Pocas nueces en 2025 representan un desafío significativo para los productores de Chihuahua, una de las regiones más emblemáticas en la producción nacional de este fruto seco. La proyección optimista apunta a solo 66 mil toneladas, lo que implica una caída del 15 al 18% en comparación con el año anterior, según estimaciones de expertos en el sector. Esta disminución no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una combinación de factores climáticos y de manejo hídrico que han golpeado de lleno a los nogaleros, quienes dependen en gran medida de condiciones estables para mantener su rentabilidad. En un estado donde la nuez genera miles de millones de pesos anuales, esta realidad obliga a replantear estrategias de cultivo y adaptación al cambio climático, mientras se busca mitigar el impacto en la economía local.
Desafíos hídricos en la producción de nuez
La escasez de agua emerge como el principal culpable detrás de las pocas nueces en 2025. En la región centro sur de Chihuahua, donde se concentran alrededor del 40% de las hectáreas dedicadas al cultivo de nuez —principalmente entre Camargo y Cárdenas—, los productores dependen en un 70% del agua proveniente de presas locales. Sin embargo, en el ciclo agrícola reciente, solo se dotó el 10% del volumen necesario, una cifra alarmante que resultó insuficiente incluso para un riego básico de los árboles. Este déficit provocó que muchos nogales no brotaran adecuadamente, dejando huertos enteros en un estado de letargo forzado.
Las lluvias, que suelen ser un salvavidas en épocas de sequía, también fallaron en ser consistentes este año. En lugar de proporcionar el alivio esperado, las precipitaciones irregulares agravaron el estrés hídrico en los cultivos, llevando a un fenómeno conocido como aborto del fruto: la caída prematura de las nueces antes de que alcancen su madurez. Este problema no solo reduce la cantidad de cosecha, sino que también afecta la calidad del producto final, lo que complica las expectativas de exportación. Para los agricultores de la zona, esta situación significa no solo menos volumen, sino también un mayor esfuerzo para rescatar lo poco que queda viable.
En contraste, la zona norte de Chihuahua, incluyendo la capital del estado, ha mostrado una ligera resiliencia gracias a sistemas de riego más avanzados. Allí, los productores lograron captar unos 33 centímetros de agua, equivalentes al 30% de una dotación normal para una huerta típica. Aunque insuficiente, este aporte, combinado con técnicas de riego tecnificado como el goteo y la aspersión, permitió que algunos árboles mantuvieran un ciclo productivo mínimo. Cabe destacar que la tecnificación en Chihuahua alcanza entre el 70 y el 74% en general, pero en el centro sur, donde la dependencia de presas es total, esta modernización es casi nula, lo que acentúa las desigualdades regionales en la producción de nuez.
Impacto económico de las pocas nueces en 2025
Las pocas nueces en 2025 no solo alteran el panorama agrícola, sino que reverberan en la economía de Chihuahua, un pilar del sector agropecuario. En 2024, la producción de nuez generó un valor de 7 mil 865 millones de pesos, según datos del Centro de Información Económica y Social (CIES), una cifra que podría mermar notablemente el próximo año. El 70% de la nuez chihuahuense se destina a la exportación, principalmente a Estados Unidos, seguido del 25% para el consumo nacional y un 5% a mercados europeos y asiáticos. Con una cosecha reducida, los volúmenes para exportación se contraerán, lo que podría presionar los precios internacionales y reducir los ingresos de los exportadores locales.
Los precios de la nuez siguen siendo un punto de incertidumbre para 2025. Las primeras ofertas de compra se esperan para mediados de octubre, pero basándonos en tendencias recientes, el panorama no es alentador. En 2024, la nuez de calidad de exportación —conocida como primera— se cotizó entre 85 y 90 pesos por kilogramo, un valor que los productores describen como de "supervivencia" más que de prosperidad. Comparado con los 65 pesos por kilogramo de 2022 y 2023, representa una recuperación modesta, pero insuficiente para compensar los costos crecientes de insumos como fertilizantes y mano de obra. Si las pocas nueces en 2025 persisten, es probable que los precios suban levemente por la oferta limitada, aunque esto no garantiza ganancias netas para los nogaleros, quienes enfrentan márgenes cada vez más estrechos.
Estrategias de adaptación para productores de nuez
Frente a las pocas nueces en 2025, los productores chihuahuenses comienzan a explorar vías de adaptación que van más allá de esperar mejores lluvias. La inversión en riego tecnificado se posiciona como una prioridad, especialmente en regiones vulnerables como el centro sur. Implementar sistemas de goteo podría reducir el consumo de agua en un 30% o más, permitiendo una distribución más eficiente y minimizando pérdidas por evaporación. Además, programas de diversificación de cultivos, como la integración de frutales resistentes a la sequía, podrían servir como red de seguridad para diversificar riesgos en un contexto de cambio climático impredecible.
Otro aspecto clave es la colaboración con instituciones gubernamentales y asociaciones. El Sistema Producto Nuez en Chihuahua, liderado por figuras como Alejandro Licón, aboga por políticas que garanticen dotaciones hídricas equitativas y subsidios para la modernización de huertos. Aunque las medidas actuales han sido limitadas, hay un llamado creciente a integrar pronósticos climáticos avanzados en la planificación agrícola, lo que ayudaría a anticipar déficits y ajustar siembras en consecuencia. Estas estrategias no solo buscan mitigar las pocas nueces en 2025, sino construir resiliencia a largo plazo para un sector que emplea a miles de familias en el estado.
Perspectivas para la producción de nuez en 2026
Mirando hacia adelante, las pocas nueces en 2025 podrían ser un punto de inflexión, pero no el fin del ciclo. Para 2026, las expectativas mejoran gracias a una mayor captación de agua en las presas, lo que reactivaría el ciclo agrícola en regiones clave. Si las dotaciones alcanzan al menos el 50% del volumen requerido, los nogales podrían recuperar vigor, potencialmente elevando la producción por encima de las 70 mil toneladas. Esto dependerá, sin embargo, de una gestión integrada del agua que priorice el sector agropecuario sobre otros usos, un debate que ya circula en foros locales.
En este escenario, la calidad de la nuez cobra aún más relevancia. Los productores que inviertan en prácticas sostenibles, como el control de plagas orgánico y la poda selectiva, podrían posicionarse mejor en mercados premium, donde la demanda por nueces certificadas crece un 5% anual. Chihuahua, con su tradición en exportaciones, tiene el potencial de liderar esta transición, convirtiendo la adversidad de las pocas nueces en 2025 en una oportunidad para innovar y fortalecerse.
La situación de las pocas nueces en 2025 también resalta la necesidad de monitoreo constante, como el que realiza el Sistema Producto Nuez, cuya información ha sido clave para ajustar proyecciones en tiempo real. De manera similar, reportes del Centro de Información Económica y Social han proporcionado datos valiosos sobre el valor económico pasado, ayudando a contextualizar el impacto actual sin exagerar las cifras. Finalmente, observaciones de productores locales en zonas como Camargo subrayan cómo las lluvias irregulares han sido un factor recurrente, recordándonos que la adaptación es un proceso colectivo basado en experiencias compartidas en el campo.
