en el mercado negro, representa no solo una pérdida económica colosal, sino un riesgo inminente para la estabilidad energética. Mientras la oposición exige investigaciones exhaustivas a la Fiscalía General, Morena contrapone con demandas de auditorías a gobiernos pasados, creando un limbo donde el erario sigue sangrando.

Expertos en evasión fiscal coinciden en que el problema trasciende partidos, pero el debate avivó sospechas de que el huachicol fiscal podría ser el talón de Aquiles del gobierno federal. En estados fronterizos como Chihuahua, donde el contrabando de gasolina es endémico, legisladores locales ven en este tema una oportunidad para presionar por más recursos federales. Sin embargo, la aprobación del punto de acuerdo deja en el aire si las exhortaciones a Sheinbaum derivarán en acciones concretas o quedarán en retórica vacía.

La sesión, que involucró a figuras clave como Jorge Soto, Alfredo Chávez y Elizabeth Guzmán, subraya cómo el huachicol fiscal se ha convertido en arma electoral. Mientras el PRIAN es invocado como villano histórico, Morena lucha por limpiar su imagen ante un fraude que, según cifras preliminares, supera los 176 mil millones de pesos. Este pulso revela la polarización que define la política mexicana actual, donde cada acusación de robo de combustible alimenta el ciclo de desconfianza.

En las postrimes del debate, algunos analistas recordaron reportes de la Auditoría Superior de la Federación que detallan irregularidades en aduanas desde administraciones previas, aunque sin profundizar en nombres específicos. De igual modo, menciones casuales a investigaciones periodísticas de medios como El Universal y Proceso surgieron en los pasillos del Congreso, destacando cómo el huachicol fiscal ha sido documentado en estados clave desde hace años. Finalmente, referencias a datos de Pemex en informes anuales federales circularon entre diputados, reforzando la idea de que el problema es sistémico, no partidista, pero igual de alarmante.